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L os productores norteamericanos siguen empeñados en no malgastar su inteligencia en la busca de temas, inéditos. H? aquí el origen de dos. nuevas series: La Mpro prepara un film que. hará desfilar por la pantalla a las más famosas. personalidades del cinema sobre el fondo de los estudios hollywoodenses. La Fox se dispone a rodar en seguida otra película: 365 noches de HoUywood Una Empresa ha rodado un asunto con campeones del ring Max Baer, Jétele Démpsey, Primo- Camera. Otra, para no ser medios, se apresura. a contratar a Tasio Nu- volari, campeón del volante, para, encargarle el protagonista de un film sensacional. Y Rene Clair, sin dar señales, de vida. NGLATERRA. SÍ? ha propuesto que pase toda la plana mayor do Cinelandia por sus estudios de Elstreé. A los nombres de Bebe Daniels. Sa- iiy Eilers, Thelma Todd, Charles Bickfórd, Constan- ce Cwnpiings, Bén 7 G r e t a Nisseri, Raquel Torres, Sally Blane. Don Al varad o y Víctor Farconi, que han figurado ya en repartos ingleses, hay que. añadir los de Charles Farrelí, Joel Mac Crea, Carolo Lamban! James Dunn, Marión Marsch, Marian Nixo n. Joan Fray Wray, Bette Davis, Náncy Carroll y Francés Dee, con quienes ha firmado ya contratos la British International Pictures. I E Boardman, la bella actriz apiericána que rueda actualmente una película en España, nos ha confesado su Sorpresa ante la calidad de los cinemas madrileños. No timen, nada, que envidiar -dice la gentilísima estrella -a los mejores de París, de Berlín o de Nueva York; MÍ en capacidad, ni, en lujo, ni en comodidades, ni en la perfecta instalación de sus servicios Miss Boardman prodiga sus elogios; pero hay una cosa que está fuera del alcance de su comprensión: la paciencia del público español para soportar los interminables descansos. A ella le cuesta trabajo creer que la proyección. de unos metros de celuloide f a- tigue hasta el- punto de hacer necesaria una prolongada cura de reposo. JLEANOR teatrales, sino l a curiosidad del espectador por la nueva modalidad! cinematográfica. E l cine queda convertido jen reflejo pálido, de! teatro L o s personajes sé mueven entre cuatro paredes y hablan tan bien y tan claro- -tan teatfalmente- -que; alejan toda idea de n a t u r a l i d a d no hablan las imágenes, ¡porque, de improviso, el cinc- -este dé las j imágenes- -se queda! sin imágenes. los acEs. inútil! buscar á esa decadencia económica por! que atraviesa ¡el cinematógrafo tores se disparan durantes dos horas frases jy frases, con las cuales se resuelve un conotra causa que no sea l a escasez dé sentido flicto mínimo y vulgar. S i n imágenes, sin comercial de los productores de películas. paisajes, sin cambio de planos ni de esce- Toda la historia del cine sonoro es una larga serie: de desaciertos, de cuya magnitud narios, sin dinamismo, el espectador asiste a un cine poco menos que estático, en el podremos darnos cuenta si algún día el que una misma fotografía, rodeada de paséptimo arte se. decide a seguir, sin vacilaIjabras por todas partes, se repite hasta el ciones, su verdadero camino. infinito. E s decir, el cineÜeja de ser cine, L a primera equivocación del cine sonoro y- el espectador- -que quiere ver cine- -río fué- -y sigue siendo- -la de: incorporar a los siente impaciencias por aproximarse a la estudios, sin una previa selección, los. eletaquilla, una vez que ha quedado satisfecha mentos teatrales. Refiriéndonos concretamente a! Hpllywood, cualquiera que hubiera in curiosidad por el nuevo invento. lista, situación, creada por el desmedido actuado en un escenario y cualquiera que a f á n de lucro de los productores en los p r i- hubiera- escrito para el teatro tenia abiertas meros tiempos del cine: parlante, continúa, de par en par Jas puertas de los estudios Con menos intensidad, en los tiempos actuade California. N o hubo límites. Todos los les. Continúa, porque los que se han aficioartistas y- ¡todos los autores conocidos punado a cobrar un cheque con la unidad sedieron traicionar su pasado artístico- -y poguida de ceros no se- resignan a abandonar, nerse por unos miles de dólares al servicio de lo qué hasta entonces- -hasta que llama- é s e a r t e inferior que es el cine, más i n- ferior, -desde luego, ahora- -con ellos- -que ron en sus Oídos con; campanitas de plata- antes- -sin ellos- y continúa, porque los no había merecido otra cosa que sú despreproductores siguen obstinados é n sacar el cio o su indiferencia. Este fenómeno se repitió; enlojs demás países que figuran én el- mayor beneficio de lo que se producé con el mínimo esfuerzo. mapa cinematográfico mundial. Todos los artistas y ¡autores de! teatro sintieron de N o se puede negar, sin embargo, que a l pronto la curiosidad de- la aventura cinemagunos elementos teatrales han llegado, con e l tográfica. E s inútil que nos quieran decir tiempo a identificarse, no con el cine cineque esta puriosidád obedecía a deseos de m a t o g r á f i c o p e r o sí con una clase especial variar o renovarse artísticamente. Ninguno de cine- -frecuenté hoy- en la que lo c i sintió nunca la menor atracción por ló que, nematográfico alterna con 1o teatral. E s ¡poa su. juicio, no era arte 0, a lo sumo, era sible, pues, a estas alturas, una: solución: un arte inferior. Y cuando pudieron dequedarse con los q u é han; conseguido olvidar mostrar ¡plenamente sus convicciones, neen parte su experiencia teatral y prescindir gándose