Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C, ¡VIERNES 5 DE ENERO D E 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 18. del sacrificio, El cuarto de juguetes, Flores de, Andalucía, y por último, El gran acoiú tecimiento de Belén. Todos estos cuadros plásticos, coros y bailables, serán representados por hiñas de familias de nuestra sociedad, entre otras: Lourdes y Lolita Olivares, Tula Parladé, Justa, Conchita y Lourdes Agea; Raim- unda Núñez, Mari Martínez de Azeoitia, Merceditas González, Teresita A l varez, Mercedes Eloy, Pepita Cobos, María Pepa Martínez, María de Lourdes VentOi María Auxiliadora Marcos, Esperancita Seria, Trini Morón, Matilde Sánchez, Lolita Nóriga, Pilar Monroy, Blanca y Pilar Luca de Tena, -Carmen Larrañaga, Mercedes Estrada, Teresita y Águeda Conradi, Alegría y Milagros Lucena, Carmen y María Cobos, María Luisa y Matilde Terry, Ester Elor, Trini Esquivias y otras muchas. Los pequeños actores pertenecen igualmente a distingiudas familias sevillanas. Las pocas localidades que quedan disponibles para esta función, cuyo éxito, dado los elementos que en ella intervienen y el fin a que se destinan sus productos, está descontado, pueden recogerse en- Ximénez de En- ciso, 24, y el día del festival, o sea pasado mañana, en la taquilla del Coliseo España. D E SOC 1 E DAD ECOS DIVERSOS Diálogo sin importancia La madre. ¿Un suspiro... ¡Y con qué fuerza... Menos mal que no vino en mi dirección; si no, pulmonía segura. La hija. -No te rías de mí, mamá. ¡Si supieras... ¡Tengo una penita... La madre. -Las- pénitas en ocasiones pueden curarse. Por el hecho de suspirar, sin embargo, no se consigue nada. El hijo. -Rs que está niña es tonta. La hija. -Muchas gracias. M i hermano, siempre tan amable, y duda aún sobre la carrera a elegir. Sin vacilaciones, debiera dedicarse a la diplomacia. La madre. -Suprimida toda discusión. Tú, hija, no hagas caso de este interruptor, y cuéntame tu pena. ¿Enamorada... La hija. ¡Qué va... N i siquiera se me Jha ocurrido. El hijo. -Al primero que tendría que ocurrírsele sería a algún hombre. De lo contrario... La hija. -De lo contrario yo podría estar enamorada también, aunque no lo estuviesen de mí. Pero no lo estoy. No paséis cuidado. El hijo. -Lo que es por mi... La madre. ¿Por qué no te vas a estudiar tu cuarto. El hijo. -He estudiado ya. La madre. -Pues a la calle, entonces. Es- tirar las piernas ha sido siempre muy bueno ipara la salud. El hijo. -No tengo dinero. La madre. ¿Quieres cinco- pesetas y te ¡marchas? El hijo. -Vengan La hija. ¡Qué decidido es este muchacho cuando le conviene... El hijo. ¡Como el que más y el que mecos... Hasta después. (Salé. La, madre. Gracias a Dios que nos ha dejado en paz... Ahora, confíate a mí, a tú madre. ¿Qué te ocurre... La hija. -Nada alarmante, mamá. ¡Que me siento vieja! Es todo. La madre. ¿Vieja a los veinte años... La hija. -Definitivamente vieja. De mis veinte años de ahora a los veinte años de tu época media un abismo. Las mujeres modernas perdemos nuestras ilusiones muchísimo antes. Y o ya estoy de vuelta en la ilusión. Por eso suspiraba. La madre. -PeroMesearás algo; ambicionarás alguna cosa, de todos mod os. Pide, hija. Si en mi mano está el complacerte, cuenta con ello. ¡Que no haría yo por saberte feliz... La hija. -Precisamente mi tristeza parte de ahí: de que no deseo nada. Es decir, desearía volver otra vez a la infancia, a esa edad en que se sueña y se cree en tantas cosas- bonitas. L a leyenda, por ejemplo, de los Reyes que venían de Oriente, guiados por una estrella rutilante... ¿Te acuerdas, mamá... La madre. ¿De los Reyes, hija mía... La hija. -De todo el aparato con que supiste rodear mi niñez, cuando empezaba el año. j A y aquellas cartas, que no iban dirigidas a nadie, y que yo creía marchaban directamente al cielo... Las escribía con una mano todavía titubeante. Pero la ambición no vacilaba. Con ellas aprendí a pedir y apedir más... y tú me lo dabas todo: la luna y el sol que te ¡pidiera. Tal vez pecaste por demasiado buena. Y