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P o r la ralas p o s i b l e s d e l o s p o s i b l e s p r i s i o n e r o s I iqtiisicióii fie a v a n z a d a M i d e l t del Tafilete. puerta E l automóvil, en lugar dé acercarme, me ciudad, no es porque deliberadamente haya va por de pronto alejando del punto de des- venido a asomarme a una teoría de almenas tino, de- la posible ruta de. los posibles primoras. sioneros. Una mirada al mapa de Marruecos. E n l a cartografía se destaca la línea Y como Fez, conservando el sentido de la que, partiendo de Mequínez, es camino de proporción y de la Historia, Taza, Vestida autobuses, y, saliendo de M a r r a k é s cami- de gris, difícil entrada del Marruecos occi no difícil de- dromedarios. dental al oriental Marruecos- Taza, la que Los tres metros de nieve que en el Atlas tiene para el mundo de Israel amargos re se aupan en los- senderos carrozables me han cuerdos en la iniciación del. siglo. Si hube de hacerme el sordo a la voz de empujado hacia Fez) Desde la capital del Imperio rodaré por la ruta de Argelia has- las sirenas de Fez. con más motivo me sé ta más allá de Taza, hasta Gucrcif, poco amputar de lo sensible- el deseo de. parar en menos que el más alejado en esta cartogra- Taza, Allí queda, gris y cortada casi salvafía de los puntos donde, descartando el re- jemente en sus montes, como una ¡tentación codo, del Draa, puede admitirse, quizá como en un camino de privación turística y asceun derecho a la fantasía, la concentración tismo literario, que es hacer poco róenos que de santo pasar por los sitios sin el deleite del cautiverio. Por la- judería de Fez, en la que la. jaque- de la calma y sin hv vanidad licitadle intentar dominarlos con esta lanza de la pluma, tilla ha franqueado el paso a un árabe. cantarín, por Mulay Abdalá, entre mezquitas, contenida a lo- largo de los días con una voentre murallas y sugestiones fabulosas, paso luntad de criterio periodístico, que íenípiezn a unas horas. Fez no merece ciertamente este extravasarse cu toda- mi pasión, i desdén apresurado con que cruzo- por sus A Midejt. por la cuenca del Muluya, axoncalles rezumantes de historia y dé un prestigio imperial, no por no ser nuestro, menos trarrío, pero no a contrapelo de un, plan. A contrapelo, sí. de oficinas y itle inforadmirable. maciones oficiales, de la indicación; y del fa- Si el regreso me concede algún descan- vor, que casi nunca es manantial, sino fuenso, Fez será la almohada, con hilos de oro tes a las que llegan las aguas por tuberías para mí fatiga. Fez, la de los ojos del co- que son filtros, en los qué, en el íriejor y m á s lor de las avellanas. inocente de los casos, quedan partículas i n Pero en estos momentos no busco la se- teresantes de información. veridad imponente de sus alcazabas ni la A Midelt, a contrarno, subiendo por el gracia de la Karaouina, y si me asomo al Muluya- que a r r a s t r ó rebeldías hasta el ir. -arbalcón de la montaña para -contemplar la v que hoy atraviesa el territorio con sus pa: peles en regla: visados y sellados por los bajalafos de Misour y Oulad- El- Hadz. A Midelt, como un fantasma. Anónimo, inadvertido en todo lo posible, con mi carterón grande de papeles, que me da un cierto aire de viajante y no de viajero. E n Midelt, con una desorientación aparentemente tan enorme, -que a- m í me hizo pensar en. una orientación sutil y disimulada, se situó también la posible residencia de prisioneros españoles. Aquí, en Midelt, puerta del Tafilete, pero lejana al Desierto. Por sus- cercanías pudo pasar- -si- alguna vez pasó- -la trágica caravana que se supuso caminando p o r l a i m o n t a ñ a fabulosa con la estación de salida en las playas de Áxdir y la estación de llegada cada vez i. rhás confusa, variable y movediza a lo largo de muchos, kilómetros. Pudieron pasar- ¡qué difícil pasp, sin. embargo! -por los alrededores de Midelt, por esas montañas donde crecen fondos, -de olivos. Por Midelt, -de la que se han publicado, para que toda suposición de error geográfico sea imposible, hasta fotografías de sus alcazabas, no pasaron nunca y mucho menos ha podido haber en ella una concentración de cautivos. i Ñ o hace falta, preguntárselo a- nadie. L o dice todo, la geografía, la lógica, el coneep- lo, por pobre que sea que pueda tener cualquiera. de determinadas gentes. ¡P o r aquí no pudieron cruzar j a m á s prisioneros españoles! Porque, aunque en este lugar, que 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla