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A B C. M A R T E S 23 D E E N E R O D E 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G ig. te de cordialidad y sosiego que fácilméníá se percibe. Su paso por las calles no ha sido advertido por nadie n i tampoco, como en otra ocasión, ha despertado curiosidad su salida de Prisiones. A h o r a desfilan silenciosamente por entre dos bancos de las defensas; y se sitúan frente al Tribunal que ha de juzgarlos. L A VISTA D E L A C A U S A POR LOS SUCESOS D E L 10 D E A G O S T O E N S E V I L L A Calificación de delitos y petición de penas. L o s letrados de los p r o cesados. Lectura de conclusiones. Las declaraciones. Declaraciones del coronel de Carabineros señor D e l M o r a l y del general González, que mandaba la Segunda División el 10 de agosto. M a d r i d 23. Ayer mañana, a las diez, en el salón de Plenos del Tribunal Supremo, comenzó ante la Sala sexta de dicho T r i bunal, que preside el magistrado D M a r i a no Gómez, la vista de la causa por los sucesos desarrollados en Sevilla el día 10 de agosto del año 1932. dos de los hechos que se consignan, a excepción de los que causara el teniente señor Gómez Cuervo, con fuerzas a sus órdenes, en la carretera de Ecija, valoradas en 49 S pesetas con treinta y cinco céntimos, y a cuyo pago, en concepto de responsabilidad civil, solicita el fiscal que sea condenado el referido teniente. E l fiscal acompaña a su escrito de calificación lista de testigos que deberán deponer en el acto del juicio oral, y cuyo número asciende a treinta y dos. A su vez, la parte propone ciento sesenta y tres testigos, uno de ellos es el general Sanjurjo, U n ruego a Ja presidencia E l Sr. Cavestany, defensor del Sr. González y González, quiere formular un ruega a la presidencia. Deseo- -dice- -que, como la ley ordena, salgan de esta sala las personas que hayarj de figurar en este juicio en concepto de tes tigos. Y ya que estoy en el uso de la palabra, aprovecho la ocasión para rogar que me sea devuelto un ejemplar de las Ordenanzas Mi- litares que acompañé a mi escrito de calificación en el momento oportuno. i E l Sr. Gómez tranquiliza al Sr. Cayesta- ny. E l Tribunal había adoptado las medidas necesarias para el aislamiento de los estH gos, como el señor letrado pretendía. Ningu- no de los que en la lista figuren remanecerá en l a sala antes de prestar declaración. Respecto a la devolución de las Ordenanzas puedo asegurar al Sr. Cavesíany que le serán devueltas. 1 Calificación de delitos E n su escrito de calificación, el fiscal de la República, Sr. Marsa, aprecia los s i guientes delitos: a) E l de rebelión militar comprendido ¡en el número primero del artículo 237 del ¡Código de Justicia Militar. b) E l de negligencia en el cumplimiento Üe deberes, relativos al mantenimiento de la disciplina en casos de rebelión, previsto en el artículo 252 del mismo Código. c) E l de seducción para cometer la rebelión militar, comprendido en el artículo 240. d) E l de auxilio a la misma, comprendido en el mismo artículo. e) E l de negligencia por parte de las autoridades de nombramiento directo del Gobierno, previsto y penado en el artículo 255 del mismo Código. f) E l de aceptar empleo concedido por los rebeldes, definido y penado en el artículo 257, y el de continuar desempeñando el cargo bajo el mando de los alzados, comprendido en el artículo 256. Las defensas Los letrados encargados de las defensas de los procesados son los siguientes: A D Eduardo V a l e r a Valverde le defiende D Miguel M a u r a a D Valeriano R vera, D José Esteban Infantes; a D José María García de Paredes y a D L u i s Redondo, D Manuel Señante y Esplá; a don Santos Hernández, D E m i l i o Rodríguez; a D Antonio Díaz, D Aurelio M a t i l l a a D Manuel Calderón y a D A r t u r o Garrido, D Antonio V i d a l y M o y a a D Alfonso Gómez, D Juan Cobo; a D Fernando L o laguer, D Francisco Bergamín; a D M a nuel González, D Guillermo Cavestany; a D Manuel Martín, D Manuel Figueroa; a D. Anselmo López, D Francisco del P r a d o a D Francisco Delgado, D Valentín González; a D José Alons. o D Mariano Carraceja; a D Vicente Valera, D Ángel D o mínguez a D Adolfo Corretger, D Manuel Martín A r r e g u i a D Manuel García del Moral, D Ricardo C i e r v a a D Jesús R a n zán, D Francisco Blasco; a D Antonio Verea, D. Enrique Pérez; a D Femando Vázquez, D José Gutiérrez; a D Francisco Rodríguez, D Favián de D i e g o a don Primitivo Escurra, D Baldomero Montoya; a D Manuel Franco, D Luis Cestero; a D. Antonio Pérez, D Wenceslao Delgado; a D Manuel Elias, D L u i s de Cuenca; a don Alfredo Maceiras, D Justo V i l l a n u e v a a D Francisco Pedrero, D L u i s de Cuenca; a D. José Sánchez, D Francisco L ó p e z d e Goicoechea; a D Lorenzo Ortiz, D E m i l i o Niembro; a D Eduardo Curiel, D Joaquín F a n j u l a D Ildefonso Pacheco, D Basilio A l v a r e z a D José Onrubia, D Fernando R i v a s a D Ángel Sevillano, D Manuel Tercero; a D A r t u r o Roldárí y a D Pedro Romero, D Ángel Tabernillas. 