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A B C. S Á B A D O 6 D E E N E R O D E 13 34. EDICIÓN D E ANDALUCÍA P A G a 4 mermados contingentes. L a realidad, sin embargo, señala la subsistencia de ciertos productos y aceptándola nuestros agricultores tienen que fijar sus miras en los distintos países. ¿Qué debemos comprar? A m i juicio, debemos importar, productos de l a industria; para eso habremos de regular nuestro ordenamiento industrial, para no seguir viviendo con industrias artificiales. Las ventas debemos hacerlas cuidando de la calidad, l a cantidad y l a presentación de nuestros productos. Esta función es de G o bierno y no. debe quedar en manos de los exportadores. H a y que lograr la constitución de l a corporación de exportadores y organizar los productos agrícolas. E l E s t a do viene obligado a estudiar detenidamente nuestras necesidades. Considera grave error vender solamente a los grandes mercados exteriores, pues con ello se vincula una mercancía a las eventualidades de núcleos reducidos. Así ha su- cedido con el plátano canario, cuyo mercada de Francia ha quedado reducidísimo. Nuestro comercio con Francia, Inglaterra y P o r t u g a l Cortes, y poir eso se extraña de que se venga a t o r a a pedir la- prórroga de esos suplementos: de crédito que. no han sido invertidos. Recuerda que ese sacrificio del Estado no resolverá la crisis de una. industria qué na- ció mal planteada. E l Estado no puede mantener con su apoyo a industrias que racionalmente no puede sostener. Asegura que el crédito- está completamente virgen y es inadmisible que se otorgue el aumento de una cantidad que no ha empezado a invertirse. E l ministro de H A C I E N D A dice que no hay tal cosa, porque 110 se trata sino de con- validar por medio dé. dn acuerdo de las Cortes la concesión hecha anteriormente por l a Diputación permanente de la Cámara. Así lo dispone l a Constitución. P o r tanto, sia necesidad del voto particular del Sr. P r i e to y sin ninguna, otra garantía, la seguridad de que no se, gastará. una peseta más del crédito primitivo que se trata de convalidar, es absoluta. E l Sr. P R I E T O contesta que hubiera agradecido al ministro de Hacienda que le hubiera atajado con un gesto, pues con me- dia palabra hubiera sido suficiente. Su actitud nació de que después de haber mantenido durante hora y media su criterio en la Comisión, nadie le hizo observación alguna. Retira su voto particular. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S defiende la necesidad del crédito concedido por la Diputación permanente y. hace historia de la. necesidad que obligó a ello, por l a situación que, de lo contrarío, se hubiera creado a los obreros dé la metalúrgica de Sagunto E x p l i c a cuál es la cantidad que pasa al nuevo presupuesto. y dice que s i la Siderúrgica del Mediterráneo puede seguir traba: jando sin necesidad de la ayuda, oficial, con- forme a las noticias recibidas, no será aqué- I lla necesaria. Asegura que la intervención k del Gobierno garantiza que el dinero no va l a los capitalistas, sino a los obreros, cuya situación se ha querido remediar. E l Sr. P R I E T O cree que aunque el problema iperecé. ser tratado a íondo aplaza si estudio para cuando sé plantee el asunto en l a Cámara con motivo de alguna de las interpelaciones anunciadas. Hace alusión a las medidas adoptadas para la adquisición de carriles, las cuales representaban solamente el cuarenta por ciento, del importe de su instalación, pues el restante, sesenta por ciento, lo embebían otros materiales y Ja mano de obra para la colocación. D e suerte, que. de los diez m i llones concedidos solamente cuatro estaban destinados a los carriles. Teme que la resolución transitoria que se adoptó tomara caracteres de permanencia. La. situación de la Siderúrgica no se resuelve con ésta clase de parches. L e basta saber que el crédito está anulado, según ha, declarado el Sr. L a f a en v i r tud de l a ley de Contabilidad y retira el voto particular. P o r no hallarse presente el Sr. Leizaola no se discute un voto de este diputado. A continuación se aprueba el dictamen con el voto en contra del Sr. Matesánz. L a política d e España en materia de comercio exterior E l Sr. B A D I A reanuda su interpelación. Empieza preguntándose qué es lo que vamos a vender, lo que vamos a comprar y cómo vamos a comprar y vender. Venderemos, naturalmente- -dice- -productos agrícolas. P o r desgracia, llevamos dos años con Se ocupa de l a política comercial de Francia en relación con España y dice que allí se recurrió a la política de contingentes para disminuir el desnivel de su balanza comercial. Preconiza l a necesidad de una leal resolución para aumentar nuestras compras en Francia. Habla de nuestras relaciones con Inglaterra y señala l a necesidad de atender ésta o a sus mercados coloniales casi independientes hoy de la producción de l a metrópoli. Cree que en Portugal tiene nuestra pro- ducción industrial graneles posibilidades. l a rgdá aü fa Aíl- WéiÉriefJciáé aW orlgrnai niev Jado... (f ligrosipaja- e automovilista reeavídft ¡desea v con segariS J QB ía tracción d e! neumático, precisamente dónde ésta debe radicar. A l tocar ios fre Fios. -usted siente cómo se agarra al suelo esta recia rodadura, eo forma que no ha experimentado usted con ningún otro neumático Cuando desea usted parar rápidamente en cualquier circunstancia los rombos Usted necesita es tracción s n I cSittto á e l a rodadura, e áe es, precisa- V; mente, é! punto dé contacto ctet neumático co n ef suelo Únicamente Goodyear hace a, radicar ahí te tracción de! neumático fe eí centro de la rodadura, en fugar d e feárjjfas eircejndarsSas lisas, éo caucho Goodyear apfka los fuertes rombos de agudas aristas, desiej ace veinte ¿ños característicos de. de caucho se adhieren el suelo y sujetan. ¿Por qué correr el riesgo de que su vehículo patine cuando los neumáticos Cjpodjéeasj tan secturos. cuestan tai? poco?