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fué también negativismo y hostilidad: no Todos, los que lean la historia sin se votaba por sino contra Lo que tra- cios, deducirán de sus páginas que la mayor jo a la República fué una coincidencia de parte de los desmedros, decadencias y desenfados y rencores. Votaron contra la- Mo- mayos sufridos por España lo fueron, no narquía bastantes monárquicos, porque la Mo- por culpas de la Monarquía, sino a pesar narquía era la dictadura que había perseguide la Monarquía. En cuanto a la tacha de Glosa a Ortega y Gasset do a los viejos partidos, y muchos de la extranjerismo, es tan disparatada como lo sería suponer extranjero a un ciudadano es- Comentando las elecciones, ha publicado Unión Patriótica, porque el Rey había despañol, que trabaje en España y por Espa- un largo artículo D. José Ortega y Gasset. pedido a Primo de Rivera. Esperar y prometer del triunfo de los reña, sólo porque alguno de sus apellidos no E l hecho merece ser registrado, como lo fuá es de raíz hispana y un bisabuelo suyo nala aparición, a golpes de arado, de los muti- volucionarios algo que se apartara mucho lados restos de los viejos ídolos romanos y de lo acaecido, era candidez, cuando no inció fuera de la Península. Sin omitir la congriegos. Es la resurrección de uno de los dustriosa malicia. Quede aclarado que esti- tradicción que supone este reproche por pardioses que, después de haber pasado algún mo que los filósofos, cuando se instalan en te de un director de pensamiento que, portiempo mudo y esquivo, se digna de nuevo política, se avecinan, casi siempre, en el, ba- que lo cree, beneficioso, se dedica a difunhablar a los mortales. Los escritos del señor rrio de los candidos y no en el de los madir por España todo lo exótico, poniendo su Ortega y Gasset llevan siempre anchos már- liciosos. E l Sr. Ortega, y Gasset dice que- mayor empeño en importar las novedades de genes que incitan a la glosa. Más que es- no esperó nunca que las cosas fueras pre- fuera y viviendo de rodillas ante los ídolos pectador como él gusta de llamarse, de cipsamente al instaurarse la República Es que se alzan en los altares de otras patrias. acuerdo con su perspectivismo, el insigne de presumir que creyera que. iban a ir mePlañendo su desengaño y su amargura, filósofo merecerá ser llamado en la Histo- jor que en la Monarquía o que, por lo meria el sugeridor solamente otros dos gran- nos, nó habían de empeorar como han em- dice el Sr. Ortega y Gasset: Los hombres republicanos han conseguido que. or; vez des españoles, Unamuno y Maeztu, poseen, peorado hubiera sido demasiada filosofía como Ortega y Gasset, el don precioso y má- que propugnará el cambio y pusiera todo su primera, después de un cuarto de siglo, no gico de abrir con sus palabras calicatas en talento y su influjo en substituir un régimen tuviera yo periódico afín en que escribir por otro que iba a exagerar y agravar to- La queja revela hasta dónde ha llegado el cerebro del lector. la injusticia y demuestra quiénes son los Comienza el Sr. Ortega y Gasset afirman- dos los defectos del que se substituía sin fanáticos y los intolerantes. Porque el sedo que, en su opinión, las elecciones recien- conservar ninguna de sus buenas cualidades. ñor Ortega y Gasset, que ahora se- ha visto tes contribuirán a consolidar la República. Para el Sr. Ortega y Gasset, la República sin periódico republicano, en, que escribir, Comparto el juicio que emití en el período es una experiencia larga, a la que no se pir! o durante la Mo atqaU escribir si gaselectoral y que en mí no es esperanza, sino puede juzgar por un período de dos años taba en periódicas monárquicos; y hoy mistemor, atenuado tan sólo porque mi falta de Recuerda esto aquella vieja ironía de un po- mo, mientras los que se