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A B C. V I E R N E S 19 D E E N E R O D E 19 4. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 31. ABC EN LONDRES INFORMACIONES Y NOTICIAS DEL A EXTRANJERO Manifestaciones nazis en A u s t r i a E l príncipe de Gales dona libros a los obreros parados. Diamante vendido en setenta y cinco mil libras. Aumentan los ingresos de las Compañías Ferroviarias Londres 18, 7 noche. (Crónica telefónica de nuestro redactor. E l príncipe de Gales, cuyo interés por los obreros parados se demuestra con frecuencia, mediante i n i ciativas y actividades diversas, ha visitado uno de los Centros principales donde se reúnen los sin trabajo dé Xondres y les l i a hecho entrega de numerosos libros. Los volúmenes regalados son los primeros de una inmensa biblioteca que, con el tiempo, contará un millón de ejemplares, que se está formando mediante donativos hechos por particulares y entidades, como consecuencia de una simpática iniciativa del heredero de la Corona de Inglaterra. Este millón de ejemplares se llevarán por todo el país, formándose con ellos bibliotecas locales en beneficio de los parados, para las que se han recibido y a más de cien m i l aumentando sin cesar l a colección. Los obreros demuestran el mayor interés por el éxito de l a idea y han hecho saber que prefieren obras sobre cuestiones sociales, políticas y económicas, así como las que tratan de asuntos prácticos. Uno de los temas predilectos es el estudio de l a radio y del idioma alemán. Entre los libros recibidos figuran algunos de gran v a lor, y- también una B i b l i a que pesa seis kilos. U n a Compañía ha enviado veinte mil revistas ilustradas, y otra ejemplares sobre cues- tiones agrícolas. E l magnífico diamante hallado cerca de una importante mina del Transvaal, que por; su tamaño pasa a ocupar el cuarto lugar entre todos los descubiertos hasta ahora, ha sido vendido al gerente de varias Compañías mineras en 75.000 libras esterlinas, equivalentes a cerca de dos millones y medio de pesetas. L a suma pasó íntegra a ser propiedad del descubridor de la piedra, un humilde obrero, de sesenta años, que llevaba dieciocho en este trabajo, sin haber logrado más remuneración que la necesaria para mantenes a su esposa y siete hijos. A l cerciorares de la suerte el viejo obrero cayó de hinojos, dando gracias a Dios. Piensa invertir l a mayor parte de su fortuna en labores agrícolas. Tiene el diamante l a hechura de un huevo, y, aunque menor, es parecido al que, partido en cuatro pedazos, forma parte de las alhajas de l a Corte británica, a l a que fué regalado, siendo Eduardo V I I Rey de Inglaterra, por el Gobierno del Transvaal. Hace pocos días, se descubrió a poca distancia del descubierto ahora otro diamante, también de gran tamaño. Las Compañías Ferroviarias de la Gran Bretaña dicen que durante l a semana última sus ingresos experimentaron un aumento de trescientas m i l libras esterlinas como resultado del mayor tráfico, tanto de viajeros como de mercancías. T a n sólo el aumento por el último concepto representa un alza e sesenta mil libras, dato especialmente satisfactorio, ya que corresponde a una in esw ficación de las actividades mineras. L a comparación ha sido hecha con la misma semana del año anterior y es síntoma del progreso que se realiza en Inglaterra. Se considera que una de las causas que más han contribuido en el aumento del tráfico de v i a jeros es l a disminución de las tarifas, realizada, con gran oportunidad al principio del 1 B C en Berlín y L o n d r e s L a Cámara norteamericana vota el proyecto financiero de RooseveJt y Ja italiana aprueba p o r aclamación Ja ley de Corporaciones. ABC E N BERLÍN fecha ya a llamarse Emperador de todos los alemanes. Bismarck lee con voz entrecortada el decreto que. redactó la noche antes. Pero busca tanto el símbolo que interpreta su obra vieja, cristiana, al fin y al cabo como un mensaje celeste. Nace el segundo imperio. Fué también un 18 de enero. Después es la derrota, la República, la humillación, el hundimiento. Francia se desquita. L o s dioses lares de Occidente sacian su venganza. Versalles pasa, de ser un símbolo de apoteosis, a ser signo de tristeza y marca de esclavitud. E l país se siente vejado y vencido, encadenado en las cláusulas de- un pacto que tuvo que firmar con rabia. Hace un año aún, el 18 de enero, no presencia desfile. Fué una fecha gris, borrosa, sin ufanía n i gloria. Este 18 de enero de 1934 sorprende a Alemania en un momento decisivo. P a r a mí no cabe duda de que u i un par de lustros a lo máximo se lo juega todo. Se juega su grandeza o su desgracia, su suerte o su infortunio a cara y cruz, a cara descubierta y a cruz ganchuda. Pero, ¿sabe exactamente a qué cara quedarse? ¿Sabe ella misma lo que ha escogido? Rodeada de suspicacias y de enemigos, entre l a