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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O VI G E S IM O N O V E N O 10 GTS. N U M E R O DIARIO I L U S T R A DO. A Ñ O VIGÉSIMO N OV E N O 10 C T S N U M E R O F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A EL PROBLEMA Vi LITAR D É E S P A Ñ A in N i una peseta m á s para ferrocarriles d. jo quien por su cargo! estaba obligado a conocer: bien, antes de pronunciar sentencia, les distintas facetas del! problema de los transportes por ferrocarril, y que por su significación políticas- más obligado estaba a. fomentar el trabajo, que: íenía que traducirse, en este caso, en jornales, y riqueza nacional. Y, a pesar de ello, i g u a i criterio aplicó a las carreteras. 1 Y; precisamente carreteras y ferrocarriles son los! que- permiten ai un reducido E j é r cito multiplicarse, al permitir acudir r á p i damente a cubrir un punto débil, con unidades sacadas de puntos- menos amenazados. E n la pasada guerra europea se vio a los alemanes aprovechar su completa red ferroviaria. j ¿P e r o es que E s p a ñ a dispone ya- de una completg. red de comunicaciones? U n muy somero jexanien y comparación con nuestros vecinos, inos lo d a r á a conocer. E s p a ñ a con sus 492 291,01 kilómetros cuadrados, tiene una redi ferroviaria (incluidos los de v í a estrecha) ¡de unos: 16.000 kilómetros escasos; su sistema es de los llamados radiales, partiendo desde M a d r i d cinco direcciones: N o r te, Noreste, E s t é- S u r y Oeste. Observando un mapa ferroviario: de E s p a ñ a vemos que a la frontera francesa, o a sus inmediaciones conducen, contando el de cada extremo, cinco ramales: cuatro á la frontera portuguesa, cinco a cada una de las costas Norte y- Sur, ¡y cuatro, con varios ramales, a l a del Esté. E n cuanto a las carreteras (incluyendo caminos vecinales) dispone de 75.632 kilómetros, también sistema radial: salen de M a d r i d i dos carreteras á l a frontera francesa, uria a la portuguesa, y tres, una a cada una, a las costas Norte, Sur v Este. Francia, con sólo ¿8.079 kilómetros cuadrados m á s de extensión, tiene una completísima red de ferrocarriles, que alcanza 5 JJ. 666 kilómetros; la: de sus carreteras y caminos vecinales es de ¡679.000 kilómetros, de los cuales 38.500 son de carreteras de once: metros de ancho como mínimo. Basta observar un mapa para convencerse de, la completísima red de comunicaciones de está nación. Portugal dispone de seis líneas férreas, que conducen a la frontera española, o a sus inmediaciones y que: enlazan con una línea paralela a la costa. E n iguales condiciones tiene diez carreteras y caminos vecinales. Saltan, pues, a l a vista las condiciones de inferioridad en que nos hallamos de cohiunicaciones con relación a nuestros vecinos, comunicaciones que consideramos, principalmente, desde el punto de vista de la defensa de nuestro, territorio. Y para hacer resaltar m á s 1 a insuficiencia, recordemos, según estadística que; a la: vista tenemos, que dispo- Bie E s p a ñ a de 5.500 coches de viajeros y 55.000 vagones. S i suponemos, como término medio, que cada coche puede transportar 60- viajeros, resultará que con aquel número de coches se podrán trasladar 330.000 viajeros. É s t e solo dato acusa ya la dificultad con que tropezaría la, movilización, y a que no seríaj posible usar: a l a vez todo el material; n i dejar indotado el tráfico corriente m á s imprescindible, L a doble vía facilitaría l a Ya hemos asistido a. las primeras esca- i rarhuzas parlamentaria. s. Escrib. p estas: lí- 1 neas en visperas. de la anunciada crisis. -mi- nisterial, cuando apenas ha terminado- e! es- truendo de l a huelga revolucionaria. ¿Q u é p a s a r á? P o r lo menos, no l i a pasado lo ¡rae esperaban, impacientes, los pescadores de río revuelto y los falsificadores de l a v o luntad del pueblo E l pueblo español ha Pudiera ser un complemento eficaz; el expresado bien claro, 16 que quena en TaS transporte mecánico por carretera; mas la últimas í elecciones: el fin de l a dictadura falta, en nuestro suelo, de carburante, l i socializante, el respeto a las garantías i n mitará, si no lo: anula, enormemente el uso dividuales, el restablecimiento de l a autori- de tal medio. dad, el termino del- eskdc Máffl i yí 5 q eK Hemos dicho ya que nuestro Ejército, al padeció nuestro país: durante dos años. -Y d e c i r del legislador, ha de ser puramente la supresión! de esas Constituyentes, m a defensivo; ha de atender, pues, solamente driguera de sectarios, e n c h u s ñ s t a s y. j a- a la defensa nacional contra enerrngos del bailes aunque, también s a l w n e á c e g c i o n e s exterior o d e l interior; su constitución y abundaran allí variados ejemplares de ¿dos proporción entre las A r m a s ha desobedeparques zoológicos. P o r lcr. rnenos es a. nuÉír L cer a. este fin, y tener muy presente, adeva C á m a r a tiene una fisonomía nacional deis más, la naturaleza de nuestro suelo y nuestra la que carecía la