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A B C. V I E R N E S 12 D E E N E R O D E 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 23. bierto de flores, ha sido colocado en la canilla del palacio, donde ayer mañana se dijeron ya misas per el alma de la fallecida. Esta tarde, a las tres, se verificará la conducción del cadáver desde el palacio de L i ria al convento de Carmelitas de Loeche, donde está el panteón familiar de la Casa de Alba. E l acto ha de constituir, a buen seguro, una imponente manifestación de duelo. Con la muerte de Ja duquesa de A l b a han de vestir de luto muchas y de las más principales familias de la nobleza española. Descanse en paz la ilustre dama que fué en vida duquesa de Alba y reciban el duque, su esposo; su hija, sus padres, los duques de Híjar y de A l i a g a y el resto de la aristocrática familia el testimonio de nuestro más sentido pésame. fiestas anuales, desde hace largo tiempe, as; mismo desaparecidas. Su mano breve, de duquesa española, se tendía al invitado en un gesto señorial. Los diplomáticos extranjeros se daban al cabo cuenta de lo que era una gran casa española, algo que no podía i m provisarse a fuerza de dólares: un acumulamiento de siglos y de tradición. P o r la espalda del palacio de L i r i a se extendía un jardín de ensueño, levemente iluminado; pasaban las históricas casacas de los criados y los aires de música ascendían hasta la fronda para estremecerla. E n el conjunto de tanto detalle se presentía la dirección de una mujer llena de exquisiteces... Y más tarde la noticia cruel de que la duquesa de A l b a se había ido a Suiza. A la Suiza de los Sanatorios y de Jas curas de reposo. Voivió a España mejorada. Tornó a Suiza nuevamente. Ahora, en su casa de Madrid, se disponía a partir para Suiza. L a duquesa de A l b a ha muerto. H a muerto prematuramente en uno de esos días g r i ses y nebulosos en que M a d r i d juega un poco a parecerse a Londres. Murió sin abandonar su figura aniñada. Mañana, cuando se vuelva a hablar de la duquesa de A l b a será ya de otra duquesa, hoy chiquilla e hija de ésta que ahora desaparece en plena j u ventud. U n a duquesita de nombre típico en la casa que nos ocupa: se llama Cayetana. GIL D E ESCALANTE. EN MADRID H A FALLECIDO LA DUQUESA DE ALBA E n su palacio madrileño de L i r i a y confortada con los auxilios espirituales, falleció ayer, por la mañana, la duquesa de Alba, L a noticia, al difundirse, causó gran i m presión, toda vez que la juventud de la ilustre dama, no hacía sospechar el desenlace, funesto de la enfermedad que padecía. D a t o s biográficos L a duquesa de A l b a pertenecía, por su nacimiento, a una ilustre casa española, la de los duque de Híjar, condes de Ribadeo, en cuyas armas figuran las reales de, Aragón y ¡Navarra. D. María del Rosario de Silva Gurtubay y Fernández de Córdoba y González de Castejón llevó de soltera el título de marquesa de San Vicente del Barco, y era hija de los entonces duques de Aliaga, y hoy también duques de Híjar. Toto Aliaga, como se llamaba familiarmente la marquesa de Sari Vicente del Barco, al hacer su presentación en sociedad se destacó de las muchachas de su tiempo, a causa de su bonita figura y su armoniosa belleza. P o r su abuela paterna descendía la finada de la casa ducal de Medinaceli, y por su abuel a materna estaba emparentada con los duques de Bailen, marqueses de Vadillo y condes de Aybar. E n el año 1920 la entonces marquesa de San Vicente del Barco fué la elegida, por el, duque de A l b a para hacerla su esposa. T a l matrimonio, que. se celebró en Londres, en la capilla de l a Embajada española, fué bendecido por el cardenal Borune. E r a entonces embajador de España en Inglaterra el marqués de M e r r y del Val. D e este matrimonio ha nacido una única h i j a María del Rosario Cayetana, a la que se llama por el último de estos nombres. L a e n f e r m e d a d y la m u e r t e Hace unos pocos años, l a duquesa de Alba, 6. quien por su juventud y posición parecía todo sqnreirle, sintió quebrantada su salud. P a r a fortalecerla, y accediendo a los deseos de su esposo, pasó largas temporadas en Suiza, en cuyos lapsos de tiempo el duque le acompañaba siempre. Últimamente parecía muy. mejorada. Pero un principio de catarro la obligó a permanecer en el lecho. Este catarrOj agravado, llevó a la joven duquesa al cruel desenlace de su muerte. L a duquesa de A l b a contaba sólo treinta y tres años. Su fallecimiento ha constituido, ¡pues, una dolorosa sorpresa en los círculos sociales madrileños, donde, por sus condiciones de bondad y simpatía, era muy justamente estimada. L a noticia de su muerte, acaecida ayer en las primeras horas de la mañana, corrió rápidaíñente por Madrid. N o es, pues, de extrañar que durante todo el día de ayer fueran muchas las personalidades del Cuerpo Diplomático extrajera y de nuestra sociedad que acudieron al palacio de L i r i