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DIARIO DO. SIMO. ILUSTRACENTS, FUNDADO DIARIO DO. SIMO. ILUSTRA 10 CENTS. tóf. A Ñ O TRIGÉ 10 E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D T O R C U A T O A Ñ O TRIGÉ- NUMERO NUMERO LUGA D E TENA A N T E E L CASO C A L V O SOTELO Un precedente inglés del siglo XVIII Hoy, miércoles, resolverán las Cortes- sobre el caso político legal de la incapacidad o capacidad para ser admitido como diputado de D J o s é Calvo Sotelo. E l debate que haya de preceder a la decisión que l a C á mara adopte, seguramente a b u n d a r á- -i n n e cesario parece decirlo, dada la cultura y despierto talento de los diputados que probablemente intervendrán en la discusión- -en l a exposición de razones legales y en la cita de precedentes parlamentarios conducentes a la mejor ilustración, y al mayor esclarecimiento del delicado pleito. Ninguno de esos precedentes me parece que será, por l a época en que sé produjo y por la clara lección política que de él se desprende, tan adecuado como el que voy brevemente a referir, para que sobre él mediten los encargados de resolver: Corrían los años finales del siglo XVIII, y en Inglaterra, cuna del régimen parlamentario, daba éste los primeros y todavía inseguros pasos hacia su definitiva consolidación. Ocupaba el Trono Jorge III, de quien es proverbial la aspiración que durante todo su largo reinado exteriorizó, y en parte realizó, de ser ministro de sí mismo de subyugar a los partidos, dirigir, la: política y tomar parte principal en la gestión de los negocios. U n escritor conocido y en cierto modo popular denominado Wilkes, en. un periódico que merced al suceso hubo de hacerse famoso, el North Brhon, publicó el 23 de abril de 17 Ó 3 un trabajo literario agrio y destemplado, en el que de manera enérgica se censuraba la paz que por aquel entonces acababa de ajustarse con España, y se vertían sobre la política general del Gobierno l o s m á s desfavorables comentarios. Perseguido Wilkes por su escrito- -que el Parlamento y los Tribunales c s t i m a r o n mentiroso, escandaloso y criminal el inculpado fué condenado a prisión y su obra literaria, pública y ejemplarmente quemada por mano del verdugo. Wilkes hubo de. expatriarse y refugiarse en P a r í s que debía ser en el s iglo XVIII, como en el x x lugar predilecto de asilo para los que sufren persecuciones por parte de la justicia política. Con la condena y la. expatriación, la simpatía a Wilkes hubo de acrecentarse a punto tal, que el grito W i l k e s y la libertad era el que constantemente se dejaba oír en todas las manifestaciones y revueltas populares. Poco: después, el perseguido y ausente luchaba como candidato a diputado por el distrito de Mid dlesex y era elegido por abrumadora mayoría. Tal elección de Wilkes por el distrito de Middlesex fué sólo el comienzo de una lucha persistente y encarnizada que duró diecinueve años. E n el transcurso de ellos, i n variablemente, el colegio electoral designaba a W i l k e s para representarle en el Parlamento; pero, invariablemente, también el P- -mento anulaba la designación en atencu. 1 motivo legal de haber sido W i l k e s objeto de una condena. N i el Cuerpo elec- toral c e j a b a é n SJÍ- errip. sñ o de. d e m o s t r a r a r renovar sistemáticamente; a W i l k e s su estiT E M A S ECONÓMICOS mación y su confianza; ni el Parlamento cedía en el suyo de impedir al designado que tomase asiento en la Cámara. Glosas monetarias N o se contentaba con eso el Cuerpo de electores; ansioso de renovar al desterraE l acontecimiento monetario m á s puntiado y condenado sus demostraciones de adhegudo del año 1933 fué, sin duda, la desvalosión y de aprecio, unánime, o casi unánirización del dólar. Pero no el único digno memente, lo votaba para todo cargo populai de mención. Quien deslumhrado por su ranque por cualquier razón quedara vacante. go superlativo perdiese de vista otros fenóWilkes llegó así a ser alderman de Londres menos monetarios concurrentes, cometería y a ocupar el cargo m á s ambicionado y resgrave torpeza. petable de la, Magistratura municipal, ingleS i n duda, la caída del dólar pasará a l a sa el de L o r d M a y o r de l a capital del ReiHistoria como algo insólito. Primero, por l a no Unido. forma y el momento escogidos. (RecuérdeE l pleito quedó así resuelto. U n o de los se que M Herriot y M r -MacDoriald hallámayores prestigios del- Parlamento inglés, banse camino de Washington cuando, míster lord Chatam- -primer miembro de la dinasRoosevelt resolvió desligar el dólar de su tía oratoria de los Pitt- -había ya tomado paridad secular) Segundo, por su vertica- la defensa de Wilkes en 1770. L a incapalidad y