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A JE D R E DIAGRAMA NUMERO 1 N VÜT: S: A Ribera. EL MATCH TELEGRÁFICO BARCELONA SEVILLA- (11 flotea. Lihenthal en el torneo de M a d r i d ¿Durante l a semana pasada se lian g iSf registrado en l a actividad ajedrecista española dos sucesos muy interesantes: el match telegráfico Sevilla- Barcelona, en el que han tomado parte los mejores jugadores de ambas ciudades, y el torneo de Madrid, a l que concurrieron ios valores más notables de esta capital, deseosos de medirse con el maestro Lilienthal, cuya asistencia constituía el gran atractivo de la prueba. Dediquemos, pues, a ainbos sucesos los comentarios que se merecen, procurando extraer las consecuencias más jugosas. E l match telegráfico citado continúa la práctica emprendida de relacionar los Clubs de diferentes ciudades en encuentros rápidos, que, a falta de torneos nacionales frecuentes, permiten orientar a los directivos nacionales respecto a la valía de los mejores jugadores del país. Como es sabido, sé han verificado encuentros de esta clase entre M a drid y Barcelona, Barcelona y Valencia y (Madrid- Valencia, y este último BarcelonaSevilla, anunciado en ¡ni crónica pasada, había despertado mucha expectación, por enfrentar valores antiguos y acreditados, i n cluso en luchas internacionales, como son algunos de los barceloneses, con la afición más joven, como es la sevillana, y claro que no me refiero a edad de los individuos, sino a la fecha de su incorporación a la actividad nacional. E l equipo barcelonés lo formaban, por orden de tableros, Ribera, campeón de Cataluña; Domenech, Villardebó, Grau, Marín, Casanovas, Sunyer y Lloráis, y el sevillano, el doctor Torres Caravaca, Fuentes, Gómez, Yllanes, Rodríguez, E s p i nosa, Carreño y Chaplín, que lucharon entre sí como se indican. E n el papel parecía que debía ganar el primero, con tres jugadores internacionales, Ribera, Villardebó y Marín, y con todos sus componentes muy entrenados, mientras que en el segundo, quitando a Torres Caravaca, que ha estado largo tiempo apartado del tablero, y a Fuentes que demostró su valía en el último torneo nacional de Valencia, presentaba nombres poco conocidos fuera de l a- región. A p r i mera vista, por lo tanto, el pronóstico era fácil, pero hay que considerar que en ajedrez, cuando se pasa de la lucha individual a la lucha por equipos, los factores de azar se multiplican extraordinariamente y entonces las incógnitas, sobrepasando en mucho a los datos, aumentan la indeterminación del problema. P o r eso en mi crónica anterior sólo me atreví a pronosticar una hermosa partida del doctor Torres, y los lectores podrán comprobar después lo fundado de m i creencia por el examen de la que ganó a Ribera. r E n el torneo de Madrid debe consignarse cutre los nuestros, la excelente actuación de Ortueta, que otra vez se clasificó el primero. L a facilidad con que el maestro L i lienthal se desembarazó de sus contrincantes, que excedió todas las previsiones. U n o tras otro Cadenas, A l m i r a l l Laíora, Sanz, Kocher y Ortueta, fueron sucumbiendo ante la formidable maestría del húngaro. L a partida más interesante de las jugadas por el maestro fué, a mi juicio, l a que condujo contra Sanz, que comento a continuación, pero ni en ella n i en ninguna llegó a encontrarse Lilienthal en posición apurada n i aun desventajosa. Esto demuestra que todavía tenemos que recorrer mucho camino para que nuestros primeros valores lleguen a codearse de igual a igual con los r. aestros extranjeros, siendo l a mejor manera de conseguirlo realizar torneos frecuentes de primera categoría, y en las partidas sueltas usar siempre reloj, que habitúa a la reflexión y a la distribución del tiempo. Puntualizando, creo que ahora sería muy provechoso organizar un torneo cuadrangular por equipos de primera categoría entre Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla, y que los jugadores con mejor puntuación, deberían ir después a un torneo nacional individual, con asistencia del D r Rey, y algún otro valor reconocido para elegir entre los vencedores el equipo nacional y no haya dudas de última hora caso de que concurra España al próximo torneo de