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DIARIO DO. SIMO. ILUSTRA 10 CENTS. DIARIO DO. SIMO. ILUSTRA 10 CENTS. A Ñ O TRIGÉ- A Ñ O TRIGÉ- NUMERO NUMERO F U N D A D O E L t P E J U N I Q D E 1905 P O R D T O R C U A T O L U C A D E T E N A LA AMNiSTI A Todos los días, en l a calle, e n l a Prensa, en el Círculo, en las tertulias estamos oyendo la misma pregunta: ¿Y esa amnistía? ¿Qué hacen ustedes? ¿Cómo no se ha conseguido ya? M u c h o se ha adelantado e n España e n estos últimos. tiempos respecto a ciudadanía. E s indudable. P e r o también lo és que queda aún mucho camino por recorrer. Todavía hay, por lo visto, quien cree que con el esfuerzo que supone i r a depositar su voto en una urna ya. se han adquirido todos los derechos y se han suprimido todas las dificultades... Repito lo que, dije antes. L a misión del ciudadano no termina el día que deposita su voto en la urna. Ese es un episodio interesantísimo pero n o definitivo, de. una lucha enconada! que aún no ha terminado. H a y que seguir en l a brecha con, entusiasmo, con lealtad y íCon disciplina. Sobre todo con dis- l í e dicho el camino más corto. ¿Están ¡se- ciplína. Ahí están los jefes elegidos y m i e n tras estén ahí hay que seguirlos y obedecerguros esos impacientes de que pueda serlo alguno de los que ellos proponen? E l prime- los, que para eso son jefes. ¿Q u é se pensaría ro que se nos indicó fué el de negar nuestros, de un ejército en. el que los soldados rasos, o los cabos, o los sargentos fueran los- que votos a la prórroga del presupuesto si no se inspiraran la táctica a los generales? concedía previamente l a amnistía solicitada. Créanriie los impacientes; n o hay motivo Como táctica de café este camino es admiraahora para sentirse defraudados. E l asunto ble. Pero en, la realidad, ¿qué hubiera ocuamnistía, como los demás asuntos. que interrido, de seguirlo? Pues esto: que el Gobierresan a lks derechas, se- h a puesto- en marno, aun en el caso de que hubiéramos logracha y- noj se detendrá n i un solo- día, ni una do mayoría, cosa de la que luego hablaremos, sola horaJ ni un solo, minuto por culpa o de- hubiese dimitido cien veces antes de pasar por, una exigencia planteada en esa forma. jadez de los diputados derechistas. Tenemos empeñada en esa misión algo- más que nuesCrisis. Revuelo. Marejada política. P o r muy simplistas, que sean los impacientes, tendrán, tra obligación política, algo m á s que el mandato que recibimos ele nuestros electores, que que reconocer que l a situación de los que es el deseo más ferviente de nuestros coraestén cumpliendo condena, que son los que zones- de ¡españoles. Cualquier retraso, cual- nos interesan, no hubiera mejorado nada con quief dilación, l a- más pequeña espera nos ello. S i acaso se habría logrado convertir hiere y ¿o s duele a nosotros, por muchas en meses lo que ahora pueden ser semanas o razones, doblemente que a los que están días. y a noblemente impacientes. También nos- L a otra solución es l a de presentar el prootros l o estamos. Pero lo estamos con la resyecto de ley y hacerlo votar, pasare lo que ponsabilidad de nuestros actos. Y guiados pasare. Seguimos en el café. N o saben los: p o r ella, Seguiremos buscando el camino más que tal proponen que el sistema parlamenta- corto, que e n este absurdo sistema, democrário, que no es obra nuestra, que nos parece tico y parlamentario n o suele ser nunca, desY el caso es que, a l h a b l a r de incapacidad absurdo, que somos los primeros en combatir graciadamente para todos, l a línea- recta. política- con referencia a l o s vascos y naahora como antes, tiene tal cantidad de truvarros, se comete poco menos que un descos, de combinaciones, de rodeos, que Una -HONORIO M A U R A atino. Políticamente, no hay en España un proposición de ley presentada así, a disgusto país t a n logrado como N a v a r r a puede sudel Gobierno y de la Presidencia de la Cáprimírsele e l nombre de reino que siempre mara, puede tardar semanas en ponerse a. ha, llevado, y se le puede mezclar en el n a discusión. cional revoltijo de los azares y las confusio. Sobre estas soluciones y muchas otras N o s vemjos f a v o r e c i d o s d i a r i a m e n t e c o n i n n u m e r a b l e s c a r t a s e n que los l e c t o nes legislativas; N a v a r r a surge siempre nías, que escapan a. los conocimientos estrares, de A i B C e x p o n e n i n i c i a t i v a s y o b como un pequeño Estado que se nutre de sí tégicos de los impacientes, se há meditado y mismo, completo y perfecto, Capaz de rese ha deliberado constantemente, con la me- Kerváciopes: m u c h a s de ellas o p o r t u nas y p l í i u s i b l c s N o s i é n d o n o s p o s i b l e