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do a todo el mundo con sonrisa encantadora. Esta dama ha sido siempre un ama de casa perfecta; sabe unir a sus méritos el hacerse perdonar un lujo hereditario, del que no hace alarde. Primero, cada invitado, al llegar, es conducido á un saloncito, donde se le indica el paquete, entre muchos, que lleva inscrito su nombre, y qué se llevará al marcharse He podido ver el cuidado cotí que la señora que recibe hace esos paquetes, de acuerdo con los gustos y la condición del obsequiado, sin que falten golosinas y juguetes para los niños que se quedan en casa. Confesemos que en esto hay una delicadeza emocionante, demostración del corazón exquisito de la que tan bien sabe recibir. En cada recepción se repite el mismo ceremonial, y no hay quien no sienta profunda gratitud, esforzándose en buscar frases en el momento de dar las gracias. La mesa, siempre dispuesta de modo original, la he visto un día adornada con pescados y pescadores. Todos de cristal; los pescados, dentro del estanque dé cristal opaco, y los pescadores, sentados al borde; había redes, anzuelos, peces grandes y otros chicos, que se escapaban; por medio de la electricidad, todo aquel mundo acuático se ponía en movimiento y se escuchaba el ruido de la tempestad. Un gran barco se balancea! dando una impresión completa del mar. Otras veces, solamente flores en vasos de distintos tonos o sobre musgo componen- el adorno de la mesa. Una de las costumbres más bonitas de esta señora que recibe era ésta: cuando la merienda había concluido y cada cual le había hecho verdaderos honores, la dueña de la casa se hacía llevar imponente, pila de sobres y preguntaba a cada invitado qué bizcocho, torta, etc. le había gustado más, y le entregaba, la receta del que merecía su predilección, para que pudiese hacerlo en su casa. Así recibían una nueva atención, poco frecuente, porque las señoras rio suelen confiar los secretos culinarios de sus casas; es la misma historia del famoso perfume, que todas las señoras poseen el secreto y nó lo revelan, porque es el resultado de combinaciones hechas por ellas mismas. Por último, he aquí la última de las inauguraciones de la señora que recibe preciosamente vestida, pero con absoluta sencillez, uniendo a la línea el tono suave en perfecta armoníaAntes de separarse ofrecía a las amigas que elogiaban su traje enviárselo para, que lo copiasen, o mandarles un patrón exacto, a su medida y con todos los detalles necesarios. Pues bien; ésta no es solamente una señora que recibe es una señora que sabe recibir f TERESA C L E M E N C E A U TRAJES DE MUSELINA DÉ SEDA ROJA (MODELOS GERMAINE L E COMTE)
 // Cambio Nodo4-Sevilla