dicen- defensores de fe en el ensayo republicano me hace consi- lítico isabelino que definía el parlamentarisderar este régimen como de dificilísima con- mo como un régimen admirable y perfecto, la libertad de pensamiento, cierran sus cosolidación entre nosotros. Pero el que el ré- que sólo tiene de malo los primeros cuatro- lumnas a un escritor insigne, se ofrece, en gimen no sea consolidable no impide que cientos años. ¡Magnífica la confesión. bro- contraste la conducta de este diario en que estas Cortes, tan deseadas por muchos que tando de la pluma de un gran republicano! yo escribo, A B C, que, no obstante su mono son republicanos, tuvieran ya desde su Pero hubiera sido bueno que ese juicio ro- narquismo declarado, honra sus páginas con concepción, por designio vital, el servir, o tundo y sincero se hubiese emitido allá en firmas de ilustres republicanos como Royo Villanova, Fernández Flórez y Cossío. procurar servir, como instrumento de con- los días que precedieron a la revolución. Si el Sr. Ortega y Gasset, con su autoridad La política- -dice Ortega y Gasset- -no es solidación. indiscutida, en aquellos artículos escritos Intenta justificar el Sr. Ortega y Gasset bajo el arco en ruina hubiera insistido debi- cuestión de principios. He aquí una desaforada afirmación que bastaría para desvaloel grito de ¡Viva la República! que sir- damente en que la República era una larga ve de rúbrica a su escrito. Dice qus no lo y dolorosa experiencia, es posible que no se rizar todo el escrito. Si el Sr. Ortega y Gashabía gritado jamás; cierto será, puesto hubieran apresurado a favorecerla con sus set creyese de verdad que la política no que así lo afirma. Pero cierto es también votos muchos de los sebastianistas que es más que un arte de acomodaciones y de que en forma negativa lo había gritado mu- confiaban en que, en cuanto el Rey transpu- circunstancias, todo lo que en torno de temas políticos escribiera no tendría más altura chas veces. Reverso de un ¡Viva la Repúsiera la frontera, surgirían unos hombres que la menguada correspondiente al penblica! fué aquel Delenda est Monarchia lan- nuevos, milagrosos y milagreros, que en posamiento de cualquier politicastro profesiozado desde el mismo adarve en que ahora cos meses instaurarían a España en la plenal. Se justificarían todas las veleidades y yergue para difundir por los campos his- nitud de la felicidad. Resulta ahora que no e todos los cambios de postura; sería, no ya panos su clamor entusiasta. Lo que sucede había esos hombres, porque esos hombres, es que el Sr. Ortega y Gasset, aunque él amados de punta en blanco, no se logran Utico, sino encomiable, el chaqueteo la mismo no se percate de ello, incurre habi- más que a costa de esfuerzos y dolores E l deslealtad sería previsión y las traiciones patualmente en uno de los pecados que censu- pensamiento del Sr. Ortega y Gasset, muy triotismo. Por, fortuna, en el Sr. Ortega y ra: actuar negativamente, a la española, en claro y a ras del buen sentido en todo su Gasset eso no pasa de ser un argumento fiscalía y no en defensa; por eso se mues- escrito, se hace aquí un tantico confuso: no efectista, falso y endeble, que él mismo se tra remiso y tardío para el vítor y pronto y encarga de destruir. Porque unas líneas más se sabe lo que quiere decir con estos párraabundante para la imprecación. abajo de aquélla en que dice que, en polítifos que terminan con una impertinente raEsta inclinación a la disconformidad se botada de desdén. Y como no me permito ca no hay misticismo afirma que, la Reacentúa en los filósofos que, en su contacto dar a las intenciones ajenas ninguna inter- pública es la única posibilidad de que Escon la realidad- -dura e impura- ven de- pretación que pueda ser ni, siquiera leve- paña sé salve ¿Por qué? Por lo que, enformadas