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D M R 1 ILUSTRADO. A Ñ O VIGÉSIMO NO VEN O 10 CTS. N U M E R O F U N D A D O E L í D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A ABC DIARIO ILUSTRA DO. A Ñ OV 1 G E SiMONOVENO 10 CTS. N U M E R O OTRO. GOB) ERNITO Bien, pues ya tenemos el: Gobiernito n ú mero dos. É n este caso no se- trataba de, que ocupasen loa cargos ¡os primeros en llegar a los sillones vacíos, como en el primer M i nisterio de la República; n i de que se constituyese a toda prisa un Gabinete cualquiera para presidir unas elecciones, como en el Qobierriito número uno. A h o r a hubo tiempo para la meditación. Se sabía d e á n- temáno 1 a fecha dé esta crisis y quién sería el encargado de resolverla. Y he ahí todo lo que se le ocurrió hacer a- ese. señor encargado. L a lista no está, completa. P o r lo menos no es definitiva. hay dos ministros interinos: el Sr. Rico. Avcllo, que se m a r c h a r á en cuánto acabe de explicar su anterior función, y el Sr. Estadella, que ha ido a T r a bajo, no precisamente para ser ministro d e Trabajo, sino para instruirse en espera de que se cree el ministerio de Sanidad; todo lo cual terminará en que le nombren ministro de l a Guerra. Entre los restantes está D Cirilo del R í o que es el último ves- tigio de un grupo gris, tedioso, retórico, dulzón y anacrónico, como la hidromiel, y que desapareció por la misma ley que hizo atrofiar los músculos que movían las orejas de los hombres. E l S r L c r r ó ü x debió llevar al S r D e l R í o a un Museo, como ejemplar de progresista, pero no al Gobierno qUc se esperaba. -Hay; otros, dos señores con representación personal E ñ todos los tiempos y en todos los países, cuando se incorpora a un Gabinete un hombre por su propia representación, es porque le impone sit excepcional inteligencia, su cultura superior, su experiencia provechosa. Aquí, el señor Cid acaso represente a. un Casino de Zamora. Y el S r Pita Romero, a su familia y al ayuda de cámara, que j u z g ó necesario procurarse desde. el primer m a n d i ñ o en la cuarta o quinta etapa- de. su evolución. LA REPÚBLICA T I E N E SU S A N P E D R O E s muy curioso. E s un proceso muy, curioso que apunta estos días con gran insistencia. Se- trata: de averiguar: científicamente, exactamente, l a cantidad dé republicanismo que contiene cada individuo, y si existe aleación monárquica y en qué proporción. Es una experiencia que yo tengo por muy interesante. Y o conocía -el. procedimiento seguido con los minerales para lavarlos de impurezas, y aislar la materia ú t i l y he visto en las minas homJtr. es de gran estudio y experiencia, a quienes la constancia de su vida les capacitaba para definir y decidir del mineral. P a r a averiguar la parte de ley. republicana que tenemos los hombres ¿qué procedimiento se va a seguir? Esto es o que, ahora vanios a ver. A- juzgar por loa- primeros tanteos, no se v á a seguir el mismo tratamiento que con los minerales, Y casi podemos aventurar que los procedimientos van a sei ño; solamente distintos, sino opuestos. I. a experiencia, la conducta, aquí son motivos de recusación, métodos anticuados en desuso. U n poco de memoria. S i volvemos la vista al pasado, a un pasado muy inmediato, no hay que hacer gran esfuerzo, vemos a la grey política actuando eon la Monarquía o aspirando, a actuar, puestos, en l a cola, en aquella cola del, vaso y el g r i f o que definió p Antonio Maura. Algunos, cansados de esperar, marcaron sú. ropa con las iniciah s de la Dictadura. Otros colaboraron tan contentos, que les quedó el re- gusto, y. movidos de añoranzas, hablan de la dictadura del proletariado. ¿Dónde estaban, entonces los republicanos? ¿Quiénes eran, los, republicanos? ¿C u á n t o s? Y o no me acuerdo de que hubiese m á s de uno: Lerronx. L o s demás, si eran republicanos, se. les notaba muy poco. Luego s í luego han salido muchos, hasta de l a J uventud Maurista y d e i a Unión Patriótica han salido republicanos fervorosos. ¡Y aquí el proceso curioso, curiosísimo. Todos los ncorrepublicanos, los, m á s neos, son aptos para definir y recusar dentro de ja República. Todos, menos- Lerroux. E s decir, que el. hombre más republicano de España, el: que, fué republicano siempre, el que tiene heridas republicanas en el fondo de las arrugas de su piel, se siente discutido- -nuevas heridas- -por los que, llevan la República, a. flor de piel. Y dudan y desconfían y no le reconocen autoridad para ensanchar él campo de la Re- pública, coto cerrado fie republicanos de ocasión. ¿Y a ustedes quién les garantiza? D i c e n es que vienen del campo monárquico Pues de dónde valí a venir? ¿D e la luna? ¿D e donde vinieron ustedes? Querer poner fronteras, a Iá. República es convertir la República en un Casino. Y si l i a de. ser u n- C a sino, qué sea Lerroux el que eche la bola, negra, pero no: el que entró recientemente sin pagar cuota de entrada, y aprovechando la benevolencia dé que el Casino necc- sitaba socios. ¡No. D i s c u t i r el, república nismo de Lerroux es perder el tiempo. l ü único San Pedro que tiene l a República cs Lerroux. Y a quien San Pedro le abra las puertas, ése puede entrar y sentarse a la diestra de Dios Padre, aunque alsrún pobre iablo trate de- hacer alguna diablura. 