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EL FÚTBOL EN 1933 Breve historio de los campeones y los campeonatos futbolísticos. i ¿H a mejorado el f ú t bol- espectáculo? Cualquier respuesta, y menos concretada a u n año, sería dificilísima. E s evidente que han pasado, para no volver más, aquellos pintorescos casos que eran gala de la picaresca futbolística nacional, y a los que se acogían los Clubs como remedio supremo para ganar partidos fuera del campo. L a corrección de las Sociedades y l a a r o m a ticidad del Reglamento, extenso, pero de jóvenes- esperanzas que surgen aquí y allá. H e m o s escrito profesionales, y necesariamente teníamos que referirnos a ellos. E l fútbol de calidad, el que se podría casi circunscribir a los equipos de primera y segunda división, y aun selecciones a cuatro o cinco grupos de la primera, h a tenido por fuerza que concretarse mucho, P o r eso nos parece tremenda equivocación aumentar hasta catorce Clubs l a primera división, en vez de reducirla a ocho o menos. E l profesionalismo ha anulado los Clubs modestos, que se h a n reducido a l a categoría de vivero donde se forman los j u g a dores que luego irán a los Clubs, donde sus servicios serán mejor recompensados, y esos Clubs no pueden tener y a otra finalidad que la de los campeonatos para amateur exclusivamente. D e l otro lado, los que todos o casi todos sus jugadores son profesionales, y en donde nada importa l a procedencia regional, con tal de que la clase sea excelente. A c a s o este criterio tenga oposición en sectores vascos, galaicos y catalanes; pero resultará siempre absurdo que en práctica profesionalizante se quisiera discutir la teoría que es base de todo el mecanismo. Desde que el campeonato nacional de L i g a quedó instaurado como base de las competiciones españolas, tres grandes núcleos futbolísticos se dibujaron: Bilbao, Barcelona y M a d r i d E n l a teniporada anterior, no obstante, una de esas firmes posiciones comenzó a desdibujarse, y, i l a Que corre, el F C Barcelona, mal dirigido y peor secundado, v a de mal en peor, dando l a sensación de que, de no llegarle pronto los heroicos remedios, su papel perderá g r a n parte de aquel valor que le dio excepcional relieve en l a historia futbolística española. D o s Clubs históricos í jL resisten, y acaparan! r- m l a atención y los pre ¡w l m i o s el M a d r i d y el Athletic de B i l b a Son los continuadores de la tradición y quienes para mantenerla n o omiten sacrificios, e s t i m u l a d o s por corrientes de afición que les secundan y a n i man. P o r eso, y p o r que sus jugadores respondieron a las esperanzas que en ellos se tenían depositadas, el M a d r i d F C. fué campeón de L i g a y el A t h l e t i c de Bilbao campeón de l a Copa w m aplicación concreta a todos los problemas, h a n eliminado ese feo aspecto del fútbol maJlo, que apenas si en 1933 h a dado pruebas de vida. E l otro, el que se desarrolla semanalmente en t o d o s los campos de la Península, permanece estacionario. E l juego no h a decaído, p o r q u e son muchos m i l l a r e s de muchachos los que lo practican, y es fuerz a que de l a legión de aficionados vayan saliendo elementos notables. N o tantos, sin embargo, c o m o fuera dé desear, que a este respecto l a cantidad v a en g r a n per- Í ero de l a calidad, sí los suficientes para que los cuadros de profesionales vayan nutriéndose con l o s uicio E L A T H L E T I C C L U B D E BILBAO, Q U E QUEDO VENCEDOR D E L CAMPEONATO D E ESPAÑA D E FÚTBOL
 // Cambio Nodo4-Sevilla