y contrahechas las elucubraciones mente acusadora, rechazo la sospecha de que seña la Historia no será, porque la experienque ellos habían tejido con nieblas y con sue- lo que oculta el Sr. Ortega y Gasset bajo su cia del reciente bienio y la otra más larga ños. Por eso el Sr. Ortega y Gasset, filósofo apostrofe a los españoles sea el pensamiento del anterior período revolucionario no son magistral y político detestable, o, mejor di- íntimo de que todo lo que a los españoles les para fundar la fe en realidades. Porgue el cho, espíritu esencial y fatalmente antipolí- sucede les está muy merecido por haber busrégimen se acomode a las circunstancias y tico, al día siguiente de la proclamación de cado sus redentores entre los hombres vulsea el más apto para que los españoles llela República se sintió tan decepcionado como gares de la política y no entre los dioses del guen a nacionalizarse, es decir, a sentirse iluso se había sentido la víspera. E l enojo Olimpo. una nación tampoco, porque la nacionalizacontra lo que el Sr. Ortega y Gasset, con en la primera canCon intrepidez dialéctica, digna de un. ción se llamóen la de ahora República Estaenergía de léxico en él desacostumbrada, catonalismo y se llama orador de mitin e impropia de un razonalifica justamente de repugnante y estúpido tutos; siempre disgregación; cohesión, nuñ- estaba bien; lo que no estaba bien era la ilu- dor, el Sr. Ortega y Gasset echa la culpa ca, pues lo nacionalizador en España es la del odioso bienio, ¿a quién... ¡a l a Monarsión. Porque el error fundamental del filóMonarquía, y los aglutinantes la Corona y quía, que tuvo a España en decadencia y sofo, y de otros muchos ciudadanos que no en desmedro durante dos siglos y medio, y la cruz. Es por los principios, por los pientienden de filosofías, estriba en considerar que además era un régimen extranjero caros y en apariencia desdeñados principios, como una desviación equivocada y fácilmen. por los que el Sr. Ortega y Gasset es honte rectificable lo que ha sido un curso naturadamente republicano. Son los principios ral. L a política seguida en el odioso bienio los que le hacen decir, equivocándose con habrá sido arbitraria, despótica, inicua, cruel, fe óptima y encendida, que la Repúblitorpe, insensata, malvada... todo lo que se ca es el único régimen que se corrige autoquiera, menos ilógica. Porque, con diferenmáticamente (Adviértase de pasada que, si cia de procedimiento, paso y ritmo, cuanto esto fuera exacto, podría decirse de toda se ha hecho e intentado estaba ya en la hisdemocracia, no exclusivamente de 1 as demotoria de los revolucionarios, incluso en la de ¿le Interventores del Estado en Ferrocarricracias republicanas: sirva de ejemplo la algunos que ahora pasan por moderados, y les. Titulo: Bachiller o similar. Edad, 21 a Monarquía inglesa, único régimen en el que, se contenía en las papeletas del 12 de abril. 35 aííos. Para el programa oficial, que, regasemejantes correcciones son una realidad. lamos, Nuevas Contestaciones y preparaHay gue repetir tercamente esta verdad hasción en las ciases o por correo, CON PROPara el Sr. Ortega y Gasset las masas esta qutí se incruste en la conciencia de los FESORADO DE 1 J CUERPO, diríjanse al pañolas no han votado todavía. Me complazelectores papanatas que llenaron las urnas INSTITUTO REUS PRECIADOS, 23, y co en subrayar mi conformidad. Más exa to con tales papeletas. Claro es que en aquella PUERTA DEIi SOL, 13. Éxitos: En las úlsería decir que no han elegido. Votar, sí ¡jornada, como siempre que se trata de ma- timas oposiciones a dicho Cuerpo ingresahan votado el día 1 9 votaron también- -a mi nifestacione de opinión española, casi todo mos el 80 por 100 de nuestros alumnos. LA DE RESURRECCIÓN LOS DIOSES 1 50 PLUZAS CON 6.00.0 PESETAS
 // Cambio Nodo4-Sevilla