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A B C. M I É R C O L E S 20 D E D I C I E M B R E D E 1933. E D I C I Ó N Habla de l a significación de D Melquíades Alyarez y del peligro de l a permanencia del Sr. Alvarez Valdés en el ministerio de Instrucción Pública N o se explica la entrada del Sr. Cid. en el Gobierno con mera representación personal. E l C O N D E D E R O D E Z N O Como la ¡ue tuvo su señoría en el pasado. E l Sr. G O R D O N Y o era modestamente él presidente de un partido nacional. E l C O N D E D E R O D E Z N O Que falleció, a Dios gracias. Descanse en paz. (Grandes risas. E l Sr. G O R D O N Ese partido desapareció en las elecciones por no habar recaudado miles de duros cómo otros para l a propaganda. D a la razón a los diputados de Acción Popular cuando dicen por boca del Sr. G i l Robles que los Gobiernos pasados no supieron llevar una política. Cree que las heridas debieron ser de fondo y no sobre l a epidermis, pues s i se hubiera procedido así no hubieran podido las derechas levantar l a cabeza. Advierte la falta de detalle sobre varios importantes problemas de l a declaración m i nisterial. Pide una explicación de la presencia de un representante del partido agrario en el Gobierno. E l Sr. C A L D E R Ó N N o hay tai. E l Sr. G O R D O N pregunta si es que! os elementos de derecha se han acercado a la República o es que la República se ha acercado, a los elementos de derecha. L e son simpáticos los elementos claramente definidos como los monárquicos y como el Sr. P r i m o de Rivera. Y termina insistiendo en l a necesidad de las debidas aclaraciones del jefe del Gobierno. D E ANDALUCÍA. PAG. de la candidatura del ex ministro de E s tado. Fspera que el Parlamento demuestre que! a ley Electoral no es letra muerta. Lee el articulo de la ley, que define como delito de coacción electoral la propaganda con membretes, sellos y tributos oficiales. E l Sr. P E D R E G A L (hijo) de la Comisión, defiende el dictamen. E l Sr. S Á N C H E Z A L B O R N O Z cheque el Sr. Velayos, que tiene larga experiencia parlamentaria, ha poblado de fantasmas el Congreso. Afirma que en sus coches oficiales y seguido de la Policía han ido todos los ministros de la República y de l a Monarquía haca muchos años. E n l a derecha: N o los de la República solamente. E l Sr. S Á N C H E Z A L B O R N O Z quita valor a l a propaganda electoral hecha en cartas con el membrete oficial, T) ues dice que no tenían más valor que bis cartas particulares. Tampoco tiene importancia lo del coche oficial y lo de la Policía. Y además- añade- ¡para lo que han servido los votos de esos 29 pueblos! E l Sr. V E L A Y O S ¿Y la ley? E l Sr. S Á N C H E Z A L B O R N O Z ss defiende, diciendo que por su parte el Sr. V e layos esgrimía como arma en su favor el tratado con el Uruguay, 110 aprobado por la República. (Rumores. Habla de coacciones cometidas por los grandes propietarios sobre los colonos y declara que hasta l a misma familia del orador aconsejaba que no se votara su candidatura. (Risas y rumores. Se lamenta que l a cuestión religiosa d i vida todavía a los españoles. (Rumores y risas. Habla de temas religiosos y es interrumpido, diciendo: 1 Las actas de Granada E l P R E S I D E N T E suspende por breves minutos el debate para dar lugar a la votación de los dictámenes de las actas de Granada. Se procede a la votación nominal del dictamen y éste es aprobado por 243 votos contra 63. Se aprueban después varios dictámenes de l a comisión de Incompatibilidades y el de las actas de Tenerife. A c t a s de A v i l a x E l S r. V E L A Y O S impugna el dictamen por lo que se refiere a la proclamación del último lugar que ocupa el Sr. Sánchez A l bornoz por escasa votación. Manifiesta que se l i a n cometido todo género de trapacerías para favorecer a dicho señor. Se ocupa de las famosas cartas d i rigidas a autoridades y funcionarios con el membrete del ministro de Estado, recomendando el Sr. Sánchez Albornoz su propia candidatura. Declara que éste dedicó 2.300 pesetas de su secretaría para propaganda electoral. Denuncia abusos del juez de Instrucción de Cebreros, que falló un juicio de faltas, castigando al denunciante por motivos de sentimientos políticos. Afirma que el Sr. Sánchez Albornoz recorrió los pueblos en su automóvil oficial, seg u r o de su equipo policíaco. Esta coacción en los pequeños pueblos de la Sierra fué mar. ifiesta. E n todas partes ofrecía cuanto se le pedía. Su frese era l a de: E s la hora de pedir Sólo ha cumplido sus ofrecimientos, remitiendo fondos a cuenta de obras que se iban a realizar. E í gobernador de l a provincia favoreció ea todo lo que estaba de su parte el triunfo