Francia democrática y l a Rusia bolchevique, entre el Norte y el Sur. Alemania puede ser el resumen y cifra de una nueva civilización o puede ser lo mismo una agonía. Los periódicos hoy hacen examen de conciencia, repasan su historia y se preguntan en voz baja sin contestarse hasta qué punto es tercer imperio. E r a una continuación del bismarkniano o será algo nuevo, sólido y distinto. Faltan apenas dos semanas para la inauguración del Reichstag. E s el momento en que Alemania tiene que constituirse y se ignora todavía si se constituirá en República o en Monarquía. S i coronara H i t l e r su obra como Bismarck corona al Rey de Prusia o tornará a l a selva gótica el sistema electivo de los Reyes naturales. Puen bien, yo voy también a jugármelo todo. V o y a jugarme el poco prestigio que tenga en una profecía. H e venido aquí a interpretar, interpretar es siempre más o menos aventurarse al vaticinio. N o está sólo Alemania entre el Oeste y el Este. Está también e n t r e d i Norte y el Sur, entre el Norte que es l a selva gótica, l a raza, el mito ario, l a cruz ganchuda, y el Sur que es el mármol y el bronce, l a ley de las 12 tablas, el derecho, la universalidad de Roma. Alemania se salvará en la medida en que sea capaz de anular su racismo, convirtiéndoló en fascismo. E n l a medida en que sea capaz de despedirse de las zagas escandinavas de l a germania de T á cito y se decida de una vez a, pisar en firme para siempre las calzadas romanas. I r a Roma a donde no se entra por todas las puertas n i se va tampoco por todos los caminos. A donde quizá sólo se vaya tomando los caminos que pasan por la tierra española y l a historia de E s p a ñ a -E U G E N I O MONTES. E J aniversario del segundo imper i o alemán Berlín 19, 1 madrugada. (Crónica telefónica de nuestro- redactor. P a r a el hombre antiguo, dotado dol séntidoi y l a pasión de los símbolos, l a coincidencia de dos hechos en l a misma fecha tuvo siempre carácter revelador. Mientras l a fe en los dioses se mantuvo intacta, no. ha sido eclipsado ese don fabuloso y poético de entender por señas los más altos mensajes. Pero luego el mundo sufrió muchas calamidades. Virio la democracia y se perdió l a memoria. V i n o el liberalismo y se perdió l a inteligencia. Y a de los ojos del hombre moderno parecía haberse borrado l a alegría de ver e interpretar. A h o r a liberalismo y democracia están en crisis, según dicen las gentes. T o d o es milagro y profecía. Y esa es quizá- la causa por l a cual hoy los periódicos de Berlín se sintieron oráculos y la selva gótica amaneció nevada de símbolos alegóricos. H o y 18 de enero, gran día de fastos en l a H i s t o r i a de Alemania. U n 18 de enero- -en 1701- -Federico I I I elector de Brandemburgo, se coronó Rey de Prusia. Fué allá en Koenisberg. V i e j a almena del Este, bastión de cristiandad frente al Islam moscovita. Ese día, a l transformar e l fondo electivo en dignidad dinástica, l a vida, hasta entonces oscura y anónima, de Prusia, cobra u n sentido y asume una m i sión. D e u n golpe, lo que era lodo, pobreza, anarquía y prehistoria, se alza a claridades cívicas y se imbutye de afanes, de apetitos de rnandioi y de rumbo histórico. E n torno a u n castillo de estilo ajeno, por las avenidas de un parque, donde todo es plagio y apenas- nada es tradición, en ese falso Versalles que el capricho de Federico I I planta entre molinos sin grano y chozas de guarda- bosques, comienzan a desfilar, rígidos, disciplinados a l viento y a l a nieve, a la noche y a l fría, los granaderos. E l negocio de P r u s i a dice u n francés es l a guerra. E l negocio o l a vocación. E l interés material o, ¿quién sabe? quizá algo más profundo. E l interés de ganar tierras que den buena cosecha y sacien el hambre, o el interés de ganar prestigio ganando historia, antigüedad y estirpe. Porque espacio enormes e inviolados territorios, fecundos, donde el cereal prodiga su riqueza y l a espiga revienta de puro madura, tenía frente a l o ancho de Rusia, en Ucrania, granero del mundo, y teniéndolos frente a sí no los quiso; teniendo fácil l a conquista de países sin fin prefirió dar su sangre por un par de leguas de calles con siglos y linaje, empeñándose en l a empresa difícil de vencer a Francia. Claro, era l a Galia de Julio César, país de acueductos milenarios, de calzadas romanas, de mármoles antiguos, de Catedrales, de castillos de lujo, s- eíeados de demoiselles de Saint C y r de versos de Racine, músicas al oído. U n día parecía conseguir realizar su sueño. Todos los espejos de Versalles cantan su triunfo. L a galería de L u i s X I V multiplica su gloria. De las viejas arañas flordelisadas cae una luz de apoteosis sobre el heredero de los electores de Brandemburgo, l hijo de l a M a r t a anónima, que desde esa HOTEL ttCHÍ- verano. Mt rrSQÍJiW
 // Cambio Nodo4-Sevilla