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P o r otra parle, el alejamiento de los peEgrós y el imperio de ia paz fué ganando a la molicie- ¡as ur. idr. dcc más guerreras y tinas veces Ja debilidad de- los mandos, y muchas otras la ignorancia de los cuadros inferiores, ante el futuro peligro, permiten que en una vida muelle y sin preocupaciones se distancie el oficial del soldado y desaparezca aquel vivir en íntimo contacto de nuestras fuerzas de choque. Este- fenómeno de la propaganda de las Cofradías tiene una gravedad mayor en las mehállás, que, por su recluta, especial ser- vicio en los poblados y reducidos cuadros de mando, escapan a la acción de sus superiores y constituyen hoy una seria preocupación. Sólo seleccionando los- mandos, muy- especialmente en los jefes, con una actuación enérgica de las autoridades, que corte de raíz tan peligrosas propagandas, y con el cambio de armamentos de las m challas y tropas de Policía, substituyendo sus fusiles por- rifles u otras armas de reducido alcance, y otras adecuadas medidas de rigor, se reducirían les peligros que la gra, ye situación actual encierra. Vemos, pues, cómo no son los quiméri. eos fascismos ni las intrigas llamadas manar quizantes, tan cacareadas en el campo socialista, las que a la nación importan; antes al contrario, aquellos jefes, oficiales y funcionarios que la desmoralizadora camp a ñ a del socialismo quiere separar son los que en Marruecos celan y vigilan por que no acabe derrumbándose lo que la- República recibió pacificado. Pero no hemos acabado de dibujar el cuadro de nuestras tropas; nos quedan las europeas: aquellos legionarios que en días de desastre mantuvieron en Meliila el honor de nuestras A r m a s los otros soldados peninsulares, que, al calor del heroísmo legionario, se emulaban por seguirlos e i m i- tarlos para nadie es ya uri secreto la forma en que han caído; ni en, unos ni en otros se mantiene la disciplina ni arrogante presencia de otros tiempos, en que al desalar de nuestros soldados se elevaban los corazones y hasta los veteranos generales de los campos de Francia vertían lágrimas ele emoción ante el v i r i l desfile y gloriosa historia representada en sus enhiestas banderas, desflecadas y heridas. F u é el materialismo de los tiempos presentes, el socialismo y comunismo con sus propagandas, la debilidad de los de arriba, l a supresión de los correctivos duros para los descarriados y recalcitrantes, ia abolición efectiva de la pena de muerte, indispensable para la- vida de estas f u é r z a s e l a flojedad en los mandos, que permitió que se envenenase a nuestras tropas desde las plazas v ciudades con miserables libelos... Todo dio sus frutos, y así se llegó a que el paso de algunas unidades por los campamentos sean- señaladas en las paredes de los edificios con una estela de letreros subversivos v disolventes. De Doco ha servido el esfuerzo de jefes y oficíales conscientes de su labor. Descubiertos los focos comunistas, tras largas d i- licencias en qwc. se demuestra l a responsa- bilidad v gravedad de aquel estado, vuelven a las banderas los propagandistas y comprometidos sin que siquiera se lleve a cabo la necesaria expulsión de elementos tan perturbadores. Parece que todo se confabula para que un día suceda lo que puede ser irreoarable. L o s batallones peninsulares, encerrados en las plazas, ineficaces por su reducido tiempo en filas, con la bondad natural ele nuestros campesinos y un dcseo de terminar sin complicaciones, su corto período de servicio, no pesan en la balanza de nuestras tropas, si bien tampoco en la de nuestras preocupaciones. N o son éstas las únicas muestras del decaimiento de la diciplina: Aquellas clases meritorias y valiosas, nue tantas muestras dieron de honradez y de heroísmo, no pu- Ayer falleció en Madrid la duquesa de Alba Dona María del Rosario Silva y Gurtubay, duquesa de Berwick y de Alba, falleci ayer mañana en su, palacio de Liria, de la calle de la Princesa. iEn otro lugar de numero hallará el lector la semblanza de dama tan ilustre de la sociedad españ Aquí, al pie de su retrato, sólo queremos consignar el profundo dolor de todos p muerte, exteriorizado ayer mismo en la infinidad de testimonios de pésame lle hasta la insigne persomlidaa ana ahora ve truncada la dicha de su hogar, Poto Wilfred Hetel. dieron aislarse del ambiente de ambiciones y materialismo que invadió nuestras ciudades, y las propagandas e intrigas políticas llegaron a prender, queremos dreer que momentáneamente, en la imaginación de aquellos militares sencillos. Üha fiesta militar celebrada en un Casino ante el alto comisario fué escenario de poco edificante escena, en que la intemperante y pública actitud de una clase dio lugar a la enérgica intervención de una alta autoridad militar, que más tarde, arrepentida, sin duda; de su saludable acto, olvidaba su jerarquía en una segunda e inmediata visita, explicativa y deprimente, a los intemperantes de aquel episodio. Esta es la realidad qué sé esconda tras los brillantes desfiles con que él protocolo oficial recibe a los ilustres ministros y. personalidades republicanas. Mientras él. optimismo oficial canta endechas a la capacidad de nuestras autoridades y a la meritoria labor de nuestros comisarios, otros más patriotas luchan y se desesperan por qué no pueda suceder lo irreparable, estrellándose su esfuerzo ante la inconsciencia de la ciudad alegre y confiada. PÓUBIO
 // Cambio Nodo4-Sevilla