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A 3 C. MIÉRCOLES 2 0 D E D I C I E M B R E D E 1933. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 2 á trente a un Gobierno minoritario, no pre. endeimos imponer un programa político. Decimos sí al Gobierno que escoja lo que ba sido el espíritu de la última lucha electoral. Esto, clara y noblemente, sin regateos de momento y en completa dignidad de Gobierno, que le interesa a él tanto como a nosotros. Encuentra una coincidencia en 16 fundamental en la declaración del Gobierno. Pedimos, como católicos, el respeto a nuestra conciencia y la libertad de la Iglesia, leg, mdo seguidamente a, un concordato con la ¡Santa Sede. En materia de enseñanza, una rectificación de la política sectaria. Es necesaria una atención especial para los problemas del campo. Hay que derogar 5 a ley de Términos Municipales, suspender la de laboreo forzoso y cultivó intensivo, que sólo se han aplicado con fines políticos, restableciendo un caciquismo que antes estaba en los partidos, y que hoy está en las organizaciones socialistas. Tiene que desaparecer el concepto del asentado, para dejar paso al concepto cristiano del pequeño propietario. (Aplausos. Ataca a la constitución actual de Tos Jurados Mixtos. Y atajando posibles ataques de los contiarios, tiene que decir que no van contra el proletariado. Antes bien, para la mejora dal obrero, tendréis, nuestros votos los primero, y aún anuncio que serán anticipados. Define la política social de las derechas, que dejarían de ser lo que son si no pusieran al frente de todos los problemas el de la redención tiel proletariado. (Aplausos. Y sobre todo, hay que acudir al remedio 3 el paro forzoso; (Rumores. Este debe pesar sobre toda la sociedad. Una sociedad que se llama cristiana no pu de permitir que existan en España seisientas cincuenta mil familias que no tienen que comer. Para- remediarlo, lo que sea, hay que ir a buscar el dinero donde lo haya, o... (Una formidable, ovación interrumpe el discurso del orador. Este prosigue. Para empezar esta obra y todo lo que el Gobierno juzgue necesario, nuestros votos sin regateo. Nos basta la buena voluntad del Gobierno. Si éste fracasara, nosotros facilitaríamos la formación de otro de composición análoga, para demostrar al país que cuando estén agotadas las fórmulas de centro sólo cabrá la esperanza de una solución de las derechas. Cuando el instante llegue nosotros recabaremos para cumplir nuestro programa el disfrute del Poder. Iremos entonces a la reforma de la Constitución, tanto en su parte fundamental como en su parte orgánica, pues se ha hecho el Parlamento un instrumento de gobierno ineficaz, ya que sólo conduciría a un Gobierno de derecha o de izquierda, que sería una catástrofe nacional. El Sr. P R I M O D E R I V E R A Una dictadura de derechas o de izquierdas, no; pero una dictadura de integridad nacional autoritaria, sí. (Rumores. El Sr. G I L R O B L E S Sé que por ahí va buena parte de la juventud española; pero yo. no estoy conforme, y aunque elementos afines se inclinaran por ese camino yo no les seguiría ni. lo aceptaría jamás. (Aplausos de derechas y radicales. insiste en que si se niegan sus reivindicaciones entonces acudirían las derechas al pueblo para advertirle de la situación y de que se les cerraba el paso para acometer la empresa que fuera menester. Hoy. estamos en la oposición con apoyo condicional y mañana estaremos en el Poder. Y en ningún momento nos apartaremos de nuestra línea de conducta, porque estamos seguros de que cumplimos con nuestro ieter. (Largos aplausos de Acción Popular. El Sr. P R I M O D E R I V E R A Sirvan estas palabras- -dice- -de excusa y de saludo al levantarme a terciar en una discusión en la que no esperaba hacerme oír, para poner én claro algo que pudiera parecer una imputación ideológica a la juventud a que ha aludido. Intervención del señor Primo de Rivera SOBRE SEGURO DE ACCIDENTES DEL TRABAJO ACURÁCÍO ÍÍKTLA ULTIMA DISPOSICIÓN MINISTERIAL, La Mutualidad Sevillana de Accidentes del Trabajo, en vista de que no le es posible contestar las numerosísimas corisulas que recibe acerca dé la situación creada a los asegurados de accidenes del trabajo por la orden ministerial aparecida en la Gaceta de 16 del actual, aclara por este medio a todos los patronos interesados que, debidamente informada por la Asesoría Jurídica de Accidentes del ministerio de Trabajo, puede afirmar categóricamente: 1. Que el apartado. 3. de la citada orden dispone que las pólizas contratadas con anterioridad al primero de abril de este año, en que enró en vigor la nueva ley, y que fueron adaptadas a ésta mediante un suplemento, quedarán forzosamente rescindidas en 31 d diciembre actual, lo cual rio es ninguna novedad, pues así lo disponía la orden de 11 de marzo deteste año, cuyo cumplimento se reitera ahora. 