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A B C. J U E V E S 25 D E E N E R O D E 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 24. languidez, y nuestra miseria: pensaríamos que inasequible, lejano, pero real había en Francia un político español, atiborrado dtv precedentes y de enseñanzas de primera clase; un gran estadista; el mayor estadista que hubiéramos tenido nunca. Sería nuestro rey D Sebastián. Los nietos de esta generación hablarían de él con respeto y no. v talgia. J E s ¡a única ocasión que se le puede presentar a un político para ser ensalzado. S i le votaría siempre y para todo; para concejal, para diputado, para el Tribunal de G a rantías, para presidir los banquetes, par capitán de los equipos de fútbol, para miembro de Jas Academias... Y como no vendría nunca, nunca nos daría el disgusto de ver que tampoco era él quien podría arreglarlo todo. ¡Oh, que envidiable, aureola! ¡S i Azaña. estuviese aún en condiciones de ceñírsela... -W. F E R NANDEZ FLOREZ. r cacia del propósito lo sacrifico todo. (Aplau- sos de la minoría popular agraria. E l Sr. M U Ñ O Z radical- socialista, emite su opinión contraria a la capacidad del se- ñor Calvo Sotelo. (E l Sr. Martínez de Velasco se a c e r c a a l escaño del S i úoicoechea para conferenciar, con éste. 1 C o i n c i d e n c i a de f o n d o y de p r o cedimiento. U n a fórmula para la; solución E l Sr. G O I C O E C H E A recoge del debate una coincidencia de fondo y de procedimiento. E l- ministro de Justicia está conforme con la doctrina. que hemos mantenido. E l ministro de J U S T I C I A N o con todo. E l Sr. G O I C O E C H E A Con lo esencia! Nosotros no nos proponíamos plantear aprem i o lo que ocurre es que planteado el problema como de fuero parlamentario sería de lamentar que derivara en una cuestión de Gobierno. E l Sr. Alvarez Valdés reconocía que no pudiéndose presentar, inmediata mente el proyecto de amnistía n i siendo posible el indulto sólo cabía el uso de la facultad soberana de la Cámara. Pues ahí está i dictamen de la capacidad sobre la Mesa. Y o me daría por satisfecho con que se declara- ra que éste se discutirá, no cuando el G o- bierno lo decidiera, sino cuando lo determi- nara el presidente de la Cámara. E l ministro de J U S T I C I A L a posición del Gobierno es clara y diáfana y en ella se mantiene. (Nuevas denegaciones de los monárquicos y protestas de los radicales. í t 4 E l P R E S I D E N T E Se va a proceder a la votación de la proposición. E l Sr. G O I C O E C H E A Que sea no- minal. Abandonan los escaños los diputados de 1 minoría popular agraria con el Sr. G i l R o- bles a la cabeza y los regionalistas de la L l i ga catalana, excepto el Sr. Rahola. Votan a favor monárquicos, tradicíonalistas y algunos otros diputados, entre ellos los señores Pánjul, Matesánz y Martínez de Velasco. Resulta desechada l a proposición por 18 Ó votos contra 56. L a votación? V o t a c i ó n de la propuesta radical E l Sr. B L A N C radical, defiende la segunda proposición incidental firmada por los radicales. Explica el sentido de la propuesta y los términos en qué se diferencia de la que se acaba de votar. E l Sr. P R I E T O dice que. los socialistas negarán sus votos a esta proposición por las mismas razones que se los negaron a la anterior. Se vota ñorninalmente la proposición, siendo aprobada por 167 votos contra 54. Se adhirieron los monárquicos y tradicipna listas. O r d e n del día Se aprueban definitivamente dos proyecto? de ley y se levanta la sesión a las ocho y veinticinco. Acotaciones de un oyente Puede decirse que todos los que presenciaron el debate de ayer han sacado de él algo: la cabeza pesada. Para un hombre sencillo es maravilloso ver hasta qué punto alcanzan complicación en manos de hombres especialmente preparados los asuntos que a él le parecen de. realización más fácil. Se trataba de saber si Calvo Sotelo ha de ser o no ha de ser admitido como diputado. Hablaron numerosos señores. Unos dijeron que la condena que pesa sobre aquel señor no merece ser considerada. Otros que merece ser tenida en cuenta, pero que se le debe amnistiar. Otros que si se amnistían, tan fácilmente los delitos políticos, esto es Jauja. Otros que votarían por el Si Calvo; Sotelo si l a iniciativa fuese del Gobierno. Otros que la Cámara está sobre el Gobierno y se basta y se sobra para ello. Y por fin, para que no faltase ningún matiz hubo un diputado, el Sr. Aragay, que quiso pronunciar un discurso, comentando opiniones que nadie había expuesto y que él rebatió enér- gicamente y brillantemente hasta el tris e instante en que le advirtieron que no se habían enterado de nada. E l final, un poco borroso, consistió