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A m Casas Viejas imprimió a la política nacional, sin embargo, rumbos con los que no contaba l a comandita adueñada del mando. A l abrirse las Cortes el i. de febrero se inició el debate sobre los trágicos sucesos; Azaña se negó resueltamente a nombrar l a Comisión que investigara lo que allí había ocurrido. E n Casas Viejas pasó lo que tenía que pasar afirmó con su peculiar y expeditivo estilo el desinflado estadista. Parecía conjurado el peligro de mayores esclarecimientos, pero el asunto era lo bastante grave para influir de una manera decisiva en el destino de aquellos hombres impertérritos e impenitentes ante las reacciones de la conciencia pública, que les acusaba. L a s Cortes nombraron, al fin, una Comisión de su seno, que trajo de Casas Viejas la confirmación plena de los crímenes allí perpetrados. D Eduardo Ortega y Gasset, con certero sentido acusatorio, reveló en la Cámara importantes y graves puntos respecto a la actuación del Sr. Menéndez, director de Seguridad a la sazón, y leyó el acta fa nosa de los capitanes de asalto, documento probatorio abrumador... L a trapisonda parlamentaria se apresuró a urdir una componenda mediante el voto de confianza consabido, que le fué otorgado a Azaña y a su comandita por l a clientela de los comanditarios, y antes que por ninguno, por ¡os socialistas, que de esta manera refrendaban con su beneplácito la matanza de Casas Viejas. Se liquidaban así, en el ficticio ambiente parlamentario, las resultas de un asunto ¡ue había herido de muerte al contubernio gobernante. Tumbos y agonías de en el descrédito. E l maestro de ceremonias del Palacio Nacional, aposentador y iefe de protocolo en los rosicleres del régimen, cuando viajaba con el jefe del Estado y cuando organizaba la pompa de la República e ingeniaba los uniformes del equipo de cocheros y lacayos oficiales, no desmaya en mover los hilos de la política ministerial. En, los ratos que le deja libres su megalómano proyecto de desfondar M a d r i d privándonos a sus habitantes de la única estabilidad que nos iba quedando, la física, D Indalecio Prieto prepara el mitin del Frontón Central de M a d r i d- -1 4 de febrero- en el cual Azaña sella su pacto con los socialistas, a los que abraza en una alianza que enternece a todo el sensitivo equipo de Casas V i e jas Y el 9 de abril, en l a Plaza de Toros de Bilbao, se repite l a idílica escena, sólo que, entonces, con la intervención- -que acrece la ternura romántica del pacto- -de don Marcelino Domingo. Entre tanto, en las Cortes cada jornada es un esfuerzo entumecido para lograr asistencia aun de la clientela más adicta. Los quorums se logran apelando a toda suerte de estratagemas, hasta aquella tan pintoresca de complicar la paga de las i. coo pesetejas con la concurrencia a los escaños... E l 23 de abril. Las elecciones municipa 1 les. ¿P a r a qué consideraciones ni glosas sobre l a memorable peripecia? Baste este resumen: E l Gobierno Azaña obtiene en E s paña 5. C 4 S concejales, y las oposiciones, 10.983. De estos últimos 4.954 son de derechas netas. Después siguen en número los radicales. Como se ve, el aplastamiento de las izquierdas en las elecciones municipales parciales no era sino signo precursor del que habían de infligirles las derechas en las jornadas del 19 de noviembre y del 3 de d i ciembre. Pero la comandita gobernante reacciona ante esta derrota con una actitud de displicencia que se traduce en aquella despectiva frase de Azaña lanzada contra los pueblos de España: los burgos podridos Adelante las cosas marchan. E n España levanta un clamor de justa indignación el desdén agrio del estadista hepático. ¡A h si sobre los burgos podridos se hubiese podido echar el peso de n i heridos ni prisioneros L a asfixia va ganando terreno al pobre equipo agonizante. L o s burgos podridos aprietan ya con irresistible empuje. E n toda l a nación cunde la impopularidad del Gobierno más intrépido y más aferrado al Poder que se viera jamás. N o se v a n es í un G o b i e r n o a s f i x i a d o la i m p o p u l a r i d a d A partir de este momento, el equipo de Casas V i e j a s -s o b r e n o m b r e afortunado, cuyo uso es singularmente cómodo, como casi todos los tópicos, porque ahorra definiciones- -se debate en tumbos de mareo mortal. Asfixiado por la impopularidad, su agonía, sin embargo, se prolonga a merced de una sensibilidad a toda prueba y de un aguante sin ejemplo. E l Sr. P r i e t o maniobra con el S r Azaña l a resistencia ante l a avalancha que les va hundiendo rápidamente L O S C A B A L L E R O S P R O C E S A D O S POR L O S S U C E S O S JE E L 10 D E AGOSTO D E IO. 2, A N T E E L T R I B U N A L QUE L E S JUZGO DOS TIL M A R I A N O M A T E S A N Z Y S U S COMPAÑEROS D E J U N T A P E L C I R C U L O D E L A U i O N M E R C A N A P A R E C E N AQUÍ D E T E N I D O S ¿P O R Q U E D E L I T O? P O R E L D E D E F E N D E R A L C O M E R C I O D E L A A S F I X I A V D E L COLAPSO Q U E L E F U L M I N i A L A POLÍTICA D E L BIIiNIO el clamor público. Y a se irán susurra la voz de l a experiencia y del buen sentido. 8 de junio. Crisis tota! España se esponj a en un respiro largo y reparador. Pero, sólo dura tres dias, mismos que tarda l a crisis en substanciarse a través de avatares muy pintorescos: encargo de formar Gobierna a D. Indalecio Prieto y a D Marcelino Domingo. E l día 11 el Sr. Alcalá Zamora reitera su confianza a Azaña y todo queda en que éste reorganiza su equipo, intento que tres dias antes había motivado la crisis. ¡Son así de peregrinas las cosas que estamos viendo! Hay un bizarro abrocharse la chaqueta de D. M i g u e l M a u r a en actitud acometedora contra el Gobierno reorganizado y contra los socialistas, cuya alianza intentaba agenciarse días pasados el genio conservador de la República. E l partido republicano conservador, en efecto, lanza un manifiesto que está muy en su punto, que dice verdades incontrovertibles, pero al que sobra l a firma de su firmante más calificado, que es, precisamente, el menos autorizado para hablar asi. V a el Gobierno a las Cortes y allí, -en una