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nos a l a sátira. Au: ¡ué frecuentemente los AUTOCRÍTICA personajes que la cultivan se acerquen, por lo convencional üe. sus gestos y ia pobreza de sus ideas, a la caricatura, la materia po Por tierra de hidalgos lítica no entra de lleno en la jurisdicción del satírico. ¿Contra qué podría operar éste? C o m e d i a de D M a n u e l L i n a ¿Contra las leyes? ¿Contra las necesidades res R i v a s que se e s t r e n a r á e l nacionales que parecen justificarlas? ¿Cons á b a d o en el t e a t r o B e a t r i z tra los Parlamentos que las promulgan? Como generalmente las costumbres preceden Una obra de nervios. a las leyes, y, cuando éstas son votadas, ya L o que he sentido en mi espíritu- -inquie cuentan con la aprobación casi unánime de tucles... -y lo que he sentido en m i cuerpo- -los ciudadanos, el escritor no puede asumir dolencias... -han hecho vibrar mi pluma. ninguna representación respetable para zaheE r a inevitable. M i pluma, en mí, fué siemrirlas o criticarlas. Puede suceder, sin em- pre u n nervio más. bargo, y esto ha ocurrido en España, con Y después... ¿quién tan insensible ¡y t a n evidente daño del catolicismo, que el desenenvidiado! que pueda substraerse a las i n freno de un régimen repercuta, con todas sus quietudes del momento actual? arbitrariedades, en la legislación, y entonces Siendo yunque, ¿quién mira con indifeclaro está que nuestro deber de combatirla rencia al martillo? Y ésa es m i obVa: obra es imperioso e inexcusable; pero aun en de yunque, obra de martillo. Y lo contrario, esas circunstancias el satírico no puede usurde obra de hoz. par su papel al critico serio, que se coloca Fernanda Cortés, una descendiente de a la altura del asunto para verlo mejor. S i Hernán Cortés que tantas tierras conquistó la legislación laica no será aplicada en todo para España, no es más que una mujer, pero su vandálico rigor, no es porque el gobernante se haya sentido mortificado por nues- yo quisiera que representara a muchas m u jeres. tros epigramas o nuestras caricaturas, sino porque, la. parte sana del país se ha levantado Rodrigo Díaz, por el. nombre, por el apeen las urnas contra una política insensata. llido y por ser de Burgos, es una sugestión Y la propaganda por el rescate de los ideadel C i d Conquistador. Y o quisiera que este les escarnecidos no se hizo desde la escena, hombre representara a muchos hombres... sino en la Prensa y en el mitin. y también a algún Cid, si es que lo hay. Y Villamayor de los Quejigales, el lugar ¿Que la política, como actividad del esde la acción, es u n pueblo ideal de la estepa píritu, puede reflejar todas sus fases en la castellana, pero, aun siendo imaginario, y o literatura? Nadie ha negado eso, pero a quisiera que recordara a muchos pueblos. condición de que el escritor exponga sus Y ésa es m i obra. Obra de deseos, obra de observaciones con probidad, sin caer en parafanes, pero sobre todo, en su contextura y cialidades doctrinales o en fanatismos paren su finalidad, obra de confianza en la enertidistas. N o tiene derecho el dramaturgo a gía vital de Villamayor de los Quejigales. lleyar a la escena pasiones de secta o inteVillamayor, Castilla, tierras pardas y a l reses de grupo, y cuando, buscando el éxito mas recias. Grandes inquietudes, amparadas fácil, se atiene a hacerlo, no tarda en repor grandes esperanzas. cibir la sanción merecida, como le ocurrió Si es así, ésa es mi obra. a cierto poeta, autor de una grotesca tragicomedia, destinada a enaltecer la memoSi no es así, ése fué mi intento. ria de los mártires de la República, y como MANUEL L I N A R E S RIVAS. acaba de sucederie a un dramaturgo muy popular, que se ha permitido poner en solía hombres, y cosas del régimen actual con más descaro que justicia. E l público es, LA SOCIEDAD ESPApor su cultura, demasiado exigente en asunÑOLA D E L D E R E C H O tos de arte para que se deje ganar el ánimo por tan bureas sugestiones. E l propio DE REPRODUCCIÓN, Sardón, en la plenitud de su prestigio, no logró que su comedia Rabagás, sazonada F E D E R A D A D E L A SOcon la sal gorda que solía emplear AristóCIEDAD GENERAL DE fanes, fuese tomada en consideración. Como sátira de los hombres que organizaron la A U T O R E S D E ESPAÑA revolución francesa es la obra de Sardón, tan inexpresiva que n i siquiera se aproL a Sociedad Española del Derecho de Rexima a la realidad histórica, que pretendía producción, cuya fundación data del primero reproducir. Ciertos temas, o no caben en la de agosto de 1932, tiene como finalidad recoescena o deben ser tratados de soslayo, epiger en una organización integrada por todos sódicamente, como hizo E m i l i o Fabre en los autores, el derecho de reproducción, que Los vientres dorados, o Wilde en Un marila ley establece y reconoce. Este derecho, do ideal, comedias en las cuales la política cuya vida empezó realmente en el punto y se manifiesta, no como doctrina o sistema de Gobierno, sino como resorte capaz de hora en que fueron lanzados al mercado los mover el carácter humano o estimulante de primeros gramófonos y con ellos los primeun estado de conciencia. Sostener tesis poros discos, allá por los años de 1900, h a eslíticas en el teatro es pisar un terreno muy tado desde entonces y hasta la citada fecha escurridizo, con endebles probabilidades de de primero de agosto de 1932 