Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MADRID- SEVILLA 21 D E D I C I E M B R E D E 1933. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O VIGÉSIMO N O V E N O N U M E R O 9.549 REDACCIÓN: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES X ANUNCIOS, MUÑOZ OLIVE, CERCANA A TETUAN, SEVILLA! EL GOBIERNO OBTIEN E LA CONFIANZA D E L A CÁMARA POR DOSCIENTOS SESENTA Y CINCOVOTOSCONTRA C I N C U E N T A Y TRES Reacción vibrante y unánime de ías derechas en apoyo del señor Primo de Rivera contra un ataque de los socialistas Expectación en el Congreso Desde mucho antes de que l a sesión comenzara se vieron animadísimos los pasillos del Congreso. Los diputados comentaban las incidencias del debate político y se fijaron, especialmente, en el discurso que pronunció anteayer el Sr. G i l Robles. Se esperaba con gran interés el discurso del señor Goicoechea, y se hacían suposiciones y cabalas acerca de su orientación. E n un grupo el Sr. Maura decía que era inútil su intervención en el debate, porque los puntos de vista que sostiene quedaron perfectamente claros y definidos en la nota que entregó al jefe del Estado cuando le consultó en la última crisis. -Ya- -anadie; -asistiré al debate político como un espectador alarmado. E l Sr. Iglesias (D. Emiliano) en otro corro manifestó que l a Junta de Diputados tenía plena facultad para votar l a confianza al Gobierno, tanto m á s cuanto que l a Cámara está ya casi constituida, porque son muy pocas las actas que faltan por aprobar. E l Gobierno se reunió en su despacho oficial, y esperó a que sonaran los timbres para trasladarse al banco azul. Llegacía lá hora el salón de sesiones se llenó de diputados y se reanudó el debate político. Una jornada interesantísima Fue la sesión de ayer un continuo triunfo de las derechas. Triunfo del discurso ponderado y lleno de afirmación programática del Sr. Martínez de Vclasco. Triunfo en la magistral oración del señor Goicoechea y en su rectificación valiente, clara y diáfana de contestación a las alusiones del Sr. Prieto. Triunfo hasta en el discurso del jefe del Gobierno, que en su sentimiento, íntimo reconocía en cada una de sus palabras y en cada uno de sus pensamientos el triunfo rotundo obtenido por las derechas en las urnas electorales; y triunfo, en fin, en el emocionante episodio del que fué protagonista D José Antonio P r i mo de Rivera y que sirvió para unir en una explosión de caballerosidad y de tributo a la justicia a todos los grupos parlamentarios ele aquella significación. E l Sr. Martínez de Velasco fijó la posición de la minoría agraria, diciendo que nunca estuvo colocada frente al régimen y colaboró en él, a pesar de las violencias de que se la hizo objeto. Luego traza con sobrias pinceladas los males causados por la política sectaria del trágico bienio; enumeró las solucrenes que podían darse a todos los problemas que dejó en pie aquella política. L a minoría agraria trataba de modificar el rumbo de la política que se venía siguiendo y no quiere convertirse en un elemento de perturbación. Siente sobre todas las cosas l a preocupación de E s p a ñ a y por fuerza tiene que dirigir su actividad a que sga próspera la política salvadora para el país. P o r eso sus votos al Gobierno no tienen el aspecto de una limosna, sino l a significación de una obligación. Confirmó que el Sr. C i d está en el Gobierno a título personal, pero tendrá el apoyo de su minoría. Tras el intermedio de! comunista Sr. Bolívar hablaron los señores conde de Rodezno y Goicoechea. Afortunadísimas intervenciones las dos. E l jefe tradicionalista, sobrio y sincero, fijó con exactitud la postura de su m i n o r í a el; jefe de Renovación Española, con palabra elocuente, intención acerada y aciertos de formidable parlamentario, pronunció un adrñirable discurso de afirmación de sus, ideales y de tremenda crítica para la política del Gobierno republicano- socialista. E l Sr. Lerroux se levantó para contestar a los diversos oradores y esclarecer y fijar, los puntos principales de la declaración del Gobierno. E l presidente del Consejo, hábil y cauto, no se apartó del programa aprobado por los ministros en su magna peroración. Bien de palabra y afortunado en el concepto, supo impregnar sus afirmaciones de un sentido liberal y democrático. E n el fondo de su discurso latía esta idea: Puede un régimen, que se precie de liberal, desoír la voz del