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SUGERENCIAS DE MALLORCA LOS AMORES DE CHOPIN Y JORGE SAND VISTA E quedado casi solo junto a la balaustrada, en la terraza de un moderno hotel que, en plano elevado de E l Terreno, recae sobré la bahía de Palma. E n la penumbra del ángulo opuesto cuchichea una pareja de jóvenes enamorados. ¿Ingleses o norteamericanos? Es más de medianoche y, al bullicio del comedor, ya apagado (cuyas amplias vidrieras recaen a esta terraza) se ha sucedido el silencio y la soledad. E l panorama que se domina en noche de plenilunio es delicioso. Centenares de mcecillas forman amplio semicírculo desde el faro de la embocadura del puerto, reflejando en inquieta estela luminosa sobre la líquida superficie. Vagamente se esfuma- a lo lejos la silueta de la ciudad v la pétrea mole de su catedral, liace rato que salieron los. vapor. es correos de Valencia y Barcelona y apagaron sus rótulos luminosos varios hoteles. E n otro vecino per- dura aún. la iluminación y el bullicio, enviando hasta aquí las notas de un dancing verbenero. E l panorama resulta inolvidable. Es la última noche de mí estancia en Mallorca, y no siento impaciencias por retirarme a dormir. ¡Sabe Dios sí volveré! Quiero soñar despierto y me entretengo en rememorar y. sintetizar impresiones de este viaje en H GENERAL DE LA D E MALLORCA CARTUJA RETRATO D E F E D E R I C O C H O P I N PINTADO POR DELjACROIX muy otras circunstancias píoyeotado, y realizado; ahora para mitigar un poco fuertes sinsabores de la vida. Espléndidos paisajes, costas bravas, calas, montes, p i r nadas, fantásticas grutas... maravillas de la. Naturaleza, obra de Dios para admiración del hombre; palacios, jardines, castillos y monumentos antiguos, entre los que descuella una inmensa Catedral, obra del hombre para reverenciar al Creador de estas maravillas; bonitos temas para rédame de turismo que no entra hoy en mi ¡ánimo. Y al apartar de mi mente tan vanadas impresiones del viaje, queda una latente; la Cartuja de Vallderhosa y la estancia en ella del gran Chopin. Sé que los romanticismos desentonan ya en esta época positivista, en que; lo material eclipsa al sentimentalismo, y que modernas revistas menosprecian estos temas, buscando literatura ligera de cosas raras y cuentos sensuales. Pero los rezagados; que aún sentimos hondo seguiremos escribiendo a la usanza de nuestro siglo: y los que forjamos el alma en Já fragua, del dolor salimos impresionados de Valldemosa, con la sugerencia de aquel romántico Federico Chopin, ena morado de la baronesa escritora Jorge Sana. No pretendo en un artículo l i terario entrar en; críticas disquisiciones referentes al tema del cual ya se ha escrito algo riiá de lo que, muy voladamente, insinuó 1 V, V T Til I ii ¡r Ti i- -TI