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MAS AEN las últimas horas del año llenando a l español de augurios, dei optimismo, y, cuando nq, de conformidad, que peor pudieron siempre salir las cosas y los números, llenándole también de esa vaga sensación de milagro que siempre supone tener un año m á s alcanzar con los ojos y las manos el gusto y el oído, un ciclo nuevo y detenerse a l i r a escribir el 3 del muerto 1933 para poner el 4 nuevecito de 1934. Y saca el español, de Norte a S u r v de Este a Oeste, sus refranes, y en el último día del año todo son sentencias prendidas en el labio de las gentes. Ofrece cumplir el deudor, y el acreedor le d i c e E n diez años 4 e plazo que tenemos, ¿el Rey. el asno y yo no moriremos? Y habla el ama de casa de la necesidad de economía con su sentencia a punto: E n año caro, harnero espeso y cedaro c l a r o Y el marido a l a esposa: A ñ o nuevo, vida n u e v a y se marcha al Casino. Y el comilón ante lá mesa, en l a que celebra el puente que cruza del último día al p r i m e r o E n buen año y malo, ten tu- vientre regalado Y el viejo pide, con l a sentencia, al recién nacido que le ayude a seguir en esta v i d a N o me lleves, año, que y o te iré alcanzando c SOBRE EL A Ñ O NUEVO Cómo? -dicen los demás. -S í aquel que era abogado y que no le gustaba este Rey, pero que quería un Rev. y luego ya no quería un Rey, y tenía un hijo que le hicieron algo en Fomento? ¿E n Fomento? -E n Fomento o en otro sitio... ¡A h s í! Ossorio y Gallardo. Y el periodista, distraído y abrumado porque todavía está en el resumen del mes de marzo, exclama, volviendo a coger la pluma: ¡E s o es, el doctor P i t t a l u g a Y se pone a escribir: Acuciados por l a falta material de espacio... Somos nosotros los únicos que escapamos a las inquisiciones e informaciones de l a noche vieja y l a noche buena. Y entre nosotros y en las Redacciones es donde un reportero con humor pudiera hacer un año- -yo, como soy perezoso, brindo la idea y me quedo en la c a m a- el g r a n reportaje del año nuevo. E n una Redacción medianamente importante, ciertos resúmenes de A ñ o Nuevo serían i m presionantes. P o r ejemplo, los originales detenidos y de circunstancias de l a colaboración semiespontánea y de los colaboradores que coinciden. Aproximadamente quedan to- dos los años sin poderse publicar los s i guientes: Cuentos de A ñ o Nuevo 56 Crónicas sobre l a nieve 37 Reportajes sobre las doce uvas 40 Artículos que se titulan 1933- 1934 18 ídem madrileñistas... 10 Poesías (incluyendo sonetos) 20 Encuestas con vicetiples y otras personalidades científicas... 60 Cuentos de Carnaval que fueron devueltos y se arreglaron para N a v i d a d y después para A ñ o Nuevo 35 R e f r i t o s reconocidos como tales por estar publicados veinte veces en el mismo diario. 70 Trabajos cotí título alusivo a l P r i m e r o de A ñ o y que se referían a l a guerra de la Independencia, cuestiones botánicas, etc 10 Originales que habían entusiasmado a l director y que estaban y a emplanados, pero que hubieron de retirarse por l a publicidad de última hora, según palabras del redactor- jefe a los autores. 90 N o me negará nadie que el reportaje que brindo para el próximo A ñ o Nuevo de 1935 es algo casi precioso y viene a solucionar en parte l a angustiosa situación de los temas de circunstancias que y a dan vergüenza a l que menos sufra de este dolor. L a simple insinuación de lo que ofrezco me ha salvado a m i de tener que hacer otro artículo más sobre el A ñ o Nuevo, porque en serio no lo hubiera podido hacer sin desatarme y sin explicar cómo el tal año, desde el punto de vista del buen español, ha sido uno de los más tristes y de los más viles que la suerte nos tenía preparados. C o n dos únicas alegrías: l a del adiós a los creadores de la Desaai 3il a nacional y l a de que el pulso es pañol se pueda en cierto modo haber recuperado ante las urnas y a cuando el año se iba. Cuando se nos estaba marchando también lo poco que de las esencias nacionales nos quedaba sin expoliar y sin corromper miserablemente... CÉSAR GONZALEZ- RÜANO L o s periodistas, en tanto, viven los días finales del año agobiados por él balance anecdótico, entre los tomos de las colecciones de periódicos, haciendo el uno el resumen del año teatral, y el otro un inventario del año político, y el de más allá preparando en su casa el año literario, y el reportero caminando con el fotógrafo por esas calles de D i o s haciendo fotografías de los racimos dorados y diciendo a esa M a r u j a que vive por el b a r r i o de P a r d i ñas- -siempre hay u n a M a r u j a que v i v e por el barrio de Pardiñas y que no puede ponerse a l teléfono porqué se está bañando- -que van a hacer una foto con sus amigas comiendo las uvas. Y M a r u j a se retrata, con los labios muy pintados, con Carmen y Antoñita, esa que siempre cierra los ojos cuando el fogonazo de magnesio, y a l a que todos los años la dicen l o m i s m o ¡Cuidado que eres paleta! contestando ella indefectiblemente: ¡C h i c a qué voy a hacer, si me da mucho m i e d o Desde el cronista requeteserio hasta el reportero amigo de M a r u j a todos trabajan en la confección del número de A ñ o Nuevo, el número de l a gran mentira, en que las fotografías son u n adelanto del tiempo, y se comen las uvas una semana antes, y se ponen botellas vacías en. las mesas, y se saca del archivo la foto de l a bola de G o bernación, que es siempre la m i s m a una que se hizo antes de la guerra. Quizá este mundillo nuestro por dentro sea l o más divertido de ésta fecha: l a preparación de los periódicos y l a fiebre de los balances y los resúmenes, cuando el redactor llega a amnesias insospechadas y pregunta las cosas más extrañas del mundo, cosas como éstas: ¿C ó m o se llamaba aquel que tenía u n gato? Y SE SACA D E L A R C H I V O L A F O T O D E L A BOLA DE GOBERNACIÓN, Q U E ES S I E M P R E LA MISMA. (FOTO D l A Z CASARIEGO) á
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