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A B C. M A R T E S 9 DE E N E R O D E 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G as. todo a cambio de qué? De destruí algunas obras capitales de la República, entre ellas el artículo 26 de la Constitución. Pero como este artículo fué una transacción, si el problema se plantea ya veremos cómo se resuelve; ya veremos si los que entonces sujetamos los criterios más rigurosos consideramos que, puesto que no se agradece nuestro esfuerzo, soltamos las riendas de la moderación, y entonces veremos quién tiene que arrepentirse. E l Sr. Azaña cree que el Gobierno del Sr. Lerroux se habrá gastado en quince o veinte días. Pero él decía, cuando gobernaba, a sus amigos, y dice siempre a los republicanos, que no hagan ni digan cosas irreparables. L a República no está consolidada, y hay que prever una solidaridad republicana que comprenda a los socialistas. Por eso encuentra legítimo que el partido radical modifique o derogue las leyes contra las que se manifestó -pero es romper esa solidaridad, derogar o modificar las que votaron juntos con los demás republicanos. Además, no comprende cómo hay republicanos que, por gobernar, ponen en- peligro aquella institución a la que le deben su nombre. Si hay en la Cámara quien cree que se puede gobernar a la República sin ser republicano, siempre será mejor que la hipocresía de ver a un Gobierno republicano movido por los monárquicos. Que los monárquicos de Acción Popular y agrarios se sientan en el banco azul, ya veremos lo que pasa en el país. E l Sr. Azaña no está conforme con sus- compañeros en otros puntos, ni tampoco lo está eni los procedimimentos que han dé seguirse. L a amenaza de una dictadura- -diceno me moverá nunca a amenazar con otra dictadura. E l siempre será liberal y demócrata, sin confundir democracia con barullo, y creerá que es indispensable la imposición de la ley por la autoridad. Por una autoridad que sólo la tienen los que llegan al Poder con una vida anterior intachable. E l mitin, que había comenzado cerca de las once, terminó a las dos y media de la tarde. fta vivido siempre prostituido. Las Cortes españolas son monárquicas, y cuando no hubiera el peligro inmediato de una. restauración habría el más grave de un fusilamiento de la República. ¿Qué tiene, pues, de extraño que vengarnos aquí, no a dar alientos, sino a recibirlos? Es de temer que las derechas, aun siéndoles posible adueñarse del Poder dentro de estas Cortes, acudan en su impaciencia a otros caminos. E n este caso estamos dispuestos a afrontar la direcceión de un movimiento republicano, y como vosotros sois él baluarte de la República, espero que sea este baluarte el redentor de la revolución. ¡Tenéis el deber moral de no aislarse de España cuándo vive unas horas angustiosas y de ganar las próximas elecciones para no dar el mismo espectáculo que las demás tierras españolas han ofrecido. A l Sr. Azaña no se le oía bien durante la primera parte de su largo discurso por no funcionar la radio. Aludió a las veces que ha estado en Barcelona anteriormente, entrando luego a analizar los motivos por los que se disolvieron las Cortes Constituyen- tes. Cuando se decía que las Cortes estaban divorciadas de la opinión no quiso verse, según luego se ha demostrado, que la división caía fuera de la República. ¿Es que se había operado un cambio absoluto en la opinión del país? No. ¿Es que se había aumentado extraordinariamente la opinión monárquica? No lo creo. Lo que pasa es que los que estaban amedrantados, escondidos, desde que vino el cambio de régimen, h an levantado la cabeza. aquellas Cortes. Para él hay uno sólo: el artículo 26 de la Constitución. L a campaña electoral la han hecho las derechas tomando diversos pretextos: E l Estatuto de Cataluña, la colaboración de los socialistas, etc. pero ninguno de- ellos, salvo el artículo 26 de la Constitución, eran más que pretextos. En fin, se disolvieron las Cortes Constituyentes y vinieron las elecciones, cuyo resultado, según el Sr. Azaña, ha. sido un éxito que ha sorprendido a la misma empresa. ¿Responde este resultado a 1 a opinión del país? Hay que tener en cuenta- -clice el señor Azaña- -que nosotros hicimos una ley Electoral con fuerte firme para las mayorías, contando con que la obtendrían los re publícanos de izquierda unidos. Pues a los dos meses, por la. desorganización y las disesiones de los republicanos, las derechas, ayudadas por el voto femenino, se han Herrado la mayoría y el- firme. Tengo la seguridad- -afirma- -de que, si repitiéramos la elección en fecha próxima, el resultado sería totalmente distinte. Y tan lo sería, que ha estado a punto de serlo, pues sólo ha sido de unos millares de votos para que viéramos el espectáculo regocijante de una resurrección de las Constituyentes. Si hubiera ocurrido- así, me abría sentado en las escalerillas del Congreso, para reirme a carcajadas durante el resto de mi vida. Ahora asistimos al espectáculo extraordi- nario de una República sin Gobierno, puesto que el Gobierno ha de vivir de los votos que le prestan las defechas. Ayer leí, con sorpresa, que el Sr. Lerroux decía a los periodistas que llevaría a las Cortes un proyecto de Pues el Sr. Azaña, según declara, toda- amnistía, y que aceptará las modificaciones yía no sabe, ni nadie ló ha explicado, por qué que impongan los votos de las derechas y de se disolvieron, las Constituyentes. En. eMas las izquierdas. ¿Se puede abandonar así el había una mayoría al lado del Gobierno, in- timón de la política, cuyo manejo sóío al cluso una nutrida minoría socialista, compro- Gobierno corresponde? metida a no imposibilitar la vida de cualLa impresión que produce el Parlamento quier Gobierno de izquierda. Ahora que, pen- es vergonzosa. Todo él mundo está allí essando en ello, el Sr. Azaña disiente de su perando algo que no llega. Estamos a merced compañero el Sr. Prieto, en cuanto a los de los movimientos sentimentales de una Cámotivos que aconsejaron la disolución de mara, cuya mayoría no es republicana. ¿Y 1 WmmBm mJ i cuente cualquier resrr viene tenerla pre en cosa,
 // Cambio Nodo4-Sevilla