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fiemo dantesco, por el dolor y la miseria acumulados allí en busca de medicina Esta de El Hammi fué l a única nota desagradable hallada por Candioti durante su estada entre los beduinos. Aquí se te recibir á siempre como hermano le dijo. Fauas el. E m i r al darle el beso de despedida. r Resultado de Ja visita Producto cíe esos dos meses de vida en el desierto es la novela El jardín del Amor, obra que parece escrita por u n ulema de Bagdad. E l ilustre crítico Francis de M i o maiidre ha dicho ha poco en L esprit franjáis acerca de esa novela É n ella se reúnen todos los recursos de una erudición i m p r e s i o n a n t e para hacer revivir l a- at- ¡mósfera de un medio ambiente y de una época M e re c e la pena- -añadimos nosotros- -haber ido al desierto y haber vestido las holapandas de las jólos. ALFREDO CARMONA Alberto M. Candioti con su, amigo el E m beduino Fauas. de fui introducido por el E m i r era el lugar destinado a los huéspedes, a guardar los arneses de los camellos y a preparar el café. E n el centro de la tienda está el harem, donde viven las mujeres y los hijos. A l otro extremo está l a cocina y el almacén de cuanto necesita el beduino, qu. a es bien poco. E n esa tienda vive Alberto M a r í a Candioti cerca de dos meses, y sus observaciones se registran luego en los capítulos de El jardín del Amor, donde el príncipe damasce. no gana el corazón de l a beduína F á t i m a con sus veintiuna seretanas de amor. E l novelista apunta sus notas sentado en alfombras de Ispahan y de Bujara, en las mismas donde, en las horas de tertulia, los esclavos negros le sirven el café o el pilaf con carne de cordero que han preparado, para obsequiar al huésped, las esposas del gran jeque. í i -5 tí, i La vida en el aduar beduino i E n l s dos meses que Candioti vive con los beduinos hace inte gralmente la vida de ellos. Con el E m i r Fauas y sus halconeros se distrae en la cetrería o anda al acecho en caza de gacelas; recorre el desierto montado en brioso alazán y ayuda a pastorear el ganado, como recuerdo de l a vida gaucha en las pampas de su tierra. Sabe de aprovechamiento de pastos, de robos de ganados, de cantos monótonos y de narraciones fantásticas. Asiste a bodas beduínas con e x t r a ñ o ceremonial, presencia venganzas de viejos odios que al fin se liquidan y alguna vez ha de emp u ñ a r un arma ante el anuncio de a j e n a a g r e s i ó n o razzia contra el aduar... P o r la noche, cuándo la luna ilumina el campo como un sol pálido y fantástico, el novelista contempla a algún beduino, erguido en el desierto, haciendo l a oración de icha. Otras veces, en l a tienda de su amigo el E m i r se organizan juegos de ingenio o de prendas; oye narrar las aventuras de Antaza, o escucha al virtuoso del rubaba (violín de una sola cuerda) que improvisa poesías de amor con melodía triste y nostálgica. Candioti escribe en sus Recuerdos: L o s beduinos desprecian a los habitantes d a l a s ciudades; los acusan de deshonestos, mentirosos y amigos del lucro, y no comprenden cómo pueden v i v i r prisioneros dé los muros de sus casas, en sus estrechas callejuelas. Los beduinos tienen gran orgullo de su nobleza y gran amor a su libertad. Son enamoradizos. E l E m i r Fauas le habla mucho de sv. aventuras amorosas. Fauas tiene y a cuatro esposas jovencitas de muy noble alcurnia, y está enamorado de una árabe hermosa que ha llegado a El Hammi, lugar p r ó x i m o al aduar, donde h y unas fuentes termales. Hemos visitado El Hammi- -a ñ a d e- -y es un verdadero in- j ¿t Hoja del cuaderno de apuntes de Alberto M. Candioti.
 // Cambio Nodo4-Sevilla