anterior; casfcjtotllmopjte. peculiar, manera de ser. integrada, por turbios dementás. -mÉer r ástÉí ¿N o parece ser que hayan servido estos nales. N o puede olvidarse que efc. ci j de; guiones de norma en la elaboración de nuesorigen de las llamadas Cortes. -GaastittyfiJ tra actual organización militar. L a modalites fué: eliminar las derechas, añte s der- las: dad de nuestros conflictos. internos (Ja simelecciones, por medio del terror v de la m á s ple lectura de. nuestra Historia hubiera sido desenfrenada p e r s e c u c i ó n gubernamental útil al organizador) es l a guerra de monejercida, contra; millares de ciudadanos ífídetaña, y probablemente a ella iríamos a pafensos. E l l o sería lo bastante para desacre- rar en caso de enemigo del exterior: (y muditar ante la- Historia aquellas Cortes si descho m á s si era interior) al buscar en el pués, una vez reunidas, no se hubieran: suterreno el apoyo qué la falta de: fuerzas perado en é l d e s c r é d i t o votando leyes irá y de material h a r í a n preciso. L a guerra: de cuas y expoliadoras que anularon l a Cons. montaña requiere un predominio numérititüción. Cuando se haga- un resumen fidé- r co de la Infantería sobre las otras Armas, digno de lo que fueron las gloriosas ftslas cuales, y sobre todo. en este caso, des- tituyentes, los españoles del porvenir se áon- í empeñan el papel de verdaderos auxiliares r o j a r á n de v e r g ü e n z a ante aquel desenfreno de aquélla, que es siempre arma principal y de apetitos, de odios, de plebeyez mental y la única capaz. de multiplicar rápidamente verbal. Nadie a c e r t a r á a comprender entonsus unidades. P o r aquellas razones, no podeces cómo hubo personalidades capaces de mos nosotros buscar modelo en Francia, adular esa Convención caricatural hasta el cuya guerra de fronteras ha de tener lugar extremo de decir que era infinitamente su- siempre en terreno despejado. perior a las anteriores Cámaras por el talento y la preparación de quiénes la- formaL a proporción clásica entre Artillería; e ban ¿Y por qué no haber alabado tamInfantería era, antes de la guerra europea, bién ese inolvidable léxico, m á s tabernario de una balería por batallón, proporción que, que versallesco? Todo parecía posible en; el dada la misión asignada a nuestro Ejército, ambiente dé intrigas y de bajas adulaciones es suficiente. M a s si, para la organización, con que los parlamentarios se. hacían cómprescindimos de la misión y nos atenemos plices del Poder tiránico y demagógico. sólo a lo que el Reglamento para el empleo Basta recordar lo que fué el vergonzoso táctico de las grandes unidades enseña, veb i e n i o socialazañista: un inmenso bluff, mos que- señala para la división 18 baterías creado por una Prensa agitadora al servipara doce batallones, proporción que se ha cio de la Internacional revolucionaria- y de rebasado notablemente en la actual organila masonería. U n a liga de intereses creados zación, que da, en cada división, 16 ba, terias para ocho batallones, (ó 24 baterías bajo el control de la dictadura socialista Y un intelectual, fracasado y. amargado, con para doce batallones si se suponen movilizapatente de estadista para deslumhrar- al dos los terceros grupos y batallones) dándovulgo, aunque sólo fuese el instrumento de. se, el anormal caso de tener una Artillería los peores enemigos de la Patria. falta de Infantería. f a T 8? 1 solución, pero, salvo algunos tramos, es l a línea de nuestra red de v í a sencilla; igualmente la favorecería la multiplicidad de ramales a las probables Líneas de defensa, que yá hemos visto son, en general, insuficientes. Claro está que una estudiada organización aminoraría los inconvenientes, pero precisamente esto mismo patentiza l a insuficiencia de nuestro servicio ferroviario. i E n cuanto a los vagones, l a dificultad es mayor aún, dado el- sinfín de elementos y su cuantía, que es necesario almacenar a; retaguardia de los Ejércitos en campaña. Basta fijarse, para formarse idea aproximada, en que el total de la dotación de municiones correspondiente a la Infantería de una d i v i sión, representa un peso de unas; cien: toneladas que el peso de una granada de: A r t i l l e ría, del 75, es dé 6,500 kilogramos, de las cuáles se necesitan 256 para formar una nube, en l a disimulación, de cien metros de frente y una hora de duración; que l a A v i a ción emplea bombas de m á s de m i l kilogramos, y que son muchas las toneladas ¡de alambré espinoso que se necesitan para la organización de un frente defensivo. semejantes a las guerras, civiles nuestras, que patentizaron l a necesidad de una Iniantería preponderante numéricamente, de poco h a b r á n servido como enseñanza; pero sí servirán para recordar la cantidad de batallones que fué preciso mandar allá, y la poquísima cantidad de Artillería que se nece- sitó aumentar- sobre l a que en el territorio había. ELOY G O N Z A L O ANTE LAS NUEVAS! C O RT E S Nuestras campañas de Marruecos, muy
 // Cambio Nodo4-Sevilla