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r B A R C E L Q N A, C l U D A D D E I N V I E R N O RJGULos inviernos, en Barcelona son, generalíijente, templados. De ordinario el termómetro marca diez grados sobre cero. E n N i z a no se está mejor. Pero cuando nos invada; una ola de frío, entonces Barcelona es una ciudad. gélida. U n a vez, el periodista catalán José Plá, qué. conoce las bajas temperaturas de los países Hel Norte de Europa, nos: decía que ni en Berlín, ni; en Holanda, n i en Rusia, ni en Noruega había sufrido tanto frío como en Barcelona. en cuanto caen unos, copos de nieve en sus montañas. cercanas. Ésto. es así, porque en los citados países y hasta en Madrid mismo se vive preparado contra las. estaciones, invernales, mientras que- en Barcelona, con el cuento, sólo en parte cierto, de que en ella no hace frío, aper, ñas contra éste tenemos, medios de defensa. Salvo las casas modernas y señoriales, las. demás están construidas con materiales ligeros, con paredes delgadas y el piso de ladrillo fino. Ventanas y balcones no cierran bien. P o r sus encajes pasa el aire, frío de la calle. S i- el viento, es fuerte, atraviesa de parte a parte las habitaciones, agitando los cortinajes. Cuanto a calefacción, ni hablar. Todo lo más sé echa mano del brasero o de la pestilente estufa de, -pe. tróleo, que calienta una habitación o dos y deja las demás heladas. E n los despachos, fuera dé los Bancos y grandes; Casas comerciales, hace un frío polar. L a dependencia, tirita y se sopla los dedos, doloridos. Las peluquerías y. tiendas dé tocio linaje parecen témpanos. Los tea 1 tro E l único teatro que tiene- buena, cale. ¡Pero, es qué: yo ahora tengo frió, cafacción y el único en que se está caliente de ramba! y no hay derecho á cobrarme seis v á; i. es el Liceo. f- demás... Casi todos pesetas por un filete de lenguado sin- que haya tienen. calefacción, pero, o no la encienden una mala estufa. o lo hacen a tan baja presión, que no eleva E l dueño, sonriente: la temperatura más allá de los dieciséis gra- -H a y en esto su poco de aprensión. Pero dos centígrados. Señoras y muchos cabaespere usted un ratito: llegará más gente y lleros también permanecen en, su: butaca con el local sé irá caldeando. Esto ocurre todos los, abrigos puestos. En cuanto cae el telón, los días. E L mal es que; usted ha venido dese forman corros alrededor de los radiadomasiado pronto, y de ahí que, por; falta, de. res, que no cumplen- plenamente, su misión parroquianos, esté eso frío, un poco frío; de calentar. vamos, que no está caliente. Dentro de dos horas estará como n. horno. E n los, hoteles de primera categoría hay Nuestro hombre hace como que se conbuena calefacción. E l reclamo es completaforma con las razonables explicaciones, del mente gratis. Pero en los restaurantes y cadueño y sigue comiendo o. bebiendo, con. la lés de postíñ la calefacción es animal; exT vista fija en la puerta- circular, atento a la ceptuándo a unos pocos que la tienen cenentrada de nuevos- personajes que han de tral. E n establecimientos que una cerveza cuesta, ocho céntimos además dé la própi- -contribuir con su. propio calor a. caldear la nevera. na, que no puede bajar de veinte, -y. un helaS i n aguardar a que tal cosa suceda, sale do, seis, reales, y que para comer, sobriamentiritando del café o restaurante. te, un par de platos no más, con su media En la calle un termómetro le indica que botella de Bodegas Bilbaínas, su postre y estamos a cero grados. su café, le sacuden a uno de dieciocho a ¿Dónde encontrar un lugar caliente para veinte pesetas; la calefacción corre a cargo pasar la tarde? N i en teatros, ni. en cines, del consumidor. Esta, con sus 37 grados dé ni musie- halls, ni en. ninguna parte esto es temperatura, se convierte en estufa de sí posible. mismo. Si- los consumidores son muchos, la IY los. Museos? ¡Los Museos! -E l más cosa no va del todo mal. Entre todos caconfortable- parece- una Siberia. E l frío de los lientan el; local. L o trágico es cuando son Museos de Barcelona es una cosa muy, seria. pocos, y como ésto suele ocurrir por las maContra él no valen pieles ni bufandas. Suerñanas, a primera hora de la tárete y después d. é medianoche, a. estas horas, se hiela uno en- te para la salud de, los barceloneses que. a ellos no va nadie. aquellas hipócritas cámaras íngoríferas. Los inviernos de Barcelona, podrían ser. -A veces, el candido cliente se queja- al dueagradabilísimos Con buena, calefacción, en ño del café o restaurante del frío que le las. casas, cafés, oficinas, teatros, restauranobliga a comer o a tornar su café, ó lo que tes y Museos. -sea, dando diente con diente, -y aquél le, con- Sin calefacción, cuando el frío aprieta testa invariablemente de verdad, es la urbe más- gélida del. mundo, -Sí, -tiene usted razón; pero como en según persona que lo ha recorrido casi todo Barcelona no hace frío, la calefacción no es necesaria, y menos, que necesaria, molesta. ADOLFO M A R S I L L A C H 1 1 n 1 llinlni i FiníiTirn Tií; r E i i i i i i i i i a i m m i t i n T m í xn: in? rTrr irraini m
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