1 Lectura de conclusiones E l secretario da lectura a continuación! del escrito de calificación formulado por el ministerio fiscal y a cuyo escrito hacemos anteriormente referencias. Y se dispone el secretario a dar lectura de los escritos de los defensores, labor pe nosa y que, sobre todo, ha de invertir un, tiempo que puede ser aprovechada con mar yor eficacia. ¿Por qué 110 renunciar a este trámite, que, en realidad, no es absolutamente indispensable, ya que tiende a hacer. constar públicamente lo que todos sabemos: Tribunal, ñ cal, defensores y acusados... L a unanimidad en el reconocimiento de l a general conveniencia nos ahorra dos horas de lectura y así podemos pasar al eximen de los procesados. Petición de penas E l acusador público solicitó para los procesados D E m i l i o Rodríguez Polance, don Arturo Roldan Trapaga, D Manuel García del M o r a l D A n t o n i o Verea Bejarano, don Jesús Ranzán, D Fernando Vázquez Ramos, D Pedro Romero Basart, D Vicente Valera! Contí, D. Francisco Delgado Serrano, D José Sánchez Laulhé, D Francisco M a r tín Prast, D. Miguel Martín Naranjo, don Alfonso Gómez Cobián, D Luis Ródenes García, D Anselmo López Marystani, don Manuel Franco Pineda, D Antonio Pérez Lázaro, D Alfredo Maceiras, D P r i m i t i vo Ezcurra Mamterila, D Francisco R o dríguez Hinojosa, D Adolfo Corretger D u i lovich, D Ángel Sevillano Casillas, D A r turo Garrido Moreno, D Antonio Díaz Carmona, D José Sánchez Zamora, D Manuel Calderón H o r r i l l o D Manuel Gómez Cuervo, D Santos Hernández Carretero y don Diego Zulueta Queipo de Llano, la pena de reclusión perpetua. P a r a D Manuel González González y don Fernando Olaguer Feliú, la de doce años de prisión militar mayor. P a r a D José Alonso, D Idelfonso Pacheco Quintanilla, D. Eduardo de la Espina, D José Onrubia Anguiano, D. Lorenzo O r tiz Romero, D Francisco Pedrero y D M a nuel Elias, l a de doce años y un día de reclusión temporal. Para D Eduardo Várela Valverde, ocho ¡años y un día de inhabilitación absoluta, i P a r a D José María García Paredes, seis años y un. día de inhabilitación absoluta para cargos públicos. P a r a D. Valeriano Rivera Vera, inhabilitación especial por ei mismo tiempo que el anterior. 1 No se concretan daños materiales dimana- E l coronel señor D e l M o r a l Por pertenecer al Cuerpo de Carabineros, cuando el general Sanjurjo, inspector general a la sazón, llegó a Sevilla, era la persona! con quien tenía que conferenciar en primer término... S i n embargo- -dice- yo, qué había oído que Sanjurjo estaba a punto de trasladarse a la expresada capital, no tuve noticias de su llegada hasta que aquél me envió un recado por medio de su hijo. Pregunta el fiscal de la República: ¿Y ¡acudió usted a la llamada? Del M o r a l Claro que sí. ¿Cómo deja? de hacerlo tratándose de un jefe? Cualquiera en m i caso hubiese hecho lo mismo. E l Sr. L a Cierva (D R i c a r d o) ¿Sabía usted algo de los propósitos que abrigase el general Sanjurjo? D M -N o señor. Cierva. ¿N o le dijo a usted en la conferencia que sostuvieron qué era lo que se pro- ponía hacer en Sevilla? D. -M -N o señor. N o m e lo dijo. E l Sr. Cavestany formula otra pregunta y él acusado- -quien declara en primer lugar por deferencia del Tribunal, atendiendo a l delicado estado de salud del coronel; -se retira. Llegada de los procesados Poco antes de las once se constituye el Tribunal y entran en la Sala los abogados defensores. A continuación ordena el presidente que entren también los procesados. L a mayoría de éstos visten de paisano; pero hay otros que ostentan el uniforme del Cuerpo a que pertenecen: G uardia civil, Ingenieros, Carabineros, etc. N o hay incidentes. Los acusados, que han sido trasladados al Palacio de Justicia sin otras precauciones que las ordinarias en casos como éste, han permanecido en l a sala de espera conversando con sus abogados sin gue nada haya venido a perturbar, el- ambien- E l general González S u declaración es amplísima. Lentamente, con riqueza de detalles, que en alguna ocasión hacen interrumpir al presidente para rogar, a l testigo que sintetice lo atsa Bfieda,