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su afecto a! maestro desaparecido, me pareció, lo mas generoso regalarle con mi sir 3 encio. Desptj. es, pasado el tiempo, a fin de t, ue no lo I- tomara: a desdén, me brandé gustoso a contentar en Bellas Artes, cuando con la salud le había, vuelto la voz, su de. mostración mkgistral. Hoy, me pláce insistir porque siento que Celestino Sarobe es un artista de (excepción. Zu voz es bella y armoniosa; pero nadie tiene voz enterament e completamente bella, si no se cuida él mismo de embellecerla. Y al decir enteramente y completamente bella, me refiero a. la igualdad de todos sus sonidos, a la unidad del timbr ¡e, que sólo se consigue por lo perfecto de lia emisión. Una voz es bella, cuando, tiene mi solo color. La luz del cantante no la cambia, no la tiñe de nuevo; le presta sólo sombras que la maticen, que la tornen clara ti obscura, cristalina o. aterciopelada, iría 0 caliente, según los sentimientos que exprese al cantar. La voz hurhana tiene un mecanismo igual al de los. instrumentos de viento 1 amados de tubo de lengüeta; se produce a golpes de glotis, y e l jarte del cantante consiste en unir los golpes, como en un arpegio: ése es il bel canto italiano- -legare e portare- no superado todavía por ninguna otra escuela. L a voz es, pues, un instrumento de viento que hay que! tañer como un instrumento de cuerda, y uik barítono sólo puede y debe cantar como un violoncelo, con esa igualdad, con ese empaste de sonidos sedosos y cálidos; propiosj del instrumento que tiene voa humana, y quede la voz humana aprendió y que, a su vqz, a. la voz humana enseña, Y así canta Celestino Sarobe, porque sabe emplear con rata maestría los dos aparatos de su órgano: él de fonación y el. de resonancia; porque ¡logra. que la columna de aire que arranca; de sus cuerdas el sonido lo arrastre a resonar donde debe, donde puedaenriquecerse ¡de: los armónicos que refuercen y embellezcajn él. tono fundamental: ora en la caja torájeica para las resonancias graves; ora ien los senos frontales, en el paladar, en las- fjssas nasales, en las partes duras de la boca, ¡en la máscara, para las notas agudas, teniendo cuidado de que no adquieran el son agrio y estridente de un clarín, sino el aterciopelado y armonioso de una trompa, capaz de hacer olvidar que se trata de un instrumentó de viento y de fingir un instrumento de cuerda en que el aire espirado fuese como el arco que se desliza sobre ella y la acaricia y no la hiere. E l instrumento de la voz humana, él primero de todos, éb único instrumento con alma, porque no se la pide prestada al tañedor, porque tañedor e instrumento son una misma cosa indivisible; es también el más difícil porque es impalpable: no hay dedos que pulsen cuerdas; no hay labios que soplen en una boquilla; los labios se abren para dar paso a, un sonido que viene de dentro, que se produjo por orden del. cerebro, como el movimiento de los brazos, y las piernas, y elmotor es inaprehensible, 1o manda sólo la voluntad, y así se canta con el pensamiento y se canta bien cuando el; pensamiento es bueno, y sólo sabe cantar la inteligencia. L a inteligencia en lo que es dinamismo, emisión, uso de la voz, y en lo que es música, calidad y expresión. Dos aplicaciones, dos sistemas, que no pueden enseñar ni el maestro de música c ¡u: e no sea maestro de canto, ni el maestro de canto que rio sea maestro de música. Celestino. Sarobe es un raro maestro- -ejemplo vivo para la imitación, que tiene gran parte; en la enseñanza- -por la suma. de cualidades que: integran y totalizan su personalidad docente; por el don natural de la voz necesaria- y suficiente, rica de sonoridades intensas y suave en la inedia. voz sin mezcla de falsete; por la maestría insuperable de su manejo; por la organización musical, feliz y segura gracias a la porfía ilvt. minada de un estudio fervoroso, y por la contenido vital; de algo, en suma, q e rarl a vez encuentro en la producción dramática contemporánea fuera de Benavente. Líbreme Dios de pretender que el teatro se transforme en algo fríamente didáctico, análogo a la, cátedra; -Cuando me siento en mi butaca, yo no me pongo al acecho del pensador que me abrume con sus apotegmas ni al moralista que me humille con sus ad- moniciones. Lo que busco es el artista que me transmita la emoción de lo actual, no en lo que tiene de circunstancial y efímero, sino de humano y de permanente. U n hecho que FELIPE S A S S O N E está fuera de duda e. s que las sociedades cambian sin que la nación pierda sus rasgos psicológicos fundamentales. L a tradición es un adorable fantasma, -en el que yo creo a EL T E A T R O mis horas, pero que casi nunca se somete al ritmo de nuestra vida. época, Y S U S H O R I Z O N T E S cargada de problemas, Nuestra época, sobrees una no de Es un placer departir con un amigó sobre, transición lenta, como otras más apacibles, ideas, preocupaciones y gustos, que por. ser- sino de crisis brutales, que, al afectar a los bos comunes atestiguan la analogía dé los intereses, repercuten en las conciencias. Hoy temperamentos y la similitud de las inquie- no se ama, ni se piensa, ni se calcula, ni se tudes. Eso me ocurre a mí con Felipe Sas- reza como hace medio siglo. Nuestro mecasone, espíritu de rara nobleza, informado a nismo espiritual se ha alterado profundafondo de todo aquello que en. la vida. y en el mente, imprimiendo a los sentimientos y a arte atrae su inteligente curiosidad. A po- las costumbres un tono materialista que asuscos- escritores acompaño yo en silencio con ta. Los grandes