la copa Hamilton- Rus- sell, que tendrá lugar el verano próximo en V a r sovia. p ¡Hl Match telegráfico Barcelona- Sevit ¡K lia. Tablero número i Defensa S i ciliana. Blancas, T o r r e s negras, Ribera, r. P 4 R, P 4 A D 2. C 3 A R, C 3 A D 3. P D, P X P 4- C X P C A R 5. C 3 A D P 3 D 6. A 5 C R (aquí solía j u garse antes 6. A 2 R y luego A 3 R, con miras a utilizar los dos alfiles en un ataque lento sobre el flanco de dama en que el blanco tiene superioridad numérica de peones. E l movimiento del texto, basado en recientes estudios de los maestros alemanes K o c h y Richter. proyecta el cambio del A D blanco por el C R enemigo para desorganizar los- peones negros fraccionándolos en tres grupos, de los cuales el centra; particularmente débil, y las malas perspectivas de acción que se presentan al A R negro, van a constituir objetivos aprovechables por el bando contrario) D 3 C 7. A í C D A 2 D 8. A D X C, P C X A 9. C 3 C, T I A (parecía preferible para el negro efectuar ahora el gran enroque para proseguir con P 4 A presionando el peón avanzado blanco, mientras que con l a jugada del texto, cuya finalidad no se apercibe claramente, va a imposibilitarse definitivamente el enroque, fijarse al rey en el centro y mantenerse l a incomunicación entre las torres) 10. D 2 R. P 3 T D 11, A 4 T D 2 T A X P P X A 13. 0- 0- 0, P 4 T R 12. R 1 C. A 2 C? 15. T R i R T D i C i4 P 3 T R D 2 C? 17. P A P 4 T D 16. 18. P 5 R, P A X P 19. P X P A X P R 20. 4 3 4 -44. (11 fichas. Blancas: Dr. Torres. Posición después de la jugada 21 de las blancas. (Las blancas, empleando cinco piezas, se lanzan al asalto del centro negro, donde sólo trabajan activamente tres, pues las dos torres negras asisten como espectadoras a l 1 combate que se libra tan cerca de ellas. j A X C 22. T X A A 3 R 23. P X T 24. D 5 R T 3 T (mejor era T 2 T) 25. C 5 A D 2 T 26. C X P R T 2 C 27. D 7 C, y las negras abandonaron. U n a partida enérgica y sencilla, en l a que el doctor Torres confirma su tradicional elegancia de estilo. p Torneo de Madrid. Apertura de l a lm dama, defensa Nimzovitch. B l a n cas. Lilienthal. Negras, Sanz. 1. P 4 D C R 3 A 2. P 4 A D P R 3. C D 3 A A C 4. P 3 T D A X C P X A P 3 C D ...5. P 3 D como jugó Grunfeld! contra Samich en el torneo de Carlsbad de 1929, parece preferible, a fin de adelantar inmediatamente el P R y contrarrestar la preponderancia de los peones centralesdel blanco) 6. P 3 A R, P 4 D 7. A s C A 2 C 8. P 3 R, C D 2 D 9. A 3 D P 3 T R 10. A 4 T 0- 0; 11. C 3 T D 1 A? 12. 0- 0 3 5 A 3 T 13. P X P P X P 14- P 4 R i P 4 A D 15. P 5 R, C 2 T 16. P 4 A R (las blancas han adquirido ya una clara ventaja de posición con el centro avanzado de peones, todas sus fichas bien colocadas y superioridad en alfiles, mientras que los caba- líos enemigos no disponen de ningún sitio a propósito en que establecerse y carecen, además, de espacio de maniobra para colaborar en planes defensivos) T r R 17, A X A D X A (ahora l a dama negra, llevada a una posición excéntrica, pierde también eficacia defensiva para neutralizar e l ataque directo que se cierne sobre el enroque negro) 18. D 4 C, D 5 T 19. T D 1 D C 2 T- 1 A 20. A 6 A C 3 C 21. P 5 A U C 2- D X P 22. D C C 2 D 23. A X P (véase el diagrama número 2) 1 3 DIAGRAMA NUMERO 2 Keftras: Sanz. (12 fichas. E l resultado fué: tres victorias para Sevilla en los tableros de Torres, Gómez y Carreño; una victoria de Barcelona en el tablero de G r a u dos tablas en los tableros Casanovas- Espinosa y Lloréns- Chaplin, y dos suspensiones en el tablero segundo D o ménech- Fuentes, con posición algo favorable para el primero, aunque difícil de forzar, y otra en el tablero quinto Marín- Rodríguez, clarísimamente ganado por el segundo, o sea que en el peor de los casos para Sevilla, el score total será una victoria por cinco a tres. Creo de justicia hacer notar que el mérito de esta victoria de los jugadores sevillanos estriba precisamente cti U alta calidad el? tf ñ; v rK: nns. Y -y r considerar míe todos ii ch: r. -r, r: i- i- nos, saerecen alabanzas veacedor s y yeiieidos. p 0 C 4 R P 5 T D 21. C x P- f- (véase el diagrama número 1) (12 fichas. i I osicióii después (So I jasada 23 de laa blancas.