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las secesidades- inmediatas, y el poeta, sintiendo demasiado vago el futuro para darle forma plástica, y prosaico, el presente, porque se es poeta por desavenencia con la vida, por disgusto de lo circunstante, dedica sus canciones a l a poética- e- vocación del pasado. Para un poeta, alma de vate, como Gabriel D Annunz- io, que influye en los. destinos de su patria, ¿cuántos al cantar sus glorias escriben sin querer otra oda a las ruinas de Itálica? Siempre tuvieron mala suerte las construcciones políticas de los filósofos y- los poetas; siempre- -o casi siempre- -son JOS defensores porfiados de las causas perdidas sin apelación. Se deshacía moribunda Atenas cuando P l a t ó n escribió La República, y- cuando Cicerón quiso salvar con sus palabras luminosas a la Roma P a tricia, vinieron como: consecuencia los Cé- sares, y cuando los neogüelfos de. Italia preparaban con sus plumas su destino, Italia echó a andar por el sendero contrario. Por una fatalidad que yo no alcanzo a comprender, cuando los poetas políticos quieren escribir un himno, les resulta una elegía por una idea que murió definitivamente. Qué tiene que ver todo esto con el anónimo? A h nada. ¡Q u é sé y o! A l correr de la pluma se va acordando uno- -aquí de las relaciones lejanas que aman los poetas- -de cosas del pasado que acaso pudieran tener una aplicación en el presente. Y por eso, por si acaso... Después de todo, cuando no se puede aspirar a ser padre de l a patria, sino hijo, y se sabe que un escribidor no. tiene que ser precisamente: -un estadista, se opina, por darle gusto a lá mente, sin ninguna responsabilidad. A s í yo, por obra y gracia de un anónimo, me forjo la ilusión de, haber escrito un artículo. Es una forma más del sufragio universal y que, dicho sea de paso, a mí me parece que no garantiza su eficacia. FELIPE. S A S S O N E Luego se cenaba, H a b í a platos tradiciosu severidad y de su energía y de su panales. E l caviar, por ejemplo, hubiera sido triarcalismo, exclamando: una injuria en, una mesa. P o r fin, lá madre- -No hay nada como. las buenas cosíürriy las- chicas- hablabíin más; que nunca y te. bres M i s hijos hacen id -que quieren ipero por; eso sí, a la hora del desayuno todos; deben nían; las mejillas encendidas, y se cualquier cosa. E l momento de reprenderlas estar en casa, como un solo hombre. A las por su desmedida afición- al M á l a g a once y media de la mañana, presido; y ben Los de ahora iro lo creerán; pero todo digo- 4l chocolate. eso ha sido verdad. Hombres no muy vie ¡U n tirano. jos todavía han conocido esas escenas y las Estos! días de Pascua fueron- días de re- shan vivido. -Y- hasta- las han olvidado ya. plandor y de gracia evocaíiva. Ciada casa- Quedan, es cierto, familias fieles a los dulcreaba su puebleeillo de la Historia Saces ritos del hogar; -familias que practican. grada; su nacimiento que olía a arena, celosamente. las alegrías originales. Pero las á musgo, a corteza de árbol y a cera. AHÍ demás se apoderan de la: villa, y, muchas estaba el pastor con su cordero, las lavano pocas, acaban por. imponer la nueva, d i deras, las gallinas, el baile de los alegres rección labriegos valencianos de Belén, la estrella Es ésta lá. época de las nostalgias y de las de oro que guió a les Reyes de Oriente, y evocaciones. E l escritor quizá no cumpla la nieve. Los niños estaban contentos y los, con su deber de hombre, y q u i z á- s e deje mayores eran felices. arrastrar por el torbellino de las nuevas maneras de festejar el nacimiento del Señor; quiere cumplir su deber de escritor, sin embargo, como cualquier otro. Y asegura que las naciones son grandes cuando se comprenden a sí mismas; cuando sus habitantes las estiman; cuando se resisten a dejarse invadir por el oleaje. de lo nuevo, si lo nuevo va contra lo m á s puro y fundamental del país. E l escritor debe sermonear un poco en estos momentos, porque es su obligación y su gusto. 