7 NAVARRA TRIUNFA E n E s t e l l a se h a celebrado u n h o m e n a j e a los diputados triunfantes en l a s ultimas. elecciones. (E n casi dicos. todos los perió- E s p a ñ a continúa con la impresión de estar gobernada de. una manera interina por ca- jBalleros que; no van m á s- q u e a procurarse categoría, y a los que se llama sin enterarse de su utilidad, de- sus conocimientos, de sus aptitudes. Todo esto parece algo así como esas reuniones en que los. criados se ponen la ropa de los señores para remedar sus costumbres. N o hay nadie más para regir esta nación infortunada? ¿E s n e c e s a r i o todo esto para esa preparación dolófosa que Ortega y Gasset estima indispensable en la formación de los hombres capaces de marcar el buen rumbo a un país, a pesar de que otras muchas revoluciones trajeron ya con ellas las revelaciones geniales? L a verdad es que, después de leer la lista del nuevo Ministerio, los españoles nos liemos puesto, al esperar: otra crisis, seguros de, que 110. puede tardar. Con sus, propios elementos, 110, le hubiera, sido difícil a los radicales l a f o r m a c i ó n de un Gabinete de ñiayor alttírkJ Tened cuidado con vuestras pro- pias imprudencias, políticos republicanos. L a desilusión, empuja a- los españoles hacia atrás. E l Sr, Botella Asensi, al perder su acta, pidió que volviesen las Constituyentes. U n a parte del, pueblo nial regido comienza a soñar con que se reimplánte la: Monarquía. L a magnitud de. nuestro, desencanto nbs lanza mucho más lejos. nosotros solicitamos qi: vuelvan en seguida -los- cartagineses. Yv F E R N A N D E Z FLOREZ G. C O R R O C H A N O Estella y su Merindad gloriosa han vestido sus galas en l a fiesta mayor de Va. P a trono San A n d r é s para honrarle y para celebrar eí triunfo electoral de Navarra. Estella, prestigio hecho historia y corazón palpitante de Navarra, -donde viven las reliquias solemnes de l a t r a d i c i ó n h a encarnado esta vez, como, tantas otras, el espíritu racial del Reino ¡rénaico, rindiendo. homenaje a los diputados triunfantes. A sus siete diputados. Porque Navarra, sin nervosismos, sin dudas ni titubeo... sin vacilaciones, con- brava tesón, rindiendo culto de hidalguía a la lealtad y al deber, en la primera vuelta electoral del día 19 de Noviembre, copó los siete puestos- todos- los puestos de su representación, y dio la victoria al Bloque de Derechas. ¡J o r n a d a memorable y triunfal, esta de Navarra, única en E s p a ñ a! Ciento siete m i l votos para las derechas, contra veinte m i l de- socialistas y doce m i l de. nacionalistas vascos. E l triunfo, pleno de optimismos para el futuro, considerado a primera vista, tiene innegable importancia por su volumen, por su aspecto de cantidad y por su expresión numérica. Y con ser ello mucho, no es, si se le analiza, todo lo- que el triunfo elcc. toral de Navarra supone y: representa para la política dé España. Copar es siempre alarde de fuerzas, ríe dinamismo, de método dirigente, de orden, de disciplina. E n los anales militares, e l copo está reservado a estrategas tío elevada estirpe. Pero en este caso, en él caso de Navarra, es. fuerza destacar, sobre la cantidad, cobre el número, la calidad de la batalla ganada; su significación, su entraña misma, su, simbolismo dé alta jerarquía espiritual y r e ciedúmbre ideológica. Desde luego, Jas derechas de N a v a r r a- -más derechas que l a mayor parte de las derechas españolas, por la tónica dominante en la ideología del pueblo navarro -se han unido, para la lucha- electoral, con un programa mínimo, circunstancial y genérico, común, u Jas derechas de toda la nación: Religión, Familia, Propiedad, antimarxismo, frente a la. revolución demagógica. Y sin embargo, Navarra siente en estos momentos la íntima- satisfacción, el legítimo 1 orgullo de su triunfo específico. S u victoria, además de triunfo antimarxista, es hispanismo. ¡Q u é extraño había de ser que en N a v a rra- triunfara- la- caverna- reaccionaria y nea; el clericalismo, con sus curas trabucaires -el oro jesuítico y, demás, fantasías de l a patraña revolucionaria! E l triunfe de; las ideas religiosas e n N a varra- es natural, es lógico. Porque N a v a r r a aún reza el Ángelus y tiene el buen gusto de saberse poner de rodillas. -P e r o en Navarra, muy fuerista; muy suya, muy navarra, con vehementes- á n- fias de amplias: reintegraciones ferales; pal-
 // Cambio Nodo4-Sevilla