a para expresar su sentimiento. L a duquesa ha fallecido cristianamente, confortada con los auxilios espirituales. E n los últimos momentos, fué asistida por su esposo, sus padres, su hermano político, el ¡duque de Peñaranda, y otros familiares y amigos íntimos, así como su director espiritual, el padre Longinos Tovar, de cuyas manos había recibido momentos antes los Santos Sacramentos. L a capilla ardiente. E l entierro E l cadáver de la duquesa de Alba ha sido amortajado con el hábito de Nuestra Señora de Lourdes. E l féretro, materialmente cu- Prematuramente H a muerto la duquesa de Alba. S í la duquesa de Alba, nada más, sin la coletilla de todos sus otros títulos tan sonoros, tan preclaros... Pero en España, y al escribir para españoles, esto de la duquesa de Alba- -título que figura a la cabeza de todos los títulos hispánicos- -suena más a tradición, a historia... L a duquesa de A l b a- -h a y que decirio- -ha muerto prematuramente en un día gris y nebuloso, de esos días en que Madrid juega a parecerse a Londres. L a vida le debía aún I N F O R M A C i O N ES muchas sonrisas y muchas horas de sol. E l que esto escribe, recuerda en un ayer Y N O T I C I A S POLÍTICAS no muy lejano a la duquesa de A l b a cuando figuró en la vanguardia femenina de las E n Estado muchachas madrileñas. E r a por entonces marquesa de San Vicente del Barco, aunque E l m i n i s t r o c o n d e c o r a d o c o n la L e g i ó n casi todo el mundo, con esa llaneza española de honor que unió siempre al grande con el chico, le llamara Totó A l i a g a ¡Tardes del HipóMadrid. E l embajador de Francia ha dromo... Tardes de un Hipódromo que ha comunicado al ministro de Estado que el dejado de ser, no sólo porque en su lugar Gobierno de la vecina República le ha conse extiende ahora una vía urbana, sino porcedido la gran cruz de la Legión de Honor. que su ambiente, su tono, ha desaparecido, acaso para siempre. Allí, frente a unas tribu- B a n q u e t e e n h o n o r d e l m i n i s t r o nas, donde las elegancias madrileñas tenícn de Trabajo su asiento junto a sus vallas por donde treMadrid. Anoche se celebró en un cénparon las madreselvas en flor, admiré yo por trico hotel un banquete en honor del minisprimera vez la belleza serena de una muchatro de Trabajo, Sr. Estadella, al que asischita, también en flor, como las madreseltieron el ministro de Marina, subsecretarios vas, que iba a poco a convertirse en duquede la Presidencia y Trabajo y otras muchas sa de Alba. personalidades políticas y amigos del señor Sevilla y sus Ferias de abril. A l g o que Estadella. Se leyeron muchas adhesiones, y parece haberse ido también y que. pudiera entre ellas una muy afectuosa del Sr. L e ponerse como romántico fondo ante el que rroux. evocar la figura hoy desaparecida de la duOfreció el agasajo en elocuente discurso quesa de Alba. E l palacio de las Dueñas, D Odón de Buen, y el doctor Cajiga se asodonde los más ilustres nombres extranjeros ció al homenaje en nombre de las clases safiguraron en sus listas de huéspedes. L a dunitarias. quesa de A l b a tenía sabor en su casa de SeE l Si Estadella dio las gracias en un emovilla, como, supo hacer los honores de su cionado y elocuente discurso, que fué muy Madrid. E l sitio más elegante de Sevilla no aplaudido. era nunca el señalado para la fecha que. fuese en su programa de Ferias. E r a otro que los Protestas p o r una noticia p u b l i c a sevillanos buscaron siempre y que se podía presentir ante esta pregunta que subía hasta da en E l Socialista las azoteas de Sevilla y corría por los recoCiudad Real 11, 10 noche. E n la Socievecos todas del barrio de Santa C r u? dad del Gran Casino de Ciudad Real ha Dónde irán esta tarde los de las Duecausado general indignación la inexacta noñas... ¡Palacio de L i r i a E n uno de ticia publicada ayer en El Socialista, denunsus salones está el retrato de la última duciando que se juega descaradamente a la r u quesa de Alba. L a mantilla negra cae desleta en dicho centro. de la alta neineta hasta el óvalo fino del bello L a falsa información transmitida desde rostro. L o pintó Zuloaga. Palacio de L i r i a esta capital obedece a la política de descon sus vitrinas llenas de códices miniados crédito que vienen desarrollando los elemeny sus célebres tapices de L a s batallas P o r tos socialistas contra las personas de orden. esos salones, ante aquellos lienzos, pasó y L a Junta directiva de la Sociedad ha v i repasó y volvió a pasar la figura siempre sitado al gobernador para protestar enérginiña de la duquesa de A l b a allí presidió sus camente contra aquella calumniosa noticia. E l embajador d e España en París San Sebastián 11, 2 tarde. H a pasado con dirección a París el embajador, Sr. M a dariaga, quién- fué saludado en la estación pon el gobernador civil. TEATRO E N T R E DOS ESPOSAS jr H E R M A N A S D E H o y programa doble LLORENS FARÁNDULA
 // Cambio Nodo4-Sevilla