2. Que el apartado 4. de la misma orden se refiere a todas las pólizas actualmente en vigor sin distinción alguna de fecha ni vencimiento, debiendo las entidades aseguradoras preguntar por escrito a todos los asegurados si aceptan la continuación de su contrato, o si, por el contrario, recaban su derecho a concertar su seguro con cualquier otra entidad Esta es la auténtica interpretación de la disposición referida. Estas explicaciones tienden, además, a deshacer el equívoco que sobre la cuestión ha pretendido crear él Colegio de Agentes de Seguros en su nota de ayer, en la que se trata de desorientar a los patronos interesados, se imputa á esta Mutualidad una torcida interpretación de la referida orden, y, además, se amenaza con medidas coactivas a los asegurados que quieran hacer uso de un derecho que la ley les concede, para quedar libres de compromisos en fin de este mes. La C. I. A. en esta como en todas las ocasiones, afirma siempre la verdad, porque a sus consejeros rio les ha llevado a la Mutualidad ningún espíritu de lucro personal, y, sobre todo, porque tienen bien claro el concepo de su responsabilidad y de su deber, para- no extraviar a los elementos a quienes afecta esta cuestión, con informaciones erróneas o ligeras, que puedan causarles perjui $o s. Extraña niucho al Consejo de la C. I. A. que con tanta frecuencia se olvide esto por el Colegio de Agentes de Seguros, a quien, por lo visto, no interesa estar en relación con la representación mercantil, industrial y agrícola que Compone esta, Asociación. Ello no importa, puesto que son libres de adoptar la actitud qué les plazca; lo que sí es lamentable es que con notcria ligereza, y sin acudir, como es prudente, a consultar a los organismos técnicos oficiales, se hagan afirmaciones gratuitas y tendenciosas, como las que se hacen en la nota referida. Por lo demás, los patronos acualmente asegurados pueden estar absolutamente ciertos de que la orden ministerial de 16 del actual les autoriza a rescindir sus pólizas en 31 del corriente mes, y que l a C I A. les defenderá, dentro de la ley, contra las medidas con que les amenazan los agentes de seguros, dariflo una, prueba más del espíritu de liberalidad con qué tratan a sus clientes. V. 1. A. MtJTt 7 ALIl A SEVILLANA D E AC (inKN IES D E L TRABAJO. El Consejo de AdministraeiÓE. 1 Ha dicho el Sr. Gil Robles que es mal solución una dictadura, sea de izquierdas o de derechas, y esa juventud considera que ya es malo que haya una política de derechas y una posición política de izquierdas. El Sr. Gil Robles entiende que aspirar a un Estado integral, totalitario y autoritario es divinizar al Estado, y yo entiendo que la divinización del Estado es todo lo contrario. Nosotros consideramos que el Estado no justifica en cada momento su conducta, como no la justifica un individuo, ni una clase, sino en tanto se amolda en cada instante a una norma permanente. Lo que diviniza al Estado es la creencia de que la voluntad del Estado en el pasado, manifestada por los Reyes absolutos y hoy por los sufragios populares tiene siempre razón. Los Reyes y el sufragio pueden equivocarse. E l bien v la verdad no se manifiestan por un acto de voluntad, porque son categorías permanentes de razón. No basta para saber si se tiene razón preguntar al Rey o al pueblo- -cuya voluntad para Rousseau es siempre acertada- sino que hay que ver si nuestros actos y nuestros pensamientos están de acuerdo con una aspiración permanente. (Muy bien. Queremos al Estado como instrumento al servicio de un destino, histórico, de una misión histórica, de unidad. E l pueblo es una integridad de destino, de esfuerzo, de sacrificio, que ha de mirarse entera y que entera avanza en la Historia y entera ha de servirse. (Muy bien. El P R E S I D E N T E dice que varios diputados habían anunciado que usarían de la palabra; pero al no hacerlo, piensa que puede darse por terminaido eL debate. El Sr. ALBIÑANA: Y o anuncié que hablaría inmediatamente después que lo hiciera el Sr. Azaña. (Grandes rumores. El P R E S I D E N T E E l Sr. Azaña no ha pedido la palabra, aunque el Sr. Albiñana esperaba que la pidiera para los dos. (Risas. El Sr. F U E N T E S P I L A Y yo soy un diputado que exige que hable el Sr. Azaña. (Grandes protestas en los socialistas. El P R E S I D E N T E interviene para cortar el escándalo que se inicia. El Sn ALBIÑANA: Vuelva a hablar como en días pasados en nombre de la, minoría unipersonal del partido nacionalista español. (Rumores. Por eso lo hago en último lugar. Tengo- -dice- -muy poca confianza en las labores parlamentarias y en la marcha general de la política, pero nunca creí que ésta llegara en España a tal extremo de depravación que pudiera consentir que viniera aquí un hombre como el Sr. Azaña, con las manos todavía tintas en sangre. (Grandes protestas de los socialistas y controprotestas de las derechas, que trata de cortar la presidencia. Varios diputados increpan al Sr. Albiñana, que responde con frases que no se oyen. El Sr. B A R C I A Eso no es tolerable. El Sr. F U E N T E S P I L A L o que no es tolerable es lo que se ha hecho. (Nuevo escándalo. El P R E S I D E N T E reclama orden a campanillazos, y dice: E l Sr. Albiñana puede juzgar políticamente con tanta severidad como quiera al Sr. Azaña; pero, guardará aquella cortesía y moderación que yo me propongo sostener de modo inflexible en esta Cámara. (Muy bien. El Sr. A L B I Ñ A N A Personalmente no quiero ofender a ningún diputado. El P R E S I D E N T E (gritando) N i yo lo consentiré. El Sr. A L B I Ñ A N A Lo que yo decía es que el puesto que le corresponde al señor Azaña no es un escaño del Parlamento, sino el banquillo de los acusados, para que res-