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di A A vi 1 lifSfiip i J Y a quién perjudicaban esas tóSísim s cruces gótícomudéjares- -la del A r t i l l e r o de la Alhambra, la de l a ¡Rauda, la Blanca, las del Vía Crucis illipulitano- que desde el año 1500 dan tono romántico a las encrucijadas y plazuelas del Albaicín, y han sido bárbaramente destruidas, yaciendo por, e l suelo sus sillares? L a próvida vigilancia del gobernador de Granada y el. arresto valeroso de algunos! buenos granadinos, impidió que una noche de diciembre último desapareciera para siempre el arte entero del morisco barrio, porque los incendiarios prendieron también fuego- -que, afortunadamente, pudo apagarse, sin demasiadas consecuencias- -a otra porción de templos de mérito y de fama: al Salvador, que fué mezquita mayor de los moros y se consagró en 1499; a San Cristóbal, cuyos azulejos son únicos en su estil o a San José, con el artesonado mudejar más bello de Granada y el arco de herradura l a típica plaza de San Nicolás, ante la igle sia de su nombre, domina el paisaje más bello de iodo el sultanato de Granada. íuego, con sus bóvedas octogonales de pechina, ¡os cuatro arcos apuntados y la crucería gótica de piedra. Del templo de San Luis no queda nada n i el Cristo de la L u z ni los arcos ojivales, que nacían, cerca del suelo, sin impostas; n i el toral con los emblemas episcopales, n i el alfarje de la nave de en medio, que era el único ejemplar- de un curioso estilo arquitectónico, ni otra cosa, en fin, que un montón de escombros. Sólo por los cimientos p o d r á conocerse desde hoy el sitio en que ayer se. alzaba la iglesia de Santo T o más, donde las pobres monjas m e n d i c a n t e s rendían culto a una Sagr. ada Familia, de Risueño, que ardió entre llamas de gasolina, como el edificio conventual, previamente saqueado por la chusma insaciable. N i n g u no de esos templos tiene carácter parroquial, ni en sus naves celébranse cultos pomposos, n i ha- cían sus o c u p a n t e s a l a r d e s de riqueza. E r a a, sencillamente, reliquias v e n e r a b l e s del pasado, que la piedad de nuestros mayores convirtió en museo de lienzos y de tallas, cuya conservación debiera ser compromiso de honor para nosotros. Eran, además, la Meca de un turismo inteligente y culto, que conocía a Granada t a n t o por las magnificencias de l a Alhambra como oor el tesoro artístico de sus viejos templos carcomidos. ¿Qué daño hacen a nadie los techos mudejares, y los retablos góticos, y los esbeltos alminares del morisco Albaicín, donde ni siquiera se practica proselitis mo religioso, porque ya. no dan alojament. o a milites poderosos de la Cruz, sino a viejos sacerdotes que cuidan del archivo? 1 -Y Ip ¡f JEBE! WS iBi Un detalle del convento de Santa Isabel Id Real, que se libró milagrosamente del incendio. más antiguo que conservamos de los árabes, y tallas de Mora, y lienzos de Bocanegra; á San Gregorio, al Cristo de la Yedra, a Santa Inés... Las iglesias del Albaicín son monumentos incorporados al tesoro artístico nacional. A pesar de su odio a los vencidos, supieron los conquistadores respetarlas, y, cuando las consagraron al culto cristiano, hubieron de conservar la airosa silueta de los alminares, que, utilizados para sostén de las campanas, han mantenido en l a Granada vieja el tipo y el carácter con que nos la legaron los Reyes nazaritas. Los períodos más anárquicos de la Historia pasaron, sin que los apetitos de codicia destrozaran su artística riqueza. ¿Estará reservado a nuestro tiempo el baldón de ignominia de qua supieron librarse, en siglos pasados, los re volucionarios granadinos? De la vieja iglesia de San Litis, qiic acjíü reproduce este dibujo, gg quedan más que los, dúdenlos. Granada, enero. ¿Dibujos ae ¿ajUur li ggr A, Garrido del Castillo, FIDEL FERNANDEZ
 // Cambio Nodo4-Sevilla