en poder y pruselitismo. E n privado, el espectador se administrada totalmente por- las propias adhiere a determinadas ideas, bien porque Compañías productoras de placas fonográfiestán a tono con su temperamento- y su cas y en muchos casos en poder de los edicultura o bien porque son favorables a sus tores, en virtud de unos contratos que los intereses. Eso es humano y corriente, y si autores, con el desconocimiento más absoluto no. demuestra un hondo fervor idealista no de la materia jurídica, firmaban. Quiere deestá reñido con la decencia. Pero, frente a cirse, por tanto, que durante veinticinco o la comedia o la novela tomamos ciertas pretreinta años, quizá el lapso de tiempo en que cauciones para no dejarnos sorprender. la industria gramofónica alcanzó su mayor Nuestro espíritu crítico se pone en guardia esplendor, el derecho del autor, por lo que y casi siempre discrimina lo que hay de a reproducción se refiere, h a estado en el honrado en la obra que se nos somete, y más absoluto abandono y a merced de ctiandesdeña lo que puso el autor en ella de JOR han querido llegar a él. convencional y tendencioso. Y es bien que Y éste fué el problema mayor que la Soasí sea, porque la misma- resistencia dei ciedad Española del Derecho de Reproducpúblico a comulgar con ruedas de molino ción se encontró al crearse. Con que se enobliga al escritor a la probidad y a l a mefrentaba con u n derecho, cuya administración r. ira; indispensables en arte. había contraído durante veinticinco aros toda clase de vicios y era preciso empezar por desterrar éstos y hacer que este derecho entrase en cauces de normalidadMANUEL BUENO Para lograr esto, era preciso una organ zación nada fácil, puesto que la característica quizá más acentuada dé la mayor parte de los autores es. la de no supeditarse a normas administrativas de ninguna esperie. Yi la Sociedad empezó a encontrarse con que carecía hasta de los datos más precisos, tales como datos de recaudación y copia de todos los contratos que con carácter de exclusiva tenían. los autores con las Compañías y, en virtud de los cuales, el repertorio español no podía ser propagado al extranjero por el sencillo procedimiento del disco, puesto que las Compañías productoras se reservaban para sí el derecho de autorizar o no la i m presión de su repertorio por Compañías extranjeras que no fuesen filiales de las establecidas en España. E n estas condiciones, la Sociedad Española del Derecho de Reproducción inició su marcha salvando cuantos escollos surgían a su paso, nacidos unos, dentro de la misma organización y creada por determinados elementos de ella, y otros, por las dificultades antes expuestas y por otras muchas que podrían ser citadas. Todos les esfuerzos de l a Sociedad Española del Derecho de Reproducción se han encaminados desde el primer momento a liberar al autor de la opresión que el contrato de exclusiva suponía, habiendo llegado así en los momentos actuales a establecer un pacto con el Bureau Interna- tional de l Edition Musico- Mecanique, entidad que radica en París, cuya organización se extiende a todos los países del mundo, excepto los pocos que en la actualidad pertenecen a la Convención de Berna y por tanto, no existen con ellos Tratados de reciprocidad, controlando el derecho de reproducción en discos por medio de intervenciones directas en las fábricas productoras. Pero la Sociedad no podía conformarse con el solo hecho de firmar un contrato que salvaguardase los intereses del autor español en el mundo entero y para el futuro, quedando abandonados estos mismos intereses en el pasado. E r a preciso rescatar, o por lo menos i n tentarlo hasta dónde fuese posible, estos i n tereses perdidos y, en efecto, en este contrato se establece que el Bureau International de l Edition Musico- Mecanique se compromete a efectuar una revisión en todas las fábricas existentes en los países abarcados por su organización para rescatar ¡o eme pueda existir pendiente todavía y averiguar, en otros casos, a quiénes han sido pagados los derechos correspondientes, y si lo han sido en uso de un derecho legal o en virtud de cualquier otra causa. L a Sociedad Española del Derecho de Reproducción cuenta en los momentos actuales con una organización que le permite estar en contacto con todas las entidades productoras de discos, películas sonoras y, en general, cuantos procedimientos existen hasta el día para la reproducción de obras artísticas, la cual la sitúan en condiciones de poder ejercer un verdadero y único control, y, sobre todo, intervenir de una manera directa e indiscutiblemente beneficiosa para el autor en cuantos pactos establece éste, salvaguardando en cada caso tova la gran cantidad de posibilidades que el derecho mecánico, cuyo porvenir en el mundo es cosa que se ve claramentg, ofrece al autor. L a Sociedad Española del Derecho de Reproducción se constituyó con una D i rectiva integrada por D. Amadeo Vives (q. e. p. d. D. Tomás Barrera. D. L u i s Fernández de Sevilla, D Manuel Penella, D. Mariano Bolaños; constituyendo la D i rectiva en la actualidad los Sres. D. Tomás Barrera, presidente: D. L u i s Fernández de Sevilla, vicepresidente; D. Mariano Bolaños, secretario, y D. Pascual Marquina y D. Jenaro Monreal, vocales de la misma, y D. Narciso Fernández Boixader, asesar j u rídico. JUAN DELSARTO
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