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José Amorós repite la hazaña del domingo anterior, realizandootra grandiosa faena con un toro de Pallares, de la que guardarán imborrable recuerdo los caraqueños. H e recibido un voluminoso paquete de periódicos de Caracas; en los que se habla de las corridas de tofos que allí se vienen celebrando. E n ellos se patentiza que el gran ¡torero Pepe Amorós está haciendo una lucidísima campaña, reconociéndose unániniemente por la alta crítica, de aquellas tierras que el diestro salmantino es el que mas cartel tiene y el que más entusiasmo despierta entré aquellos aficionados. Demostración elocuente dé esto es lo que acerca de Amorós escribe, en uno de dichos periódicos, el prestigioso crítico Don Sincero, que copio a continuación íntegramente: ¡Q u é fuerte tiene que atarse los machos de l a taleguilla el torero que quiera ganarle l a pelea a Pepe Amorós en esta temporada caraqueña! E l joven catedrático de S a lamanca, que conoce a lá perfección e l toreo, que está en pleno apogeo de sus facultades y que posee el preciado secreto de la majestad y de l a línea, viene con una afición loca y c o n una Valerosa decisión. Y cuando un torero de tan grandes posibilidades artísticas como él está ten ese plan de defender su sitio, es muy i difícil ganarle l a pelea. Corrida de compromiso- era l a de ayer p a r a Amorós. Debutaba el menor de los Bienvenida, que tiene acaparada l a expectación de l a gente en esta temporada. Y a pesar de eso, el salmantino cortó una hoja más a l laurel de l a gloria para engarzarla en l a corona de su prestigio. toro, fué una prueba más de lo cuajado, de lo hecho que está Pepe Amorós, porque fué, cómo si dijeramos, una exposición de los r e cursos que, p a r a sacarle partido a üri- toro qué no lo ofrece, puede emplear un torero sabio. Seguía el dé L a d e r a defendiéndose, sin querer embestir, y Pepe le buscó las cosquillas en los terrenos e n que no tenia más remedio que a r r a n carse, para realizar u n a faena r e posada, tranquila, de torero enterado del asunto. C o n Valor suficiente p a r a aguantar la arrancada, aunque el bruto n o embestía franco, y barrerle los lomos en el alarde artístico de unos pases por alto y de pecho con la derecha, tan parados cómo ceñidos y dominadores. Y y a el toro dominado, solo con él en los medios, dibujó tres o cuatro muletazos, entre ellos uno de la firma, de impecable ejecución todos ellos, alegrados con el adorno de un arrodillamiento valeroso, que hicieron al público p r o r r u m p i r en ovaciones y oles. B i e n le entró a matar Amorós a este toro. C o n decisión y con hechuras de matador. M e d i a estocada superior bastó para que él de ¡Ladera mordiera el polvo y para que se ovacionara calurosamente a l torerí obligándole a saludar desde; el tercia. ayer? N o podríamos afirmarlo. ¡L a s dos han sido tan pletóricas dé serenidad, de prestancia, de ritmo y de armonía en la línea! A l ayudado estatuario siguieron dos naturales y dos de pecho, estos de una a n gustiosa emoción, por Jo cerca que le pateab a el toro, y aquéllos dé un recio y gallardo sabor clásico. L o s oles, l a músicai él torero; entusiasmado y gustándose ante el bravo animal, y luego unos derechazos i n mensos, pasando el toro muy cérea, describiendo un círculo ante el cuerpo d e l torero erguido y quieto, obedeciendo al m a n do de l a muleta artística, dominadora y sabia. El toro no se cansa de embestir y el torero no se cansa de torear. Y viene una segunda parte de faena, superior aún, que es una sucesión de matices, de alegrías garbosas, de pinceladas de color de un toreo sevillanísimo y saleroso, que rematan en unos rodillazos aguantando mecha de verdad, dejando qué los pitones del enemigo busquen de cerca a l a muerte, para t r i u n f a r dé ellos en u n arrogante gesto de v a lor, prestigiado por el arte y por el saber. L o s espectadores van a enronquecer de tatito gritar entusiasmados ante aquel alarde de torería y de vistosidad, cuando él toro cuadra y Pepe decide poner (fin a su triunfal labor. A r r a n c a! a matar bien, dejando C u a n d o saltó a l a ai- enajel toro de. Pallauna gran estocada. U n descabello. E l toro res lidiado en cuarto lugar, hubo en el púrueda y ¡la p l a a es u n clamor delirante. blico una sacudida de emoción. Presintió P o r encima de las cabezas nieya el entuque ¡había salido un toro bravo y que tenía siasmo de los pañuelos que. piden, l a oreja. delante el torero que lo iba a aprovechar. E l presidente Concede el galardón, que paY así fué Apenas había dado el bovino por sea triunfal e n l a vuelta; al ruedo Pepe el ruedo un par de carreras, que arrancaron Amorós, satisfecho del éxito de hoy y soun clamor de entusiasmo en éí público. Tste ñando con e l que va a conquistar l a tarde clamor se hizo extensivo al artista de Saque se vuelva a vestir de torero, porque lamanca, ante el portento de unos lances está visto que para su afición y sus ansias torerísimosj majestuosos, de esa; fácil elede gloria y de triunfo no hay éxito, por g a n c i a- -t a n difícil- -que es una de las más grande qUe sea que las pueda, saciar. preciadas características del toreo de A m o A l terminar la corrida, Amorós f u é parós. Aguantó tanto, templó tanto en la meseado en hombros por las calles, dando loí d i a verónica, al rematar, que el pitón del de entusiastas vivas a Salamanca y a España. Paliares le rompió el bordado de l a taleguilla, como si pusiera u n a rúbrica labor del torero. a la E s t o escribe Don Sincero, y ante ello L a s palmas echaban h u m o cuándo A m o huelgan todos los comentarios. P o r m i parrós cogió las banderillas. Alegre: pinturería te, sólo. añadiré que, según u n cable que en l a preparación; facilidad, d o m i n i o y días pasados recibimos de Cartagena de I n Mansurroneó de l o lindó su primero, de- buen estilo de banderillero en los tres p a dias, de las tres corridas celebradas allí, res que clavó, llegando de verdad a la c a r a Ladera, no prestándose de muy buena c o n cotí motivo de l a inauguración de aquellos y levantando los brazos en u n alarde sudición al lucimiento en el primer tercio. puertos, l a colonia española, por su enorme premo de gallardía. Y continuó l a ovación, Pero se impusieron e l dominio y el conociéxito, organizó u n banquete- homenaje a que y a no se interrumpió un momento, ante miento d e l torero salmantino, para obligar Pepe Antoros, asistiendo las autoridades y l a faena grande y torera que vino después. al ladereño a embestir, y las primeras paldestacadísimas personalidades, dándose, al Amorós se subió una vez más al estrado mas de l a tarde sonaron en su honor ante final, entusiásticos vivas a España y al fesde l a cátedra, y, ante el entusiasmo del tejado. unos lances de capa, finos, suaves, m u y tem concurso, explicó una hueva lección de arte plados, que el público no esperaba, dadas ¡Enhorabuena, P e p e! de bien torear con l a muleta. ¿Cuál fué las cualidades del enemigo. B a s i l i o García- Herreros. mejor faena, l a del domingo 12 o l a de L a faena de muleta que Je hizo a este
 // Cambio Nodo4-Sevilla