violencia, pues para lograrla y consilidarla, la Administración americana ha tecidad de Wilkes- -dijo- -es un ataque direcnido que desarrollar, en sentido contrario; to a los primeros principios de nuestra Conslos mismos magnos esfuerzos que otros titución. Con arreglo a ella, no es posible países aplicaron a la revaloración de su d i arrebatar a los electores el poder de elegir visa. libremente su representante; ni confundir las facultades del legislador con las del juez. Pero durante 1933 se acusan ciertas tenToda otra interpretación envuelve una traidencias que por su relativa universalidad ción de. los legisladores hacia sus comitenjustifican nuestra atención. Obsérvase, en tes, y, por tanto, una violación audaz y flaefecto, una propensión bastante general de grante de la Constitución de las leyes del las divisas a replegarse sobre sí mismas o país. A l fin, el 3 de mayo de 1782, W i l siquiera sobre sus afines. T a l sucede con las kes pudo sentarse en la Cámara, y las resomonedas constitutivas del denominado bloluciones eliminatorias que le afectaban queque oro que es más una afirmación de daron anuladas como atentatorias a los deprincipio que una realidad monetaria orrechos de todo el Cuerpo electoral g á n i c a pero ha servido siquiera para despejar la atmósfera algo turbia que envolvía Desde entonces j a m á s ha vuelto a planciertas divisas de. paridad invariable (fran tearsc en Inglaterra un conflicto análogo. co suizo y florín) Y con las monedas saComo en el caso de Wilkes, en el de Caltélites de la libra, que m á s o menos dócilvo Sotelo es el Cuerpo electoral y no el mente giran en torno a, este eje, sin apartarinteresado quien puede mostrarse quejoso se del. mismo de modo sensible. de la injusticia con que hasta ahora se le trata. Es el Cuerpo electoral quien ha heEse repliegue de cada moneda sobre la cho de: Calvo Sotelo el candidato de su economía interior que sirve, ha producido predilección para todos los- puestos y para una estabilidad bastante apreciable. L a l i todas las funciones. Diputado dos veces bra concluye el año un poco m á s baja que al elegido, lo ha sido ahora con votación exprincipio; muy poco. Cotizaba a fines de cepcional de 35.0.000 sufragios, superior a 1932, 84,85 francos; a fines dé 1933, 83,50. la de todos los candidatos que han luchado E n el transcurso del ejercicio, cabeceó aígo en España. E s el Cuerpo electoral quien más, no mucho. Entre 79 y Sg francos. ha hecho a Calvo Sotelo vocal del T r i b u M á r g e n e s casi desdeñables, sobre todo si se considera el serio temporal que pudo hanal, de Garantías y quien lo haría presidencerla correr l a depreciación del dólar. E n un te de la República s i este cargo vacase. primer momento, Inglaterra secundó la po ¿Será necesario, como en Inglaterra, para lítica devaluatoria de M r Roosevelt; hace qué la justicia y el buen sentido triunfen, mes y medio- la abandonó, y hoy la libra se el transcurso de diecinueve a ñ o s? mantiene en sü puesto, aunque el dólar proTodo hace presumir que no. Iguales los sigue la carrera a l a baja. Inglaterra prefiedos casos, en todos sus matices, sólo se dere pues, 1 a estabilidad. semejan, en un importante detalle, que quiero dejar virgen para que sea el Parlamento ü s t a misma característica se da en la pesequien lo desliere. ta. E l franco suizo se hizo en la Bolsa de L a condena de Wilkes, apasionada c ileMadrid, el día 31 de diciembre de 1932, a gal, como ella fué, representó, sin embargo, 236,30; y el 26 de diciembre dé 1933, a la obra de unos jueces ordinarios. L a con 236,62. E l franco francés, a 47,85 y 47,90, dena que todavía pesa sobre Calvo Sotelo iguales fechas. Y la libra, a 41,05 y 40,10, es obra de la Comisión de Responsabilidarespectivamente. N o cabe, ciertamente, mades, es decir, de un Tribunal político, de yor estabilidad. L a mantiene. la peseta con relación a monedas oro, y casi también esn una especie de Sanhedrín tan discrecional, relación a una moneda inconvertible, como desnótico y sin freno como la Cámara estrellada eme, por incompatible con un régi- la libra. N o respecto del dólar, que empezaba el a ñ o a 12,30 pesetas y lo concluye a y, So. ni en d. justicia y libertad, abolió InglateCaigan las culpas de esto íntegramente, como rra, por solemne decisión de su Parlamenes natural, sobre Norteamérica. N o sobra to, en 1644. E s p a ñ a Hemos de reconocer que- imestra A. GOICOECHEA divisa ha dado muestras de firmeza. P o r lo menos, de estar dirigida con tino y claridad. Sería interesante saber la clase de esfuerzos y sacrificios que para ello hemos realizado. N o son públicos, sin embargo, y ello se comprende. 1 1 Lea V. mañana f BC
 // Cambio Nodo4-Sevilla