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áB C. S Á B A D O 16 D E D I C I E M B R E D E 1933. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G as, Acotaciones de un oyente Nuestra mirada enternecida se posa en el banco azul. Allí están algunos hombres que dentro de unas horas, en cuanto el fuego consuma la mecha- -encendida hace tiempo- -de la bomba de la crisis ministerial, saltarán de la Cámara, para no volver a ella en mucho tiempo; acaso nunca. Entre ellos los hay también que jamás, jamás, pondrán otra vez su región glútea sobre el tejido azul que recubre ese asiento codiciado. E l azar los trajo, la lógica se los lleva. ¡A y! E l resto de su existencia estará impregnado de esa melancolía que forma poso en las muchachas que fueron una vez reina de l a belleza en su pueblo natal, en los puntos que acertaron tres plenos seguidos, y en los ciudadanos que habiendo encontrado una cartera con miles de pesetas, delante de varios amigos, no tuvieron más remedio que devolverla. Allí están en l a frontera del no ser, saboreando los minutos de su roce con el banco, como tm náufrago sin esperanzas saborea las últimas gotas de agua dulce. Se han compuesto muchas poesías, se han pintado muchos cuadros para expresar el patetismo del momento en que el soldado abandona su hogar. ¿Qué pintor, qué poeta querrá hacer vivir por los siglos de los siglos el conmovedor instante en que algunos de estos caballeros pierdan definitivamente el contacto con el banco más cómodo entre todos los bancos españoles? Ellos, como el guerrero al capitán, como el duelista al testigo, como el anciano a la muerte, dirán: ¡Estoy pronto! Pero, cuántos si se dejasen llevar de su impulso se agarrarían llorando al pupitre, para suplicar, entre hipos ¡U n poco más, un coquito más! ¡O h qué va a ser ahora de nosotros! Allí están. ¿Tenemos derecho a dejar que sus sombras fugitivas se desvanezcan, sin fijar algún trazo- -al magnesio de un artículo- -para que pasadas las centurias otro Plutarco reconstituya sus vidas aleccionadoras? N o será fatigoso el trabajo. Apartemos al bondadoso Barnés, inteligente y siempre bien intencionado, y a Martínez Barrios, con quien habremos de encontrarnos otras muchas veces, y que fué, con Rico Avello, el sostén de este Ministerio que ha andado en dos pies. Rico A v e l l o H e aquí un raro ejemplar, conciudadanos. E n el océano de la política viene a ser como la confirmación de que l a serpiente de mar existe. Ninguna de sus virtudes está reservada a los semidioses (la honorabilidad, el buen sentido, el desinterés) pero con todas ellas, manejadas de un modo cortés, suave, decidido, sin faltas h i excesos, sin prisa, n i calma, con la naturalidad aparentemente fácil con que los expertos hacen las labores difíciles, nos procuró el descanso de hallar un gobernante en el. que podía detenerse nuestra confianza. P a rece que con todo lo que realizó tendía a anularse, tal era la impresión que daba de no pensar nunca en sí mismo, ni de hablar de sí. S i n embargo, cuando en España queramos citar- -refiriéndonos a esta etapa- -un político honesto, limpio, vertical, comprensivo, dichosamente alejado de la afición gesticulante de la raza, habrá que pronunciar su nombre. Luego hay una masa informe en la que las identificaciones se hacen, casi imposibles, y tanto da decir que esta cabeza es del. ministro de Agricultura, como del de Trabajo, como del de Obras Públicas o de Industria o de Hacienda. Y este digno profesor, cuyo nombramiento para la Cartera de Estado vino a librarle del apuro de devolver los agasajos que le habían, hecho en el extranjero, aquella vez que no llegó a tomar posesión, como se de- vuelven los regalos de una boda deshecha. Porque ya temíamos los que conocemos y estimamos la corrección de. Sánchez Albor- noz, verle salir para Lisboa a tararear La D E MIPoriuguzsa ante el Palacio Episcopal en pago J E L C O N S E J O al Himno de Riego con que le saludaron allí NISTROS D E A Y E R las bandas militares, y seguir después al Brasil y a la Argentina, prodigando tés con pastas a los que antes se lo ofrecieron a el. L a referencia oficiosa. A s u n t o s Y el excelentísimo señor ministro de Comunicaciones, quizá el más preparado para de trámite. L a situación del or- su función, porque mientras el de la Guerra no peleó nunca, n i el de Industria fabriden público có, ni el de Agricultura cavó la tierra, el Tres horas estuvieron reunidos ayer en señor Palomo se aproximó- -no una, sino la Presidencia les ministros. muchas veces- -a los buzones de Correos A la salida fué facilitada la siguien: para echar por sus ranuras ora una carta, referencia oficiosa: ora una postal, ora un paquete de impre Presidencia. -Decreta dictando normas sos, apercibiéndose con ello reflexivamente para el despacho de paquetes postales hasta para el experimentado desempeño del cargo. diez kilos, destinados á M a d r i d y B a r c e V i a Y el de Marina, joven representativo, que y procedentes de Francia. ahora estuvo a punto de pedir el envío de la Orden ministerial a propuesta del minisEscuadra para obtener un acta en la Coratro de Hacienda, regulando la