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A B C. D O M I N G O DEL 14 D E E N E R O D E 19 34. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G afc Ja Guardia civil en su casa, pregunta coa júbilo: ¿Son los guardias? -S í- -l e contestan. -Q u e yo los vea. Y palpando los uniformes y los correajes se convence y dice que ha visto él que l a bomba se echó en E l P l e i to Tres días achicando agua hasta dar con ella. ¡E l Pleito! ¡Pozo trágico, que en sus oscuras aguas ahogó el pasado año a cinco desesperados de l a v i d a ¡E l Pleito, hacia el que corría, presuroso, con el mortal aparato el encargado de sembrar el. espanto y la muerte... ¡E l ciego que oyó a l a Guardia c i v i l! U n a vez más la Guardia civil, y van m i les de servicios para el historial del Cuerpo, al que dio vida el duque de A h u m a d a Regreso. Paso por Bujalance. U n camión, con más de veinte procesados, con varias parejas. U n coche ligero, cerrando marcha. Camino de Córdoba, van a disposición del Tribunal de U r g e n c i a -F R A N C I S C O Q U E SADA. Córdoba, enero de 1934. DESPUÉS MIENTO NARIO MOVI- REVOLUCIO- ANARCOSINDICALISTA L a tragedia de Bujalance E J p o z o trágico de Cañete y eí ciego que v i o Atravesamos de nuevo Bujalance, hacia el Sur. Á l a derecha, l a carretera a Castro del Río, pueblecito en l a campiña cordobesa, donde se celebró, hace más de cuarenta años, el primer Congreso Anarquista habido en España, con asistencia de delegados extranjeros y todo... A la izquierda, la carre. tera de Cañete, pequeño pueblo cordobés, confinando con la provincia de Jaén. T i e r r a hermosa; olivares frondosos; l a carretera serpea por entre lomas cuajadas de árboles jóvenes, vigorosos y bien cuidados, orgullo de l a zona olivarera. Cañete a la vista. ¡Otro pueblo laborioso que solloza, víctima de la ceguera! También Cañete tenía su complot para l a implantación del comunismo libertario. Desde hacía tiempo se sabía por las autoridades que. l a gente de Cañete de las Torres estiba bien preparada. Pero no se daba con las armas. Robos de productos del campo, aves y ganado estaban a l a orden del día. L a Guardia civil se multiplicaba, pero n i las armas parecían, n i era posible atajar l a rapiña. De poco tiempo a esta parte se acentuó l a agitación, y con los. hurtos agropecuarios jse engastaron los atracos a mano armada. Llegó l a hora de todos los años la de discutir las bases de trabajo para l a campaña olivarera. Y los dirigentes de las masas campesinas planteaban, como siempre, el problema: exigencias extremadas, sin tener en cuenta l a flojedad de l a cosecha y el bajo precio del producto, a más de otros sumandos en contra de quien había de aceptar las bases. D e l lado patronal, el regateo y defensa, como todos les años, para llegar a un justo medio, que siempre era satisfactorio para el elemento trabajador e implicaba un sacrificio más para el capital y un suspiro para l a autoridad al conjurar el conflicto. A s í las cosas este año, en discusión las bases, vienen las órdenes de fuera, de Córdoba, adonde llegarían seguramente de otra iparte; es decir, que venían a transformar el problema local de trabajo en problema nacional de orden público y ataque a l a seguridad del Estado. Día 11 de diciembre, por l a tarde. Jinete ¡en un mulo aparejado en plan de trabajo, llega a Cañete un mensajero: Tomás Martínez Luque, procesado hoy por la muerte del guardia Félix, en Bujalance. D a órdenes a Juan Pérez León y regresa á la ciudad bujabolense. L o s complicados se reúnen en el Centro libertario L a Fraternidad. Forman cinco grupos de ataque. De ellos, uno tendría que hacer frente a los pocos guardias civiles del puesto. Delibera este grupo y acuerda por unanimidad, fortalecida por l a prudencia y l a ignorancia, dirigir un mensaje al jefe del puesto, diciéndole que, si en algo estiman su vida los guardias, deben permanecer acuartelados. A s í nada más. Otro de los grupos cortaría los accesos clesde Porcuna y desde Bujalance, mientras otro incomunicaría telefónica y telegráficamente al pueblo y cortaría el fluido eléctrico. Los dos grupos restantes eran de asalto. Cuatro bombas, dos de ellas muy potentes, completaban los medios de ataque de que disponían los rebeldes. U n a de las bombas, que debía hacer estallar un tal V a r a en el Casino Republicano, a las siete de la noche, marcaría con su estruendo el momento del alzamiento. Otra se colocaría en el A r c o y las otras en la iglesia y casa de algún patrono significado. E l movimiento sería simultáneo con el de Bujalance, según el emisario. Llegaba la hora. Todos armados y preparados, esperaban en sus puestos. ¡Hasta las mujeres tenían ya fuera los pañuelos