sistir la comparación con cualquier país j o r fe y el más decidido entusiasmo. ¿Pero rriateriáljnente c o n t e s t a r a t a n c o p i o s a bien organizado de Europa. N i siquiera e x i es que puede haber algún imbécil, o algún ge l a novedad del Estatuto. ¿Para qué? N a malvado que dude de que nuestra- mayor ilü- C o r r e s p o n d e n c i a r o g a m o s a n u e s t r p s varra, río eníiende esas cosas propias del e omuñickntes que r e c i b a n c o n estas sióíi sería poder decir á todos los que esMediterráneo. Sabe cuál es ¿u tradición, y peran: ¡A h í tenéis io- que pedíais... f líneas n u e s t r a d i s c u k s a y no i n t e r p r e N o Se ha hecho, se. hace y. se liará cuanto t e n a d e s c o r t ¡sía l a f a l t a de, r e s p u e s t a cómo se puede vivir autónomamente, en toda la integridad personal, sin recurrir a ese particular. Jiüiüaiíamente es posible dentro del absurdo 1 1 ¡L a amnistía... Y o puedo asegurar, bajo palabra de honor, en mi nombre y en e l d e todos, absolutamente todos los diputados de derechas, que. ésa es nuestra, mayor preocupación desdé el día en que fuimos designados; candidatos, Y que esa preocupación ascendió automáticamente a enorme, responsabilidad el día en que fuimos proclamados diputados. Ño. ha habido un sólo día, desde el 8 de diciembre, en que no hayamos hablado de. este asunto y 11 a ya ¡no s procurado todos absolutamente; todos, buscar el camino más corto para l o g r a r l o que todos desearnos. 1 sistema parlamentario, que, vuelvo a repetir, n o lo hemos creado nosotros. H a y que vencer para; ello dificultades de todo orden, que no es prudente n i político enumerar aquí. Pero de algunas de, ellas sí podemos hablar. E s la primera y principal, que no tenemos mayoría absoluta ni siquiera en cues- tiones cotno ésta, en la que están perfecta y totalmente de acuerdo todas las minorías de derechas. Somos, mientras, duren estas Cortes, fyiientras subsista la legalidad, u n factor muy influyente, pero no decisivo. H e mos tenido un triunfo m u y superior al previsto, pero no hemos alcanzado aún el que necesitamos. E n ese aún está la clave de todo. ¿H a y quien pueda negar que y a se co- noce en muchas cosas que esto no es lo dé antes? Pjues poco hemos de poder o se i r á conociendo cada día más, siempre, que l a masa de derechas nos apoye, nos dé calor y fuerza moral, y nos ayude en nuestros es- fuerzos, en vez. de recrearse en quitarles i m portancia. E L A E N T O PROVINC I A L E N L A POLÍTICA P o r m u y centralista que quiera ser un Estado, la influencia de las regiones resulta u n hecho que toda persona atenta puede observar. Y cada nueva situación política se marca por el predominio del tono o el acento de alguna región. L a dictadura- de P r i m o de Rivera tuvo un tono andaluz, con todo lo que el concepto significa de: bueno y de malo. E n cuanto á la República, es i n dudable que vino y que ha gobernado d u rante dos años y medio con fuerte acento catalán; u n acento, barcelonés (Maciá, E s querra) complicado con un dejo gallego (Casares Quiroga, L a O r g a) y que la vozí. castellana d e Azafia trataba, tal vez sin éxito, de reducir a una unidad de sonido y de sentido. E l Gobierno actual es d e m a siado joven para tener U n verdadero acento. Predominan en él, sin embargó, los a n- daluces y los gallegos; los catalánes no cuentan. Hasta que llegue el momento de. Cambó, l a República ha quedado limpia de acento catalán. ¿Y el acento vasco? De los vascos en la política es de lo que quiero tratar- aquí. E s decir, de este fenómeno curioso, inexplicable y sorprendente que se dá en l a vida española l a ausencia de políticos y, gobernantes vascongados. Fenómeno que ocurrió d u rante l a Monarquía y que sigue verificándose dentro de la República. A h o r a mismo se encuentran ahí, en el Parlamento, unos cuantos diputados vascónavarros, personas ilustradas, hombres capaces, que forman un núcleo, muy importante por. su número; su influencia, sin embargo, -será mucho menor que la que correspondería al poder que r e presentan; probablemente no destacará entre ellos un orador brillante n i un verdadero capitán, parlamentario, n i alguno qué sepa asaltar los puestos de primera fila en el Gobierno. Don Indalecio Prieto, aunque recriado en Bilbao, es, un asturiano de marca y de raza. L o s asturianos tienen una- marii- fiesta capacidaij. política, y en la actual s i tuación, empezando por l a inminencia de D Melquíades Alvarez, están indicados para, actuar muy directamente. E n la Montaña se interrumpe esta disposición política que. muestran gallegos y asturianos. Y en V a s- conia y N a v a r r a se extingue del todo.
 // Cambio Nodo4-Sevilla