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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O TRIGÉSIMO. 10 C E N T S N U M E R O Jg! ABC LA OTRA 1 NMORALl D A D DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O TRIGÉSIMO 10 C E N T S NUMERO $0) F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A ¡A H LOS VI E l OS! Entre tantos recuerdos, una esperanza (Oído, anoche en el teatro Español. L a esperanza a que se refería el espectador era P i l a r Muñoz, joven actriz a quien ovacionaron justamente en un mutis- -y ya hablaremos de ello; los recuerdos, el autor de la obra, Jacinto Benavente, y l a actriz Margarita X i r g u y el- actor Enrique B o rras. E n el elogio a uno, como casi siempre entie nosotros, iba así envuelto el menosprecio para otros. Desgracia de no poder hacer bien sin hacer a la vez un poquito de daño. L a frase la recogió algún periódico, y! o de quejarse de los viejos que a ú n estrenan, Benavente, los Quintero, Arruches, lo oímos todos los días en labios de algunos jóvenes impacientes. -E s el lamentable y famoso quínate t ú- para ponerme yo. Y es el caso que las Empresas teatrales siguen prefiriendo las obras de los viejos, porque las prefiere. el público, y las prefiere porque no halla en ellas vejez, sino tradición renovada, y en las de los Quintero una sana alegría moceril, y en las de Benavente una pujante vibración de juventud, y en. los dos- -los tres, mejor- -la maestría que no puede tenerse a los pocos años. P o r lo que respecta a actrices y actores viejos- -que no lo son en verdad- sólo ellos han sabido salvarse de la moda y de la influencia del cine, donde se dramatiza con sordina y se desespera con mesura para: no estropear la doble fotog r a f í a de l a visión y i d é l sonido. Cierta actriz joven, m á s fotogénica que expresiva, me decía no ha mucho: ya no se usa hablar despació, ni gritar. Con ello me convenció de que nunca sería actriz dramática; porque lo m á s noble, lo: más natural y lo m á s difícil del drama es el grito. N o se puede dramatizar como en e l cine porque el teatro nunca fué eso. Y no pue. de ser eso, precisamente, porque no l o fué nunca, y en arte, lo que no ha sido antes, no puede ser después, y lo que no es tradición o imitación, no es nada. Y el arte no es improvisación, sino maestría; no es sólo aptitud, sino paciencia, y l a paciencia es tiempo. E n el fondo de este menosprecio irrespetuoso e impotente late un derrotismo acomodaticio que es vanidad y miedo y falta de amor a lo nuestro. E n Francia no veneran como reliquias, sino- que aplauden con entusiasmo, como a nuevos, a sus artistas viejos. Nadie dijo j a m á s que era viejo el abuelo Hugo, ni que era viejo Francc, ni que era vieja Sarah Bernhardt. ni que es vieja la Sorel, ni averiguó la edad de las pantorrillas de madáme Mistinguette. Giuseppe Verdi, el abuelo italiano, dio una lección de juventud a todos los músicos de su tiempo, y Enrique Ibseri, con sus barbas nevadas de pescador noruego, no era precisamente un mozalbete cuando l a novedad de su teatro, asombró a Europa. No, no son recuerdos aún, sino realidades, nuestros viejos; con juventud, y cuando se mueran- ¡y; mucho duren! -aún seguir á n viviendo- -como el abuelo Galdós y como María Guerrero, la inolvidable- -entre el seudoarte recién nacido e inclusero de algunos jóvenes: muertos sin morir. A ú n quedan por. estrenar en nuestros teatros obra? nuevas de los jóvenes Lope de Vega y Calderón. EFEMÉRIDES Hoy, 23 de enereSan Ildefonso. Fiesta grande entre los moLa misma Pedagogía se connárquicos españoles. Para muchos, de amor. vierte aquí en un peligro de Para algunos, de remordimiento. De pesamuerte. dumbre, para todos. Es un asunto tan penoso que ihasta. pueE n tal, día como hoy, un regio alcázar se de parecer una crueldad el insistir en covestía de gala para solerimizar el santo de ntentarlo. Pero no hay más remedio que hael señor. Y allá iban oleadas de gentes a firblar de él, porque resulta extraordinariamar en Mayordomía, y cientos de personas a rendir ante el Trono la adhesión de su a l mente explicativo y representativo. Las escuelas nuevas, higiénicas, suntuosas, que es curnia, de su cargo, o simplemente ele su afecto. Y allá iban telegramas que eran necesario cerrar por malsanas e inservibles. como el alerta está de un ideal político sóliEse es nuestro affaire. Los franceses tiedamente r- emachado por la Historia a través nen el affaire Stavisky, untado de estafas, de los siglos y las generaciones. sobornos y todos los pecados feos de la corrupción; nosotros tenemos el affaire de las ¿Q u é pudo haber pasado para que todo escuelas fallidas, o sea el triste pecado del aquello, tan metido en l a entraña de este atolondramiento, de la frivolidad y d e l propais glorioso, cayera. al