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A LOS B C. M I É R C O L E S 3 D E E N E R O DE YIGO LA D E 19 34, E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A F A ü 19. y muy importante lo que se sumergió y qu no ha sido recuperado. E l profesor italiano, Sr. Cario Iberto, compañero que fué del ingeniero, también italiano, caballero José Pino, en los trabajos de salvamento de Jos tesoros llevados a cabo en 1904, dice en un artículo publicado el 10 de julio de 1909 en la revista inglesa Pcat son Weekly que las riquezas conducidas, polla flota sumaban 126.470.600 piezas de a ocho, o sean 27.493.609 libras esterlinas, habiéndose recogido solamente por varios exploradores 326.087 libras esterlinas, perma, neciendo el resto sepultado en aguas v i guesas. Sea eso cierto o no, lo evidente y demostrado oficialmente es que varias de las E m presas que a la busca y extracción de esos tesoros se dedicaron, consiguieron frutps. no despreciables. Los datos por mí recogidos cuidadosamente en una paeientísima labor de varios años dan por resultado lo siguiente: E n 1720, el noble sueco Sjohjelm extrajo oro y plata en monedas y lingotes. E n 1732, también D. Juan Antonio! Rivera sacó monedas. Poco después, el inglés Evans, y el francés Gouver salvaron cuatro marcos de plata. Otro inglés, Dickson, salvó monedas y una fuente de plata en 1.925. L a Empresa de que el banquero Magén era gerente extrajo en los días 13 y 14 de abril de 1870 unas tortas (no barras) de plata que, en junto, pesaron 44 kilogramos; j parte de cuya cantidad fué entregada, según las condiciones de la concesión, a la Aduana de V i g o que la ingresó más tarde en la Jefatura Económica de la provincia. L a Empresa Magen traspasó sus derechos a otra también francesa, y ésta salvó en junio de 1872 una importante cantidad de plata. H a y indicios de que l a Empresa norteamericana V i g o Bay Treasure sacó en 1884 monedas. Finalmente, en iqig, l a Empresa a que pertenecía el conde Giorgio de Kewenhueller salvó de la cámara del buque almirante i n glés gran- parte de la vajilla de plata: nada menos que veinticuatro bandejas de plata. Esto es lo que de positivo se conoce, en líneas generales, de los famosos tesoros de da flota de Indias, tesoros que, según todos los informes que yo he podido llegar a reunir, no fueron nunca una fantasía. L o que pasa es que- en España, influidos por- los informes dados muy a la ligera por algunos historiadores, no nos hemos preocupado gran cosa del asunto, mientras que en el extranjero no se les echa nunca en olvido y se les estudia con detenimiento o se les menciona cuando viene a cuento, como hacen Julio Berne y jorge Barro, Hipólito M gen. y Ronciere, entre tantos otros. Sirvan estas líneas, señor director del A B C, como complemento y ampliación a las noticias que el señor Daranas le envió desde París el 24, del actual. Y reciba con ellas el testimonio de la consideración de su atentísimo y seguro. servidor q. e. s. m. Avelino Rodríguez Elias. t TESOROS DE BAHÍA Lina earía del cronista de Ja c i u dad gallega crónica de con motivo nuestro París E l cronista oficial de la ciudad de V i g o y distinguido esicritoi D Avelino Rodríguez Elias nos ruega la publicación de la siguiente, carta, que transcribimos con mucho gusto: V i g o 29 de diciembre de 1933. Sr. Director de A B C. Madrid. M u y señor mío, de toda mi consideraciónU n a conferencia telefónica de su redactor en París, transmitida el día 24 del actual trae a la publicidad en España con la gran difusión de tan importante diario como el que usted dirige con acierto que yo me complazco en reconocer el asunto de los tesoros sumergidos en la bahía de V i g o desde el memorable combate de 1702, en el que lucharon por una parte las escuadras española y francesa, mandadas, respectivamente, por don Manuel de Velasco y el conde Chateau Re ¡nault y por la otra l a flota angloholándesa. L a citada conferencia, basada en lo que un autor galo dice en la Historia de la Marina francesa, tomo sexto, que acaba de sal i r contiene datos muy importantes, pero un todos ellos son reflejo exacto de l a verdadL a circunstancia de. estar el que suscribe dando los últimos toques a un libro acerca de ese mismo asunto de los tesoros de la. bahía de V i g o le permite poder ofrecer a usted algunos informes sobre el particular por si gusta completar con ellos la por tados conceptos interesaste información de su redactor Sr. Daranas, publicada por A B C en su número de 25 del actual. Asunto es éste que en el extranjero se ha estudiado con gran detenimiento y que en España ignoro por qué causa no ha merecido tanta atención. L o s mismos historiado- res españoles lo traían o muy a la ligera como Lafuente o se dejan llevar por informes poco exactos como Gebhardt Henao v otros. U n a de las cosas que conviene establecer Con exactitud es el número de buques hispanofranceses que en la batalla tomaron parte, y de todos los datos compulsados, incluso de los informes británicos, resulta que eran veinte españoles y otros tantos franceses. D e ellos apresaron cuatro los ingleses y cinco los holandeses. Otros dos fueron a la playa y allí se quemaron totalmente. P o r tanto, de nuestra parte se hudieron veintinueve, y añadiéndole el buque almirante inglés, que! a decisión y el heroísmo del teniente de navio español Escaleta hizo volar, resultan treinta cascos los que en las aguas de la ensenada de San Simón y estrecho de Rande. de la bahía de V i g o están sumergidos, y de los cuales no todos han sido registrados, ni creo que situados, como se demuestra por un plano que el conde Giorgio de. Kewenhueller levantó en 1928, estando en V i g o como delegado consejero de una Empresa italoalemana, que se ocupó en la extracción de los tesoros, consiguiéndolo en parte. Otra de las cosas importantes, mejor d i cho l a más importante, es. la cuantía de los tesoros. Sabido es que de cuanto en objetos de valor y cantidades de dinero conducían los famosos galeones, fué bastante lo que se extrajo antes de la batalla y se envió a M a drid, y aunque algunos autores afirman que de ello nada llegó a las arcas del Tesoro, lo cierto es que, como dice Gebhardt, F e l i pe V envió a su abuelo L u i s X I V como indemnización de lo que sufrieron sus naves en V i g o dos millones, que habían podido ser desembarcados, pertenecientes en su mayor parte a particulares habiendo. si- de una redactor en do ésta una de las causas de la cafcia de Portocarrero. E l banquero francés M Hipólito Magen (no Margen, como se dice en la información del Sr. Daranas) fué, en efecto, una de las personas que con más detenimiento estudiaron el asunto de los tesoros de V i g o E n 1873 publicó en París un libro, titulado Les galions de Vigo, y en él consigna datos preciosos sobre lo salvado y lo hundido, estableciendo la conclusión de eme es mucho G R A N R E B A í A DZ PRECIOS E N LOS T A B A C O S HABANOS Desde i. de año se venden en todos los estancos de España mucho más baratos los puros habanos de las acreditadas marcas de Partagás, Ciíuentes, Caruncho y Ramón Aliones. Felicitamos a los fumadores del buen tabaco habano, ya que desde 0,95 podrán darsa la satisfacción cíe saborear puros de verdadera calidad, que exclusivamente los elaboran esas importantes fábricas de fama mun- dial. -i?
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