rojos y negros! ¿Qué pasó? E n Bujalance, y a sabemos que el encuentro de la Policía con un grupo sospechoso, seguido de un tiro a uno de los agentes, fué la señal contraria; es decir, el aviso para que la fuerza pública acudiese con presteza; pero, ¿y en Cañete, por qué no estalló el movimiento a su hora? A l g o cómico parece, pero es lo cierto que un tal Perico llegó de Bujalance. U n o de los capitanes de grupo, ya de avanzada en su puesto, pregunta al recién llegado: ¿Q u é pasa en Bujalance? -Allí no hay nada; han llegado dos camiones grandes, uno con guardias de A s a l to y otro con civiles, y no he visto que se haya movido nadie... N o era cierto; pero para el que lo oyó, como si estuvieran los nombrados a las puertas de Cañete. Salió corriendo cuanto más pudo, pues y a se aproximaba el momento en que la bomba debía estallar; circuló la notic i a quizá l a aumentaría; lo cierto es que los comprometidos se dispersaron y esperaron otra ocasión. L a s mujeres, con presteza, escondían pañuelos, algún que otro sostén rojo y negro, emblemas y distintivos libertarios. Eilos sepultaban las armas entre la paja, en los cercados, en el fondo de los pozos. Dos bombas fueren ocultadas cuidadosamente otra, enterrada al pie de un seto, y la cuarta, fué ai fondo del pozo llamado E l Pleito. E l día 12, dominado el movimiento de Bujalance, ios primeros huidos contaron, al pasar por Cañete, que se había triunfado, y algunos infelices cayeron en el engaño e interrumpieron la comunicación telefónka, por poco tiempo, gracias a l a diligencia de la Compañía. E l gobernador, mientras mandaba un refuerzo dé Córdoba a Bujalance, disponía la salida de este punto para Cañete de diez o doce guardias civiles, cuya presencia hizo meterse en sus casas a los levantiscos y huir a los más comprometidos. Cerca de Doña Mencía, l a Benemérita detuvo a dos sospechosos, que resultaron ser huidos de Cañete. E l teniente de la Guardia civil de Bujalance lleva personalmente el servicio, con tal celo y rapidez que, por fuerza a sus órdenes, es detenido en Pedro Abad el presidente del Centro Sindicalista, fabricante de las bombas, y él día 5; termina el servicio, regresando de Cañete a Bujalance con las bombas, armas, municiones y. veinte comprometidos, que, unidos a los detenidos en diversos puntos con anterioridad, suman cerca de cuarenta procesados. ímprobos trabajos ha costado dar con la cuarta bomba. U n ciego, del que nadie hacía caso, al oír las culatas de los fusiles de Detenidos en Cañete de las T o rres Córdoba 13, 2 tarde. Comunican de Cañete de las Torres l a Mención de Antonio Crespo Serrano, que facilitó un revólver a José Ruano Moreno, dirigente de un grupo revolucionario. Ambos individuos están a disposición del Juzgado M i l i t a r E n Bujalance continúan los h a llazgos de armas. M á s detenidos Córdoba 13, 2 tarde. L a Guardia civil de Bujalance ha encontrado ocultas en una cuadra dos pistolas pertenecientes a Jbsé E s c a millo Díaz y Francisco Castro Venzalan, siendo ambos detenidos. También han sido detenidos Rafael F l o res Chccero y Pedro González Martínez (E l de los lechones) tesorero y vocal, respectimente, de la Sociedad L a Armonía, que formaban parte del Comité revolucionario, siendo el segundo el encargado de llevar a dicho pueblo el día y hora en que debía estallar la revolución, cuya orden recibió en Córdoba, donde le entregaron 65 pesetas para gastos de viaje. L a citada orden la facilitó un individuo apodado Navajas, que permaneció en Bujalance varios días, facilitándole la fuga los vecinos Isabel Ramírez (L a Bola) Luciano Castillo y Manuel Sánchez Moreno, que se hallan a disposición del Juzgado militar. Actuación d e los Tribu- nales de U r g e n c i a P o r atentado Cádiz 13, 9 noche. E l Tribunal de U r gencia ha fallado l a causa instruida, contra Manuel Ramírez Fernández, de Jerez, por atentado contra un agente de la autoridad, imponiéndole cuatro años, dos meses y 21 días, y m i l pesetas de indemnización, y un año por tenencia ilícita de armas. iSeñopaS usa usted Compreso hrgienico de ceíuioca quirúrgica. Perfecta absorción y blandura. Lo más económica Sentencia condenatoria a PA HOTEL M O l i T- T H A B O R fiSEESCU ESEASfiLA Q 1 4, rae MÓNT- TABOB Kí 9 Ampliado en 1932. 180 habitaciones. 100 baños. Córdoba 13, 10 noche. Ante el Tribunal de Urgencia se ha visto la causa instruida por el Juzgado de Bujalance contra Juan A g u d a Moreno, Francisco Pozuelo M i r a Ha, Manuel H a r o Manzano y Francisco P a rrado Castro, por el delito de atentar contra la forma de Gobierno, imponiéndosele a cada uno l a pena de ocho años y un día de presidio mayor s
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