intervención na. E l humor nacional debe a los ministros de la Dirección General de Propiedades en de Marina, durante l a República, muchos temas de jovialidad, parecida a la que retoza ios expedientes sobre construcción de edificios públicos, aceptación de- permutas de los en las operetas de asuntos balcánicos. Pero mismos, adquisición de edificios, y terrs. ios entre todos los titulares de esa cartera, el y otros extremos. secretario de la Cámara de Comercio de Hacienda. -Se acordó presentar a las Coruña, que ahora se abraza- -a la cartera Cortes un proyecto de ley autorizando la p e i- -c o n el dolor de la despedida, es el que muta de terrenos usufructuados por el air. o más gray y profundamente se ocupó en serde Guerra en V i t o r i a a cambio de cons- uir virla. el Ayuntamiento de dicha capital cuadras ¿D e dónde vino? ¡Oh, el hombre, como para el ganado del regimiento de Artillería la misma especie, sufre avatares incesantes! número 2 y batallón de Montaña número 8. Detrás de nosotros está el antropopíteco, Gobernción. -Dio cuenta el ministro ael mucho más allá los anélidos, mucho más estado del orden público, informando al Conallá aquella masa gelatinosa de que hablan sejo de los hallazgos de armas y de sustanlos sabios que estudian los orígenes de la cias explosivas que realiza diariamente l a vida, bajo la influencia de D a r w i n o de fuerza pública en varias provincias de E s Lámarck. E l Sr. Pita Romero viene de las paña. Juventudes católicas. De la Universidad de Compostela, pasó por el despacho del geneE l Consejo aprobó las medidas que el m i ral- Berenguer para ser diputado derechista; nistro, asistido por el de Trabajo, adoptó se afilió más tarde a la Orga. A h o r a acaso por acuerdo del Gobierno en relación con a reclame un puesto en las falanges de L e apertura de los cafés, en la tarde de ayer, en rroux. U n a vaga y romántica aureola de Madrid, determinándose las previsiones gafe le rodea. Cuando simpatizaba con las oportunas para asegurar el cumplimiento de Juventudes piadosas murió el cardenal H e aquellas medidas y para depurar y exigi. -lr. s rrera. Sobrevino la República. De la O r g a responsabilidades procedentes a quienes las apenas quedan algunos diputados que no desobedecieran o desacataran pueden explicar cómo han salido víctimas Instrucción Pública. -Concediendo a los de esa afasia que acomete a los que han preprofesores encargados de cursos procedentes senciado la catástrofe. Pero no creemos que de los cursillos de selección de Segunda E n él tenga la culpa, y en todo caso si es gafe señanza, por una sola vez, una gratificación lo es con toda modestia, y nadie le oyó jaequivalente a su remuneración mensual. más jactarse de ello. E l se sitúa como aquel j Trabajo. -Aprobando los Estatutos para jornalero paisano suyo que iba buscando, el régimen de la Asociación Los Previsores entre las casitas aldeanas, una donde le diedel Porvenir. sen trabajo y que, ya admitido, preguntaba: Obras Públicas. -Autorizando al minis- -Dígame. ¿Cómo enfrían en esta casa el tro para costituir en k. s capitalidades de caldo? las antiguas Confederaciones Hidrográficas- -L e soplarnos- -le contestaron en la priJuntas de autoridades encargadas de reco- mera. ger los antecedentes documentales de l a gesY él siguió su camino. tión de los sucesivos organismos encargados- -L o colocamos en la piedra- -dijeron en de tales servicios desde 1902. la segunda. Industria. -Aclarando el artículo 33 del Y también se marchó. E n la tercera le decreto de la Presidencia del Consejo de io dieron esta respuesta con el acento más nade octubre de 1933, sobre la constitución tural del mundo: de la Comisión del Cáñamo. -A q u í le echamos pan. Ampliando las instrucciones a la Comisión que negocia un Tratado comercial con- -Entonces quedóme- -decidió. Rumania. Muchos no conocen de su gestión más que el nombramiento que extendió a favor de su agente electoral, el alcalde de Ortigueira, L a crisis será hoy o mañana, dice socio almadrabero. E n efecto, su labor fué callada. Enemigo de la pompa es en las hael señor G o r d ó n O r d á s bitaciones particulares del ministerio donde sería preciso ve jle pasar envuelto en un alLos periodistas preguntaron al ministro bornoz de cuarenta y tres pesetas con rumde Industria, Sr. Gordón Ordás, si en el bo al pequeño Océano caliente del baño, caConsejo se había señalado fecha fija para viloso y abstraído, un sextante en la diestra presentar la dimisión del Gobierno al prey uña esponja en la siniestra, precedido por sidente de la República. un ayuda de cámara, recientemente adqui- -H a c e tiempo- -contestó- -otorgamos al rido, que grita para imponer silencio y respresidente del Consejo un voto de confianza peto para dimitir cuando lo estimase oportuno. H o y no se ha hablado de nada de eso. L a- -E l señor ministro va a entrenarse. Todo esto es lo que se lleva la crisis. ¡Oh, crisis podrá ser hoy mismo o mañana. E s a depende del momento que escoja para plancrisis! ¿Qué nos puede dar en cambio? -tearla el Sr. Maftín- fs Barrips. W, F S S N A N D E Z F L O R E Z 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla