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Bomban r n l a C a s a d e Dios. Y sa! i6 otro caballo bermejo, y al que lo montaba se le concedió el poderi de destruir l a paz de la tiejrra y de hacer que ios hombres se matasen unos a otros, y así, se le dio una grande espada. (E l Apocalipsis Capítulo V I Torres Amat, al traducir de la; Vulgata latina la Revelación de! Apóstol San Juan, puso al p á r r a f o antecedente una nota i n tercalar, que dice: Parece que se designan aquí las terribles persecuciones que ha padecido la Iglesia desde que se fundó Y ved cómo la actualidad viene a confirmar la insinuación interpretativa! del ilustre traductor de la Biblia. De nuevo aparece la bestia roja del Apocalipsis, y es contra la Iglesia precisamente contra quien esgrime su grande espada Durante la convulsión revolucionaria que acaba de hacer crisis, en M a d r i d como en el resto de España, han- sido los templos y las Casas de religión los preferidos para sus criminales experiencias por estos vesánicos, atacados de una feroz epilepsia destructiva. L a iglesia de las Angustias, el Colegio de los Agustinos, el convento del Sacramento, los Salesianos... E n el breve espacio de poco más de veinticuatro horas que duró- el reinado turbulento de la rebeldía y l a violencia, hicieron explosión en M a d r i d un n ú m e r o considerable de bombas de m á s o menos potencia, de las cuales un brillante porcentaje fué enderezado contra Dios, contra las Casas de Dios. A primera vista l a cosa resulta grotesca de puro absurda. Unos trabajadores discuten con sus patronos una sencilla cuestión de soldada; para decidir el pleito a su favor, acuerdan reforzar con dinamita su dialéctica... ¡y se dedican a poner bombas en las iglesias! Hubieran colocado sus endemoniados artefactos en l a casa de los patronos rebeldes o en el departamento m i nisterial, donde sus aspiraciones no hallaban la solución apetecida, y su actitud, aun siendo condenable, hubiera sido lógica. Pero esa audacia luzbelina de atentar contra Dios pqrque a un jastial especializado en echar mitad y mitad no quieran retribuirle su aportación técnica a la industria cafetera con cincuenta duros mensuales, m á s u n cuarto del tronco lleva su delincuencia natural cualificada por las agravantes de incongruencia y estupidez. E s a es, y no puede ser otra, la consecuencia a que se llegue enjuiciando superficial- Un chiquillo señala el sitio preciso en la puerta del Colegio de los Salesianos donde estaba colocado el petardo. mente el hecho. Pero a poco que se ahonde en la cuestión se advierte que hay algo de mayor densidad y trascendencia. L a huelga planteada en Madrid, como las sacudidas revolucionarias del resto de España, como tantos espasmos anteriores y los que a ú n se produzcan, no son sino el cuadro sintomatológico de un mal grave que se llama materialismo histórico Y por eso, lanzadas a la lucha estas guerrillas del ejército rojo, daban de lado al enemigo circunstancial para volverse contra el gran enemigo, contra Dios. E l caballo bermejo de que nos habla San Juan en el Apocalipsis lleva ahora una marca a fuego sobre la grupa: la hoz y el martillo. Y el jinete blasfema y canta la Internacional. D a verdadera pena pensar en estos hombres, a quienes se ha castrado espiritualmente, estos hombres a los que se les ha hecho estériles para toda especulación, del alma; estos pobres hombres que llevan como exclusiva idea en el cerebro: tantas pesetas de jornal, y como único sentimiento en el c o r a z ó n tantas horas de jornada. U n o no puede, aunque se lo proponga, oponer a l a turbonada de odio de esas masas enloquecidas de rencor y desesperación, otra cosa que el dique inquebrantable de la piedad cristiana. Toda su ira, toda su violencia contra el sillar indestructible del catolicismo, se deshace en espuma como la furia de En esa ventana del Colegió de los Agusti- olas contra la escollera. las nos, en la calle de Velarde, se aprecian clara- l materialismo no puede aspirar en su E mente los destrozos causados por la bomba contra l a fe a mayores triunfos de los lucha que Mito explosión en el dintel del oratorio. ahora ha obtenido. Unas esquirlas de que piedra, unos cristales rotos, tinos hierros doblados. Pero el edificio ahí está inconmovible, porque contra la fábrica que construye el espíritu con materiales de eternidad no existen explosivos eficaces. Como azucena entre espinas, asi es m i amiga entre las v í r g e n e s dice Cristo de la Iglesia en el Cantar de los caviares. Y a ñ a d e O s conjuro por las ligeras corzas y ciervos de los campos que no despertéis ni quitéis el sueño a mi amada hasta que ella quiera. -E l caballo bermejo del Apocalipsis, la bestia roja revolucionaria, ha pretendido turbar el sueño de la Amada de D i o s y despertarla con sobresalto. Pero el ruido de esas explosiones que la pasión torpe dispuso con petulante aspiración de exterminio no llega a las regiones de la suprema serenidad donde descama la Esposa sobre el trono de Salomón, hecho de maderas del Líbano, las columnas de plata, el respaldo de oro y el dosel y las gradas de p ú r pura... JÓSE S I M Ó N V A L D T V I E T S O La iglesia de las Angustias; otro de los templos en cuyos muros dejó huellas la dinamita, revolucionaria, derrochada con verdadera prodigalidad durante esta revuelta, Fotos del autor.
 // Cambio Nodo4-Sevilla