ideales, como aves sorprendidas por la tempestad, se han ido sabe la asiduidad fervorosa que me inspira el insigne literato. Por uno de esos: fenómenos Dios dónde, buscando tal vez un ambiente más hospitalario que nuestros corazones. E l de alquimia intelectual que no logramos disodespertar de las ambiciones en el proletariaciar, hay en mi admiración por Sassone un poco de remordimiento. ¿Hemos prestado. do, la influencia del maqumismo en las ina éste preclaro escritor, la atención qué me- dustrias, la fiebre de la celeridad que padece, rece? ¿Le hemos reconocido elí rango. lite- mos todos, el incremento de los deportes, la afición al alcohol, el frenesí por el baile y, rario a que tiene, derecho rae pregunto a ¿por qué no decirlo? el fariseísmo seudorre- veces, contrito de mis negligencias. E n cuanto alguien lo alaba delante de mí, y eso ligio so que ha convertido la doctrina de ocurre con frecuencia, suelo decirme un poco Cristo en una burocracia jerarquizada, aparavergonzado: ¿Por qué no imprimimos la te otras causas de índole morbosa, han trasdebida sonoridad social a ese sentimiento de tornado nuestra sensibilidad en el peor sen- admiración que suscita. Felipe Sassone con tido, deshumanizándola. Y el pensamiento, sus trabajos, entre sus millares Ide. lectores? entristecido, contempla el panorama social Por señorío del espíritu y por distinción de. con estupor y con: miedo, pues a ratos el carácter, el eminente escritor no. deja traslu- mundo recuerda, por la variedad de sus dracir su extrañeza o su amargura. Siempre máticas incoherencias, a un inmenso manile encontramos cordial y deferente, como comio. L a vida corriente ha venido a sef si la injusticia, au- nsiendo inveterada y os- un ¡sálvese quien pueda que todos aceptensible, no le hiciera mella. ¿Estaremos tamos como una fatalidad ineluctable. Y eso todavía a tiempo de repararla? Pocos ar- nó sucede solamente fuera de España, sino tistas aman el ruido, menos que él. Ninguno en nuestro propio país, tan amenazado por muestra más elegante desdén de esa forma una serie de incógnitas aterradoras, que dide celebridad, forjada por la letra. de molde, fícilmente podrá eludir o sortear un Goque a tantos escritores desasosiega. Yo en- bierno... vidio a Sassone, entre otras dotes, esa acPues bien, mi querido Felipe; todo eso, titud que me parece dictada por una filoso- o parte de eso, es lo que importa llevar al fía que participa, en dosis equivalentes; del teatro, sacando al público del abobamiento. estoicismo y de la indiferencia. Es ver las en que lo han. sumido y lo mantienen nuescosas, no desde nuestro ángulo personal, tros autores más en boga. A un pueblo que sino apreciarlas, sub species aeternitaiis... sufre lo que el. nuestro se le puede consolar Hay escritores que en este ¡medio litera- con palabras, pero, no: hay derecho a embrurio mezquino y ramplón están siempre dis- tecerle con el anestésico de la bufonada, que puestos a romper una o varias alanzas por la le hace perder la conciencia de su situación. Que en arte lo nacional es lo universal? noble causa del espíritu, y Felipe Sassone es ünó de ellos. ¿Qué se debe llevar al tea- -Pero, ¿quién lo ha puesto en duda? Desde Cervantes y Lope, acá ésa es una verdad tro? pregunta el ilustre escritor con encantadora modestia. Todo, mi querido Felipe; eternamente rejuvenecida. L o que no es nacional ni universal- -lo dices tú con el aticis- todo lo que va de lo trivial a lo extraordinamo que te es peculiar- -es la ordinariez: y la rio, con tal de que el artista acierte a insertarlo en el dominio de la emoción. En Es- chocarrería; lo cómico de bajo vuelo; que obtiene, por su permanencia en el cartel, paña ha llegado el momento de repetir con Quintiliano: In. comoedia máxime claudi- visos de legitimidad. Felizmente, el público camus No es solamente que nuestra escena está reaccionando contra ciertas fórmulas se depaupere. Es que empiézala degradarse, de arte que se iniciaron, hace treinta años eri el teatro. Infórmate en la Sociedad. de Automenos por el avillanamiento del gusto colectivo que por el, rutinarismo, y la codicia de res. Claro es que con eso no se logra sino que cada uno de los primates del trimestre algunos autores, que no es indispensable deredoble su producción, sirviéndonos ocho signar. De esos autores, unos se sobreviven obras por temporada. con dañó del arte, y otros se muestran totalmente impotente para renovarse. Y o no MANUEL B U E N O siento prevención contra un género. Aun creyendo que én arte, como eri todo, deben regir las jerarquías, no divido mi caudal de LA Y A N KEE admiración- en compartimientos Sesíaneos, dando el cobre al sainete v el oro al drama. Después de haber realizado una brillante Nada de eso. Prefiero la obra de Ricardo de tournée por provincias, se encuentra de nuela Vega, de neta entraña popular, a todo vo jen Madrid la notable bailarina La Yanel. repertorio de Tamayo y) aus. No se- tra- kee, que actuará, probablemente, esta temta, -pues, de géneros, sino de substancia, de porada en un escenario madrileño. cultura general amplia y variada, muy superior a su oficio, que viene a aumentar las posibilidades de su gran temperamento de artista. Celestino: Sarobe, cantante español; maestro del canto, es indispensable e: t cualquiera combinación de ópera que se haga en España, e indispensable en la cátedra de su es- pécialidad en nuestro Conservatorio; y esto es lo que, por parecerle útil y justo, le importaba decir a mi gracejo habitual por; esta vez, una siquiera, con absoluta seriedad.
 // Cambio Nodo4-Sevilla