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MADRID- SEVILLA 22 D E D I C I E M B R E D E 1933. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S REDACCIÓN: P R A D O DIARIO ILUSTRA- DO. A Ñ O VIGES 1 MONOVENO. NUMERO 9.550 SEVILLA D E S A N S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S X A N U N C I O S MUÑOZ O L I V E C E R C A N A A T E T U A N HAY Uno de los tres puntos categóricos que sirvió de nexo para l a unión de las derechas fué l a amnistía. Naturalmente no se trataba de un tema meramente electoral para seducir a los votantes. Desde el momento en que se aceptó plenamente por los núcleos de agrarios, Acción Popular, Renovación y tradicionalistas, quedaba sellado el compromiso de llevar adelante el- asunto, de mantenerlo y conducirlo a término feliz en las Cortes. H a y pues, que mantenerlo y realizarlo. Que el Gobierno no se considere obligado a ello, nada opone y nada implica a l a actitud de las derechas. L a i n i ciativa puede ser ministerial, pero no es absolutamente preciso que lo sea. Pueden y deben ejercitarla también los diputados, planteándola en forma adecuada para que sea viable. E l argumento que aduce el G o bierno de los sucesos de estos días es una razón especiosa y desprovista de valor real. Porque l a amnistía pueden otorgarla las Cortes con l a excepción que quieran, y nadie encontraría injustificado el que se exceptuaran los delitos de agresiones y de explosivos que se han perpetrado con ocasión del movimiento anarcosindicalista. P a r a las derechas, todos los argumentos y motivos que abonan l a concesión de la amnistía siguen en pie y deben proceder en consecuencia, proponiéndola y lográndola sin, diferirla, porque nada obliga a aplazarla. O U E VOTAR LA AMNISTÍA LA Y SITUACIÓN POLÍTICA PARLAMENTARIA la Cámara de actas sólo se d e los dictámenes Ayer ocupó Una conferencia comentada. La dificultad de la situación Una nota política que se supuso interesante dio tono a l a jornada de ayer en los pasillos de la Cámara. Coincidieron en el pasillo circular los Sres. Cambó, Maura y Prieto y se enfrascaron en una conversación que duró cerca de dos horas. Claro es que tuvieron pendientes de aquella larga entrevista numerosos diputados e informadores. A la última parte de la conversación asistió el Sr. Barcia. D i j o luego el S r Prieto, cuando le requirieron para que explicase el alcance de tan amplio cambio de impresiones, que él había asistido de 03 ente. N o podía negar que l a conversación había tenido muchísimo interés, sobre todo porque se pusieron frente a frente dos tendencias y dos temperamentos. E l Sr. Barcia se limitó a decir que el jefe de los regionaljstas se hallaba en un estado de espíritu optimista. 7 se habían examinado con mucho detenimiento los problemas pendientes, incluso los sociales y económicos. E n cuanto a estos últimos, y a juicio del Sr. Cambó, no se podía ir a una rectificación radical, sino a Una n i velación, en que, sin llegar a restablecer los Se supo poco después que en la entrevista tramites que las Cortes soberanas hubieran de señalar. A s í se ha cumplido ahora. E l Estatuto está refrendado por derechas e i z quierdas. L o s vascos creen que deben gobernarse ubérrimamente dentro de la unidad! española. Y o deseo que las Cortes lleven con toda á celeridad posible l a discusión de este Estatuto. ¡E l presidente del Consejo manifestó que, cumpliéndose en aquel momento un deber de la Constitución, le correspondía contestar ea primer término al presidente de las C o r tes. i E l señor Alba dijo que l a cortesía del presidente del Consejo le obligaba a hacer uso de l a palabra en primer término. -L a cortesía y m i espíritu democráti- co- -interrumpió el señor Lerroux. E l señor A l b a dijo que como presidente, fie cumplidor de sus deberes, los vascos r. o encontrarán en él sino lealtad. Haría todo lo posible por que el Estatuto se discutiera cuanto antes, pero tenía deberes que cumplir Información desmentida con el Gobierno de la República, y a su i n i Otra nota política constituyó tema de co- ciativa dejaba el momento y la ocasión. i mentarios en l a Cámara. Se afirmó, e incluUsó de la palabra el señor Lerroux, y afirso fué recogido por los periódicos, que sigmó que en el trance más difícil de su vida nificados elementos del partido radical quepolítica, que fué el de la declaración minisrían resucitar l a conjunción republicai: -soterial, engarzó en ella las- aspiraciones de ciálista. E l rumor tomó cuerpo por una su- los vascos. Los hombres públicos no suelen conformarse