a. participar en empresas indignas de los otros. N o se obtendrá con los primede su talento y de sü nivel artístico, no lo aros, un cine auténtico. Pero al menos se hahicieron, j sino que abandonaron el teatro brá evitado el teatro auténtico. Y algo: es sin l a menor tristeza. y firmaron sonrientes algo. sus contratos cinematográficos. CINE T EATRAL, FUROR IMITATIVO Y FALTA DE TALENTO COMERCIAL 1 Los productores no vieron- -o noj quisieron ver- -flos resultados fácilmente adivinables que; la admisión sin freno de estos elementos proporcionaría al cinematógrafo. L a llegada del cinc parlante señala una época de fiebre productora en los estudios. H a y A observación de Eleanor Boardman que editar, y editar de prisa, para llenar las exigencias de los mercados. Atentos a nos obliga a volver sobre este abuso, este negocio- momentáneo, los productores combatido por nosotros en varias se alian ¡p a r a realizarlo rápidamente con ocasiones. los artistas de teatro, porque son los úniPorque todo el programa, pasado antes d l cos que ¡pueden hablar claro y sin equivo- descanso es, con rarísimas excepciones, una car. se. L o s artistas del Broadway se trascosa intolerable. ladan a Hollywood. ¿Q u é películas h a r á n Porque si la película, base del programa, estos artistas? L o s productores responden es larga, c se corta para que el programa a esta pregunta d e l ú n i c o modo que se pue caiga en su sitio, o se interrumpe la prode esperar de. cerebros donde sólo tienen yección. apenas empezada, o se: descansa ancabida los números. L a realización de artes que. el espectador, rezagado en unos, migumentos nuevos sería larga, costosa y d i nutos, se haya acomodado en su localidad. fícil. L d corto, barato y sencillo es llevar Porque el tiempo que se invierte en pasar, ese programa, que por algo se llama de. al Cine Jas obras, que los nuevos elementos interpretaban, en los escenarios. N o hay rellenó en el argot de los exhibidores, que ¡ensayar- no hay que. idear vestuarios, podía ocuparse con otra película, como, se ni decoraciones. Todo está hecho ya y no hacía, i ay! en los tiempos del mudo. hay m á s que avisar al equipo de operado: J: si: -res. Se 1 hacen películas en quince días y con un! presupuesto exiguo. L o s autores, sí resultaría lógica la programaciónante: los; primeros ingresos- ¡muy superiores Porqué entre uno y otro film -caben a los déT teatro- se disponen á escribir perfectamente los noticiarios, encarpara el i cine, sin darse cuenta de que segados de producir el descanso de un- modo guirán escribiendo para el teatro. Los proa- uto. inático; en cuanto aparecieran en la. panductores se frotan las manos. Su equivocatalla esas maravillosas, propagandas que se ción estriba en creer que en sus estudios se hacen los productores extranjeros a cambio de nuestras pesetas: los astilleros ingleses, fabrican películas y n o que se fotografían comedias. E l cine parlante cien, por cien la poderosa Armada yanqui, los espectacula- -menos mal que l a fórmula ha desapareres desfiles nazis la formidable flota cido; acaso se h á Comprendido, un poco aérea de Italia y el, turismo y las modas de tarde, que el éxito, no está en el cien por Francia. Sin perdonarnos ni una primera cien sino en el menos de veinticinco por piedra- ni un homenaje, ni un entierro. cien -fracasa en todas partes; pero es un Enfcmces, sólo entonces, ante estas novefracaso que produce dinero en abundancia, des tan faltas de interés por tan reitera- y por eso los productores se resisten a das, el. aficionado al cinema abandonaría creer en él. N o comprenden que lo que prosu butaca para, consumir el cigarrillo del duce dinero no son los artistas ni las obras aburrimiento. -A. B. Atenuada la fiebre teatral de los primeros tiempos, los productores sólo desean que el. público vuelva a formar largas colas ante las taquillas. P o r segunda, vez fracasa ahora su sentido comercial y se demuestra plenamente que los productores manejan el negocio, no por la fuerza de su talento, sino por la fuerza de su dinero. E n él cine mudo ya fué posible entrever lo que se puede llamar furor imitativo Pero en el cine sonoro es donde este furor imitativo alcanza su mayor grado. Faltos de ideas propias, los productores se pasan la vida espe- rando el: acierto casual del vecino para, seguir sus huellas. U n día se. observa el rendimiento económico que puede dar. la explotación del hombre- mono, y al día siguiente, todos los productores se lanzan a la busca del hombre- caballo. el hombre- león y el hombre- camello. E l asunto de la: primera película se repite, con ligeras modificaciones que disimulan, pero, no ocultan, el plagio, en cincuenta o sesenta películas. Y por su- puesto, lo que, explotado con prudencia, hubiera, sido un negocio magnífico, acaba por ser un negocio ruinoso. N o hace falta exténder este ejemplo a las películas de monstruos, a las de fieras, a las operetas alemanas, etc. etc. E l lector ha; comprendido ya. N o hay Crisis del cinema- tógrafo. Cuando el cinematógrafo esté orientado por cabezas que no padezcan la- obsesión dé la taquilla y de Ta ganancia fabulosa, por cabezas que piensen, además, por cuenta propia, todo se habrá: arreglado. Yo, siempre optimista, no desconfío de que llegue el día en que el director le diga al productor: -Con el dinero que, tiene usted y el talento que tengo yo podemos hacer, muchas cosas. Si el productor le hace caso, estamos salvador. RAFAEL M A R T Í N E Z GANDÍA