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a l sol. Este enamorado de l a doctrina de Copérnico, porque cree que es en ella donde está l a verdad; y de esta verdad abjura u n día, ante las amenazas de quienes lo acusan de hereje, y reniega de ella y no tiene, ni siquiera, el gesto gallardo que piadosamente le atribuye la leyenda. E l pie cansado del viejo Galileo no golpea con fuerza l a tierra, que, sin embargo, se muez e. E l p a l a c i o de los Scorzi sería también, en su exterior, triste y sombrío, sin la gracia de su doble balcón o j i v a l sino que, bajo- la logia, hay una inscripción que pretende ser gloriosa, p q r q u e recuerda que fué en esta morada donde vino a alojarse el Pontífice Alejandro V I I en el año 1664; pero nos trae a la memoria el motivo y la época de su viaje, y el recuerdo es de pesadumbre para Italia... Aquí viese e l Pontífice a humillarse ante la soberbia del más ¡soberbio de los Reyes, L u i s X I V de F r a n c i a y a firmar aquel Tratado de P i s a por el que pierde sus E s t a d o s de Aviñón, para que, con su humildad, se libre la tierra en que vino al mundo de la invasión francesa. Sobre un remanso del A r n o se alzan unas ruj. nas bélicas: el antiguo arsenal de la Re pública. E n aquellos días lejanos, era P i s a puerto adonde llegaban a d e s c a n s a r de sus correrías por los mares interiores, únicos explorados, las naves de la P r o v e n z a de Genova y de Aragón... Algunas veces dejaron de venir las de un Estado vecino con quien l a República estaría en guerra; en otras ocasiones irían todas unidas contra el sarraceno que dominaba en Palermo y contra los árabes que se tendían, indolentes, bajo el buen sol de España, sobre las r i beras floridas de M a Horca... L e j a n o ya el esplendor de aqiiellos días, el arsenal se m i r a en un remanso del río v parece que quiere hundirse bajo estas aguas, grises hoy y tantas veces rojas, y andar blandamente hacia el mar, con ansias de acabar su vida sin objeto... E L PALACIO DE LOS SCOKZI SERIA, EN SU EXTERIOR, TRISTE Y SOMBRÍO SIN LA GRACIA DE SU DOBLE BALCÓN OJIVAL MARIANO T O M A S i g v y J! 1 I i j i miHHiül rn-