primer golpe de una ceder a tontas y a locas. U n fraude como el genialidad? Porque no nos dejemos engade Stavisky puede estimarse, en el peor de ñar por las deformaciones de unos espejos cóncavos. Aquella mutación a la vista- no los casos, como la espuma corrompida de obedeció a un principio de mecánica fundauna alta civilización; pero ¿cómo vamos a mentado en un resorte electorero de dudosas estimar el asombroso hecho de un país que virtudes; como tampoco es lícito admitir se lanza a construir escuelas y se equivoca? que, al comenzar la primavera del año 31, Cuando un país no sabe hacer escuelas a su medida, con arreglo a su clima, a sus nece- i a mayoría del país fuese republicana. P a r a una alteración tan decisiva en el espíritu de sidades y posibilidades, será porque se: enun pueblo, que. fué grande en el mundo, bajo cuentra en el primer peldaño de la civilizael signo monárquico, era precisa, indispención, en la antesala o el zaguán de la culsable, la concurrencia de un motivo concre- tura. Y esto es lo que duele. Q ue nuestros tamente poderoso: el escándalo de una Corte affaircs tengan que ser casi siempre tontedepravada; la participación en una guerra, ría. S i n embargo, aquí nos tenemos por muy con resultado adverso; el cataclismo inconlistos; nos figuramos que somos un país de tenible de la Hacienda pública, o por lo mevivos. nos, la pujanza de una veintena fe adalides E n efecto, somos tan listos, que basta; exrepublicanos prestigiados por la sabiduría, ta poner el caso del turismo para comprobar austeridad, el equilibrio, el a m o r a l a P a hasta dónde llega nuestra, viveza. Nos gastria... ¿H u b o algo de ésto? N o U n a nación tamos, por ejemplo, un verdadero dineral que, al terminar el siglo x i x pudo beber los en el fomento del turismo, ponemos al frencálices de Santiago de Cuba y de Cavite, sin... te del negocio a un hombre político, ahurebelarse contra el régimen, ¿es lógico que yentamos a los turistas y después, en nutrilo haga a los treinta y tres años, cuando la das manifestaciones, nos marchamos a Roma herida está ya restañada, y el E r a r i o repuesa dejar nuestro dinero. N o hay que decir la to, y la política monárquica ha evitado mezsonrisa que nos destinará Mussolini. E f e o- clarse en la conflagración m á s espantosa que tiva mente, las naciones extranjeras habrán vieron los nacidos, y nuestra guerra con el podido comprender todo lo listos que somos, moro se encuentra liquidada satisfactoria- córi sólo examinar las personalidades que mente? N o no; de ningún modo. -E n el les hemos estado enviando. Esta es nuestra hecho de la República española distaban mudesdicha. U n país que se cree listo y a quien cho de concurrir las circunstancias que preengaña todo e l que quiere. E l país que conscedieron al hundimiento de Luis X V I de truye escuelas a grane! loco de contento por Nicolás de Rusia o de- Guillermo ¡de Alemala dimensión de las salas, por la extensión nia. U n a vez más era el absurdo quien vende- la cristalería, y luego resulta que los chicía a la lógica; y España, como algunas ¿nucos están a punto de morirse allí dentro. jires, se entregaba a lo nuevo más por cuPor eso me ha parecido a mí siempre que riosidad que por amor. las campañas de crítica y depuración no suelen encararse con acierto; se busca el lado Y como en toda acción histórica, brilla m á s sensible de lo populachero, que es la alguna enseñanza, recordemos ahora la actiacusación de fraude, robo y malversación, tud señorial de- Alfonso X I I I aceptando el ¡como si aquí fuésemos capaces- de una gedesignio y poniendo la proa hacia el destie nial corrupción de 640 millones, como en rro. Nadie podrá decir que intentó la vioFrancia! N o nada de genialidades. Aquí lencia, ni buscó partidarios para tenerse la prevaricación se llama tontería. Aquí defirme. Tampoco dirá nadie que conspire acben orientarse las acusaciones hacia el lado tualmente por recobrar su Trono. H e aquí de la estulticia. N o contra los que roban y un hombre que ha perdido y que. no quiere malversan, sino contra los que proyectan a que su pueblo vaya a derramar sangre en ciegas, contra los que legislan atropelladahonor suyo. Y ahora, lector, usted podrá remente, contra los nue construyen sin ton ni lacionar conductas... establecer comparacioson. Contra los infinitos españoles que ocunes. deducir consecuencias... contrastar pan puestos que no merecen. Contra esa actitudes... Y todo ello, pensando que no enorme inmoralidad de una nación, que está existe en- el mundo quien tenga que perder dirigida y manejada por hombres inferiores, más que un Rey, ni quicn. se encuentre menos inconscientes, atolondrados, desahogados. obligado a respetar las normas democráticas. FELIPE SASSONE- JÓSE M S A L A V E R R I A RAMÓN LOPEZ- MONTENEGRO.