en el Poder con lo que dijeron puesta conversación entre los señores V i l l a nueva y Labandera, radicales, y el ex m i- en l a oposición; pero a él le ayudaba su espíritu liberal a realizar lo que siempre pronistro S r Prieto. E l S r Villanueva, al enterarse de lo que metió. Esta no es obra de derechas, n i de se decía, afirmó rotundamente que no había izquierdas- -agregó- sino obra de un pueblo. E s l a República l a que se dispone a retenido tal conversación, y que nadie pensaba conocer el derecho libérrimo de una región en volver a, situación política y a desaparea regirse, pero con el reconocimiento de que cida. nada une tanto a los pueblos como l a libertad. Entrega del Estatuto vasco S i a mi me cabe la satisfacción de haber, A las once y media cíe l a mañana se repuesto l a primera pidra en el pacto de S a n unieron ayer los señores que forman el C o- Sebastián, la tendré ahora en grado sumo a l mité encargado de l a tramitación del Estacolocar l a última en el Estatuto Vasco, portuto vasco. Asistieron los presidentes de las que significaría que he sido consecuente conmigo mismo; y no. espero el agradecimiento Comisiones Gestoras de aquellas provincias y algunos de los diputados de l a circuns- de nadie, sino el agradecimiento de m i propia conciencia. i cripción. E l alcalde de San Sebastián entregó u n Quedó firmado el proyecto de Estatuto ejemplar de lujo del Estatuto al presidente que esta tarde, a las seis y media, será endel Consejo y otro idéntico al de las Cortes, tregado por- el alcalde de San Sebastián a los presidentes del Consejo y de l a Cámara. y a éste último entregó también l a documentación referente al plebiscito y a los Mañana, a las doce y media, lo entregarán acuerdos de los Ayuntamientos. solemnemente al presidente de la República. Firmado por los señores Sasiain y H o r n del Comité gestor, se ha dirigido un telegra- El señor Gil Robles defenderá el ma a l a Generalidad de Cataluña, haciéndoacta del señor Calvo Sotelo le presente l a satisfacción de toaos por la mejoría del S r Maciá. E l jefe de la minoría popular agraria dijo ayer tarde a, ¡os periodistas que había leído E n el despacho oficial del presidente de en los periódicos que el conde de Vallellano las Cortes se ha celebrado a las seis y media deseaba defender el acta del S r Calvo S o de l a tarde de ayer el acto de entregar al telo. Añadió que le había requerido un amipresidente del Consejo y al presidente del go del ilustre expatriado para que se hicieCongreso el Estatuto Vasco. A esa hora se cargo de l a defensa del acta del ilustre ex se congregaron los dieciocho representantes ministra de Hacienda, y que, considerando venidos de las Vascongadas, presididos por muy honroso el encargo, él se había decidiel alcalde de San Sebastián, señor Sasiain, do a defenderle como si se tratase de cosa y acompañados de los representantes en Corpropia. Agregó que había recibido poco destes de la región. pués un telegrama del propio Sr. Calvo SoE l señor Sasiain pronunció un discurso telo, en que, confirmando el requerimiento en el que dijo que en un célebre pacto se de su amigo, le rogaba que le defendiese el afirmó el derecho de autodeterminación por acta en el salón de sesiones, y como después todas las regiones españolas, pero en realide lo dicboi por el conde de Vallellano podía dad se pidió tan solo para l a catalana. E l creerse que había sido una oficiosidad suya señor l e r r o u x generoso, defendió el criteal aprestarse a dicha defensa, mientras e l rio de que todas las regiones podían autodejerminarse, siempre que se sujetaran a los propio S r Calvo Sotelo no le releve de t a l jornales del hambre, tampoco se impusiera un quebranto antieconómico al capital. Desde luego, entendía el S r Cambó que l a s i tuación general no tenía nada de angustiosa. Frente a este optimismo del Sr. Cambó se alzaron el pesimismo del S r M a u r a y l a preocupación del S r Prieto. E l i Sr. -Cambó, le dijo a l S r M a u r a que debía haber recogido, las fuerzas de derechas, con lo que el actual conflicto político no se hubiera producido, a l o que respondió el jefe conservador que con las derechas españolas no se podía i r a ninguna parte dentro de l a República. Creía el S r M a u r a que estas Cortes constituían un gran peligro, de lo que disintió explícitamente el jefe de los regionalistas: Convinieron los tres en que será difícil que las derechas puedan gobernar en este Parlamento cuando dimita el Gobierno L e r r o u x y se agote otra solución de centro, análoga a la actual.