a ves: hoy, a fuerza de dármelo todo, no tengo ganas de nada. La madre. -No- creo vayas a recriminarme. Mis acciones, buenas o malas, tuvieron, siempre una base sólida: mi cariño por ti. La hija. ¡Dios me libre de recriminaciones, mamaíta... Sería como escupir al cielo. Te explica sinceramente mi pena, porque me has pedido sinceridad. Mis palabras no eran ni siquiera para ti. Las repetía. en voz, alta, después, de; habérmelas, dicho- a mí misiria muchas veces. Pero ¡tú... M i r a Antes te he, dicho que no tenía ninguna ilusión. Faltaba a la verdad: mi única, ilusión eres tú. La madre. Hija mía, no hables así, que me partes él alma... Por mucho que creas saber, por muy de vueltas que estés de los viajes todos, la vida tiene que reservarte aún muchas. spip- resás. Te lo digo yo, que 110 voy a engañarte. La hija- -Mi, er f; ází 3- mé dice todo lo contrario. La madre. TvL iofazón... Pero si tu corazón no ha hablado todavía. Soy tu mar dre, y una- madre áAte su hija no se equivoca nunca. Y a verás cuando el amor llame a tu puerta. ¡Cómo vas á reírte de todas las 1 tristezas pasa 6- 4 Y; La hija. EÍ. amor no. existe para mis veinte año? -i, y La madre. -El amor llega cuando se piensa menos y a todas las edades. Llegará para ti, como paria todos, y te bañará en su magnífica luz. Y mientras llega, siéntate aquí, sobre mis rodillas, como entonces, cuando eras niña. ¡Hija de mi alma... ¡Abrazada a mí, y calladita, calladita, mientras tu madre te habla. con palabras de cuna... ¡Ay, esta nena boba, que funda su pena precisamente en el motivo de rio tener ninguna! GIL D E E S C A L A N T E Otras noticias Se encuentra en delicado estado de salud la marquesa viuda dé Arco Hermoso. Por tal motivo ha sido aplazada, hasta dentro de unos días, la petición de mano de la encantadora señorita Miguelina de Solís y Lasso de la Vega, hija de los señores de Solís Desmaisieres (D. Pedro) para el joven mar- qués de Marchelina, hijo de la respetable dama. Marcharon a Madrid, después de montear en pñana, el marqués de Guadiana y su hijo político el de Buenavista. Se. encuentra enfermo el distinguido le- ¡trado D. Manuel Ríos Sarmiento. 1 Fiesta infantil A benefició dé los Centros Católicos Obréros de Sevilla. sé ha organizado para él próximo domingo, a las tres de la tarde, un gran festival; en él Coliseo España, por lá Junta de señoras para el mejoramiento moral y material dé la clase obrera. He aquí él programa, que no puede ser- más atrayente: Prólogo. El despertar de las Mariquitas, Estudiantina, Sevillanas, La flor DEIi 13 MÜU 8 S 5 Ó A l i 9 ABRIL 1934 Visite Tierra Santa en este Año Jubilar. E l Patronato Erp- Jerusalén fleta un vapor para ofrecer comodidad y economía y la asistencia a la Semana Santa a Jerusalén. Pida condiciones y folletos al director del Patronato Pro- Jerusalén, Escuelas, 1.8, VITORIA, o a D. Valentín Caderot, tienda de objetos religiosos, Bordadores, 9, MADRID. L a joven señora de Ferrer (D. Santiago) de soltera Pepita Tejera Huelín, ha dado a luz con toda felicidad un- robusto niño. Igualmente ha recibido con la mayor ventura un varón la bella esposa de doni Luis Soler, nacida Gracia Turmo Benjumea. En nuestra capital ha caído enfermo don Emilio Rodríguez Saa iía, distinguido comí pañero en la redacción madrileña de A B C Hállase enferma de cuidado la respetable señora doña Aurora Puente y Pellón, viudaj de Florindo. En el monasterio sevillano de las Salesas ha hecho sus votos perpetuos la reverenda madre sor María Pruaño y Velarde, que en el mundo fué condesa de Aldama y marquesa viuda de Ayala. E l viernes 5 UN- ÉXITO COMPLETO ESTR E Gran POE EMSA M W producción Fox en español LLEGADA DEL NUEVO COMISARIO D E P O LICÍA Llegó a Sevilla en el- día de ayer el. nuevo comisario, D. Francisco G. Grande Villaverde. En la plaza de Jáuregui fué cumplimentado por el comisario saliente, Sr. Rivas, el cualj después de darle posesión del cargo hizo la presentación, del personal, cambiándose entre ambos comisarios frases cordiales.
 // Cambio Nodo4-Sevilla