pueblo que habla en ios comicios? Frente al ciego sectarismo d e j o s que quieren un régimen para ellos, el señor Lerroux afirmaba, a través de sus palabras, que debe ser para todos los españoles. Iba a votarse ya l a proposición de confianza sí Gobierno, cuando surgió un incidente, que prestó a la última parte de la sesión un i n terés extraordinario. H a b í a afirmado el señor Goicoechea en su discurso que durante el trágico bienio, E s p a ñ a no parecía un país de caballeros, sino que se asemejaba al patio de Monipodio. E l Sr. Prieto quiso estrechar al Sr. G o i coechea, pidiendo que concretara y dijeta qué actos de rufianería se cometieron por el Gobierno republicano- socialista. L a intención estaba clara. E l Sr. Goicoechea había hecho una afirmación de carácter general, que comparten con él infinidad de ciudadanos, y el Sr. Prieto quería recortarla y l i m i tarla. Porque de este modo creía poner en un aprieto al jefe de Renovación Española. N o pontaba, sin duda, con las facultades de polemista del Sr. Goicoechea, porque éste hubo de afirmar que en el patio de M o n i podio había í r u a n e s pero había también quienes cobraban el almojarifazgo del silencio. Y en prueba de ello recordaba cómo el Sr. Prieto hubo de denunciar desde la t r i buna del Ateneo el contrato de la Telefónica como el mayor latrocinio perpetrado desde las alturas del Poder, y cómo luego, desde el Gobierno, había respetado ese contrato, soportando en silencio las críticas de su actijtud. L a estocada era certera. E l señor Prieto, descompuesto, se levantó para afirmar que, en efecto, el. contrato de la T e lefónica se hizo en mengua de la independencia y el prestigio de E s p a ñ a y fué un gran latrocinio. Entonces surgió vibrante y apasionada la! protesta de, D José Antonio Primo de R i vera. Protesta viril, enérgica, llena de respeto filial. Y como entre el vocerío se oyera un grosero: insulto a ia memoria del general P r i m de Rivera su hijo saltó ágilmente sobre los escaños y se dirigió hacia qúien había pronunciado la frase. E n otro lugar relatamos con detalles el incidente. Aquí nos cumple decir que el señ o r G i l Robles, experto y ágil, se apoderó en aquel momento emocionante y pronunció unas afortunadísimas palabras de condenación para quienes se ¡permitían injuriar sin pruebas y calumniar sin probanza. Palabras que fueron recibidas con- una frenética ovación par todos los sectores de derechas, puestos en pie, como tributo de homenaje a quien habíj. sabido interpretar sus sentimientos de caballerosidad y de justicia. Emplazado el Sr. Prieto para demostrar sus aseveraciones, el Sr. Primo de Rivera pronunció unas palabras admirables, llenas de serenidad, ante la emoción de toda la Cámara. Pocas veces se ha logrado en la C á m a r a un triunfo tan rotundo. Hasta de sectores alejadísimos de los que representa y significa el Sr. Primo de Rivera, surgió e. l aplauso lleno de simpatía y cordialidad. N o hay que decir d é l o s sectores de. derechas; que, pues- tos en pie, le tributaron una frenética ovación. 0 De la sesión de ayer s. e puede sacár una provechosa lección. E n estas Cortes no será posible ya que se injurie sin pruebas. Que el ataque sin freno, ni medida, n i respuesta que fué soportado durante dos años ya río podrá producirse sin su inmediato castigo. E n este aspecto l a sesión de ayer, merece ser subrayada con elogio. Comentarios Dice el señor Lerroux L a proposición de confianza al Gobierno fué firmada en primer término por D R a fael Sa aiar Alonso. Entre las firmas figuraba la dt D Miguel Maura. D u r ó ¡a votación bastante tiempo. Durante ella permaneció en el pasillo general el presidente del Consejo a quien felicitaron por su discurso numerosísimos diputados. Comer. iaban éstos las dificultades del momento, y e) señor Lerroux exclamó: -E e c t i a m e n t é la papeleta no era fácil, perj yo estoy satisfecho del modo de cómo la he explicado. U n diputado se refirió al incidente de los señores Prieto y Primo de Rivera y lo calificó de enojoso. -E s verdad. H a sido un episodio lamentable- -contestó el jefe del Gobierno- ¡Pero es tan simpática y tan hidalga la actitud de un hijo que defiende la memoria de su padre! Terriiinada la votación, un diputado radical le dio cuenta al señor Lerroux de su resultado- ¿Cuántos votos hemos obtenido? -preguntó. -Doscientos sesenta y cinco. x
 // Cambio Nodo4-Sevilla