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UDJDA ORAN sión de u n- h o m b r e quizá contra su buena voluntad, poco o nada veraz y congruente. Se dice prisionero, del Raisuni y cuenta su odisea caminando cerca de cuatro meses hasta la ca- hila de Rafia, donde permanece cautivo durante ocho años. La información abierta oficialmente insiste en que López Expósito no concreta jamás la situación de lo que él llama cabila, y, que, naturalmente, no podía ser sino un aduar, caso de existir. Sólo dice que la cabila se llama Rafia, que el terreno es llano y abundante en alcornoques. Se repasan bien las cartas geográficas, se piden toda clase de noticias, y, al fin, el informe oficial dice textualmente que este aduar, (o cabila) no se encuentra en ninguno de los planos de. la zona francesa, y sí los nombres de Refaia y Sefaia, el primero en la región de Tafilete y el segundo en el desierto (región de E l Djaut) La historia, bastante extraña, del cautivo que en ocho años de cautiverio no puede decir exactamente dónde estuvo ni por dónde escapó, en un éxodo de seis días, termina así en el informe: A 1 cuarto día tuvo que cargar a cuestas con el compañero que. le quedó (se habían escapado nueve) y así llegaron a un campamento francés, del cual no se sabe ni su nombre, ni qué tropas lo guarnecían, ni quién era el jefe de la columna que lo ocupaba. Les facilitaron roñas y se trasladaron a Oran, donde su compañero quedó hospitalizado Después de esta primera figura española, de la que el capitán Antonio Got, presente, en una y otra entrega de prisioneros, expresó el concep to nada halagüeño que le merecía, vienen otras de perfiles aún más. borrosos, que aportan al cuento de la noche mil y dos historias barrocas y geografías c o n f vsas, más confusas aún que las que acudieron al la ño de E x pósito. Gabriel García cuenta una historia de cautiverio, de guerra y de amor bien situado dentro del lugar común marrueco, pero con una arquitectura tan de yeso resquebrajado, que toda la fábula Minas de carbón a ¿5 kilómetros de Kenadsa; z, región de se desmorona en un monTafilete en disidencia; 3, concentración inicial délos cautivos tón de cenizas ilusionadas e ilusoria. Combates entes de las negociaciones de uxda, con espingarda en Adjedice que convivió con los prisioneros espa- ra cabrias como Cejar o Zéhar, que no existen en todo el Imperio Feliz... Fraccioñoles. Todas sus declaraciones aparecen confu- nes duras convertidas en Damascos y Bag- dades. sas, x tópez Expósito- projdue v El tercero, que, Jes. c extensión de este artículo, no. puedo por menos de mencionar, es- el judío Aarón Cohén. Llorando sobre el muro de las lamentaciones de una pretendida Sión melillense, desde el Sahara, donde dice haber vivido cautivo, logró. -siempre, según éi- -escaparse, dejando allí un puñado de españoles. bajo- el- sol cruel de la esclavitud. Pero al judío Aarón le naufraga la historia de un cautiverio en contradicciones continuas, como la de que, prisionero, en Ouazzan (que es francesa desde 1921) le hicieron casarse con dos ouazzianias. ¡Espléndidos musulmanes estos de Ouázzan- -ciudad rabiosamente ortodoxa- que obligan a los hebreos a tomar, por parejas, esposas mahometanas... Buen salto sobre los prejuicios de la religión! ¿Quiere decir esto que por sus narraciones fantásticas hay que rechazar de plano la existencia de prisioneros españoles en África? Los que sepan leer comprenderán fácilmente que no. a Por último, en este breve resumen, recordatorio imprescindible y mínimo para continuar adelante, unas palabras sobre la geografía del cautiverio. La línea que indica la situación de los prisioneros comienza en el Atlántico y termina en los confines argelinos, pero no en línea recta de estado norteamericano, sino en una enrevesada línea de frontera europea. Límite oriental, la región meridional de Khenadsa. Límite occidental, la desembocadura o, mejor dicho, el recodo del Draa. Entre estos dos puntos, la palmeranía de Tafilete, el propio desierto marroquí... y Midlet. ¿Midlet? ¡Sí, Midlet! De esta ciudad, sin asegurarlo, es cierto, se ha trazado la hipótesis de que pudieran estar los prisioneros. Midlet, en el camino de Mequínez a los oasis de Tafilete, es un punto militar creado por los franceses en 1917- -cuatro años antes de la toma de Igüeriben- centro de las importantes aglomeraciones de los Outat de Ait Iadeg. Rechazado Midlet, queda dentro de la l i nea del cautiverio el Sur de Khenadsa. A veinticinco kilómetros de esta población sahárica hay una cuenca carbonífera, en la que alguien, cuyo nombre ño me es permitido revelar, me hizo confidencia de que en ella debieron. existir! prisioneros españoles. -Pero entonces se liega a una conclusión gravísima, cuya simple insinuación hay que hacer con toda clase de reservas. N i al medagaiiat ni al tuarez les ha soplado nunca la ventolera de trabajar en minas de carbón, y yo sospecho que antes p. refirirían morirse de hambre o comerse sus dromedarios que cambiar la vara con que azuzan el paso lento de las bestias por el. picachón del minero. Hay, efectivamente, minas de carbón al Sur de Khenadsa, separadas de la ciudad por un espacio donde todavía la tierra dura no ha sido reemplazada por las muelles alfombras de la arena. Pero estas minas están explotadas por los franceses. ¿Podrían baber trabajado en ellas cautivos españoles? L a mirada se fija sobre el mapa en dos lugares distintos: palmeranía del Tafilete y recodo del Draa, cuya puerta natural de colonización es Taroudánt. ¿Hacia qué punto deberé guiar mis pesquisas y, con ellas mi afán y mi sospecha? Por. hoy. hacia ninguno. E l autobús azul de la C. T. -M me espera para, dejarme dentro de la jaula portuguesa de Malagan, que guarda la nostalgia norteña de un pájaro del Rif. De un personaje que, si consigo verle y hablarle, me dejará periodísticamente muy satisfecho. Es el famoso Mohamed Azerkane, ministro que fué de Abd- el- Krim, a quien los españoles recuerdan mejor por el nombre de El Pajarito. CESAS G O N Z A L E Z- R U A N O