1 reían Nombramientos. EN FAMILIAS EL CABARET Los niños de hoy tienen m á s juguetes que los de antes. Frecuentan los. cines y los teatros, y hasta llevan siempre dinero en el b olsil q. Pero probablemente no son tan felices como los de antes. Muchos no saben lo qué es un nacimiento y los que creen en l o s R e y e s Magos creen en ellos porque muchas- noches los Reyes Magos les envían, por medio de sus padres, gorros de papel y trompetas de cartón. Por cierto que sus padres han aprendido a tocar esas trompetas de una manera maravillosa. E l sobre todo: el padre. Se tambalea y se bambolea, como los buenos tocadores de cornetas de cartón. Esta s- fiestas han sido siempre fiestas de ruido, pero también de resplandores. Y el ruido sólo es estúpido. T. Emilio Lopes González, nuevo direc MIQUELARENA. Mucha gente, en Madrid, abandona sus I casas en- estos días para tratar de divertirse, en los cabarets. Los cabarets han estado lienos de. una muchedumbre que se mezclaba D o n L c n funQia; que sc b f TM b a por P v tor gemrdl del Timbre. (Foto Amer. C O M O S I mera vez; que se urna en el estrepito de las orquestas. V a desapareciendo el sentido tradicional de las; fiestas más puras y m á s íntimas de l a familia. Se cambia su dulce alegría privada por la diversión pública y laica de todos los días; es decir, de todas las noches. Y la pastoril zambomba es dominada por el- saxofón. Y se deja el v i l l a n cico por la epilepsia de una. señora que, al mando de un grupo de cíngaros, pretende entusiasmar a las gentes con música gimnástica y con la exhibición de un temperamento de artillero. N o se llegará a saber j a m á s hasta qué punto uri mundo laico es un mundo idiota acaba de escribir el Sr. Bonnard. Este hombre, Hans Vaihinger, que- acaba de morir: en. Halle, a laiedad. de ochenta y dos años, fué el creador de- la filosofía del como s i y, pt r- lo tanto, uno de los representantes más característicos de lo que pudiera llamarse la modernidad, en contraste con l a eternidad. L o que nos dice V a i hinger es que ni las sensaciones y juicios de la vida corriente, ni los conceptos de las distintas ciencias nos dan a conocer las cosas en su ser. N o sabemos, ni sabremos nunca, cómo son, pero nos conducimos como s i fueran como nuestras ficciones se las imaginan. Todo nuestro conocimiento es subjetivo y se funda en ficciones. A l conocer obraAhora, todos los días es fiesta, poco más mos como s i las cosas tuvieran una n a t U T o menos, y. el calendario de l a conmemoraraleza que no tienen. F i c t c i a forjadora de ción ya perdiendo en el tiempo sus fechas ficciones, es nuestra sensibilidad; ficticios más luminosas. L a s va. dejando en el c a nuestros, conceptos y nuestras categorías. mino, como piezas inútiles. A h o r a todos lo: Todo el mundo de nuestras representaciones días pueden ser. de regocijo, y desaparece es ficticio, y ficciones también son las cienel. relieye de, aquebas -fechas que destilaban cias. Vaihinger es. el Pirandell. o de l a F i- el amor de cada casa al amor de un gran losofía. misterio del mundo. Para demostrar su tesis se a r m ó V a i h i n E n la época de la: Reina Isabel, un pager de enciclopédico saber. Empezó por la dre reñía así a sus- dos. hijos- -chica y chiPsicología, y pudo mostrar que- nuestro mun- co- de- veintidós- y de veinticinco a ñ o s do de representaciones es un instrumento- -N o esto no puede seguir así. ¿Que- apropiado para orientarnos en la realidad, réis- ver Eh Panorama? -De- ninguna mane- pero no un reflejo de ésta. Ejemplo: sáiira. Recordad que hace seis meses nada más mós a la calle; ésta sé tiende delante de os llevé a las figuras de- cera nosotros. ¿Cómo sabemos que es la ca! e i los- ojos? l i b i o Hoy, un padre: severo se enorgullece de Don Tontas de Aqn- ino Arderíus, nombra- ¿E s que se nos mete. 1 i! 1 do director general de los Registros. (Pota Memhón. Éuiiinul