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PANTALLA NACIONAL Descubrimiento de una estrella M a r u c h i Fresno Se acababa de cubrir e r estudio grande de ese centro cinematográfico que promete convertir nuestra contigua Ciudad Lineal con un reflejo de H o l l y w o o d los postreros ruidos- -vigas de hierro, martillos, andamios- -de la construcción se mezclaban ya con los primeros de los camiones que descargaban el fantástico arsenal de aparatos, focos, carros de sonido, traveüings, cámaras; la primera película- -terminado el guión- -iba a dar comienzo... y había que descubrir la estrella que interpretara la protagonista. E! estudio tiene algo de gran observatorio astronómico: lentes gigantescas, soles artificiales, tenebrosa tiniebla y deslumbramientos luminosos. Todos los días amanecían con la misma tácita pregunta- -ansiedad descubridora- -en todos los labios, en todas las frentes: ¿Y l a estrella? ¿S e e n c o n t r ó descubriremos hoy la estrella? L a estrella era la intérprete de Marucha, el personaje quinteriano de la primera película de l a C. E A. El agua en el suelo (cuyo rodaje ha terminado cuando se escriben estas cuartillas y cuyo estreno estará a punto de efectuarse cuando se publiquen) N o era fácil su descubrimiento. T e n í a que ser la actriz lo que es la película: algo nuestro español, nacional, como flor del españolísimo huerto quinteriano; pero tan distante de Hollywood como de la españolería tópica; tan distinta de Greta Garbo como de la Carmen de M é r i m é e E s p a ñ a ha de dar grandes actrices de la pantalla por qué no, si las ha dado geniales a la escena? Existen ya algunas notables, tanto entre las que han ido a H o l lywood como entre las que no han ido... Pero a las que han ido las hecho pasar por el aro de la transformación física, convirtiéndolas en figulinas de celuloide fabricadas en serie y las que no fueron no eran ninguna de ellas la muchacha que l a índole de l a heroína quinteriana precisaba. Pruebas, búsqueda afanosa de la intérprete de Marucha. Se probaban actrices conocidas, señoritas que sueñan con lucir en el firmamento de plata de la pantalla, muchachas de aspecto fotogénico cazadas en plena calle... N a d a ninguna era l a M a r u cha soñada. Y un buen día son ellos, los propios ilustres autores de la cinta- -expertísimos descubridores de figuras escénicas- -quienes tienen el atisbo, la intuición, l a ocurrencia genial. Recuerdan de sus veraneos en E l Escorial a una muchacha... H i j a de un gran artista, maestro de l a caricatura y actor notabilísimo: Fresno. Su hija M a r u c h i H e ahí la mujercita que ellos v i e r o n al concebir la protagonista de su película. Luego nos ha de referir l a propia M a ruchi su resistencia casi heroica, su lucha, sus dudas torturantes antes de decidirse a aceptar la abrumadora responsabilidad de encargo tan honroso y halagüeño, pero tan peligroso y tan fuera de sus propósitos y de su orientación en la vida... E l hecho es que, semivencidos sus escrúpulos y su resistencia, una buena m a ñ a n a la llevan a los estudios. Cuantos allí estábamos- -diez o doce personas, a lo sumo- -pensamos en el acto: ¡E s t a es! Claro está que, sin conocerla. sin saber de ella m á s que lo que velan nuesDespués de verla, el oírla, tratarla, cbtros ojos, sólo podíamos referirnos a su nocerla es confirmar la primera impresión: figura, a su rostro, a su aire, a sus condimuchacha distinguida, pero no niña bien; ciones físicas puestas al servicio de l a M a señorita moderna, pero no frivola. Talento rucha que esperaba su intérprete... N o era y cultura; bondad, dulzura y amor al estutodo a ú n pero ya era mucho. H a b í a que dio; mujercita de Universidad, pero tamsaber luego de su temperamento, de su i n bién de hogar. E s decir, fémina del día en tuición artística, de su inteligencia, de su cuanto el feminismo moderno tiene de loavoz, de sus medios expresivos: gesto, dic- ble, no en aquello híbrido y censurable de ción, ademán... que adolece. Por de pronto se nos aparecía- -distingui- -Bien, bien, todo eso está tnuy bien- -se da y gallardísima, juvenil, primaveral, fedecía uno- pero después de todo eso... menina, pero femenina en el sentido auténServirá, será fotogénica, y, sobre todo, hatico de mujer- -la figura viva y presentida blará? de la heroína hecha carne: una muchacha, Porque desde que el cine ha dejado de ser una señorita... española, que. tal es el permudo, se ha desvanecido aquel tópico, aquel sonaje central de la película. L o que es error general de que el actor de teatro, era Maruchi Fresno: una muchacha española v mal actor de cine. Desde qus el cine habla, distinguida. N i morena de exportación ni el actor de la pantalla ha de saber hablar, y muñeca de celuloide y cabello platino, dóla práctica teatral- -arte de l a palabra, de cil al tipo universal, artificial y exótico... la buena dicción por necesidad y por exfteU n a muchacha española de piel morena- y lencia- -le da andada la mitad del camino al pelo dorado. Toda ella ambarina. A r c a n g é peliculero el cómico, el actor de teatro, l i c a con el garbo y la elegancia de nuescuenta ya con la base de un arte, que si tros ángeles de la Florida. siempre había sido hermano del suyo, desde Maruchi Fresno en mita escena de la película El agua en el suelo de Serafín y Joaquín Alvares Quintero
 // Cambio Nodo4-Sevilla