en e n cargar al Gobierno que haga lo que pueda lo más pronto que le sea posible. Quizá todo esto termine en que venga a las Cortes el Sr. Calvo Sotelo. Entonces le daremos nuestro pésame. A l Sr. Calvo Sotelo le ocurre ahora 10 mejor que puede ocurrirle a un político, E s en estos años cuando ha comenzado. su verdadera, su inmejorable, su triunfal carrera política. E n los campos de España muchos girasoles vuelven hacia él su corola radiada de esperanza. Se habla de. él, se confía en él, se supone que si él estuviese... L a revolución no trajo aún ningún hombre nu vo. Llegaron apenas ciertos energúmenos que creen que cambiar un régimen requier? los mismos procedimientos que deshacer una romería. Sembraron la violencia y el odio, destruyeron a diestro y siniestro y pusieron sobre las ruinas pomposos títulos; Todo esi. o es aún un poquito peor que lo de antes. L o que había de malo se conserva y se han añadido dolores nuevos. Después de aquello hombres han llegado estos de ahora, más azucarados, más respetuosos, pero también sin. el quid gobernante. Son el barril de aceite sobre el agua tempestuosa. E l pueblo. piensa que aún no se ha resuelto nada, quí no existe la orientación apetecible ni, la necesaria estabilidad en la- política; que la p r i mera crisis o la segunda- -si como dice M a r tínez Barrios es Lerroux quien ha de suceder a Lerroux- -planteará problemas dificilísimos. Perdida la fe en los partidos y en los programas para atración del votante, el pueblo busca un hombre. Y mucha gente ha fijado sus ojos en Calvo Sotelo. Esto no se puede negar. Sus votos lo demuestran reiteradamente. Pero el principal mérito del ex minist o de la Dictadura ante los mismos que esperan en él, es estar ausente y no poder venir. A h o r a es fácil sospechar: Quizá arreglase esto. Calvo Sotelo Después, cuando sob. e Calvo Sotelo, ya diputado, cayesen los bloques de todas las realidades españolas y bracease inútilmente entre ellas, ¿no se padecería una nueva desilusión? Nosotros no tenemos en esta cuestión un criterio cerrado, pero aconsejaríamos amistosamente al Sr. Calvo Sotelo que buscase todas las recomendaciones necesarias pars que se prolongase su destierro. España se guiría la cuesta abajo de sus destinos; pero cuando aiguien, pudiese ir y. volver de P a rís y nos dijese: Allá queda Calvo Sotelo estudiando aún más economía muchos ciudadanos suspirarían E s e era- el hombre. ¡S i ya estuviese a q u í! Y pasaría un año v otro. Y en nuestra Fuera de la sesión El dictamen de Ja comisión Responsabilidades de E l dictamen aprobado en el seno de la comisión de Responsabilidades, y que será sometido a la aprobación y discusión de la Cámara, dice así textualmente: Artículo único. -Primero. Todas, las d i ligencias, de cualquier índole, instruidas por la comisión de Responsabilidades; de las C o r tes Constituyentes pasarán inmediatamente al Tribunal Supremo de Justicia. Segundo. EÍ Tribunal Supremo de Justicia, cuya competencia no podrá ser discutida al entender en los asuntos que tengan su origen en las actuaciones practicadas por la comisión de Responsabilidades, y en los que con aquéllos tengan conexión, examinará los antecedentes que se le envíen, los completará, si lo creyera conveniente, y continuará la substanciación de cada punto, hasta dictar el auto de sobreseimiento o la sentencia absolutoria o condenatoria que corresponda. Tercero E l Tribunal Supremo de Justicia tramitará los sumarios de que ha de conocer, por consecuencia de esta resolución, por las reglas de la ley de Enjuiciamiento Criminal, y juzgará a las personas que estén o deban, estar procesadas por los preceptos contenidos en las leyes que, en cada caso sean aplicables. Cuarto. Se declaran cumplidos los preceptos de la ley de 27 de agosto de 1931 y disuelta la comisión de Responsabilidades. No se llegó a la aprobación de este dictamen sin una vivísima discusión. A la re unión asistieron veinte diputados y votaron en contra de la totalidad, del dictamen los tres socialistas, el radical- socialista y el representante de la Esquerra. Anunciaron votos particulares a la totalidad y votos particulares a cada uno de sus artículos, que en otros términos significa que están dispuestos a mantener la obstrucción en e! salón de sesiones. Importante proposición de ley de la minoría agraria Ayer quedó presentada en la Mesa de la Cámara u n a proposición de ley s u s c i t a por don José Martínez de Velasco, en primer término, de modificaron de la ley de Reforma A g r a r i a sosteniendo los puntos dé vista que dicho señor mantuvo dentro de U comisión dictaminadora de la reforma agraria y en el salón de sesiones cuando aquel proyecto se discutió en las Cortes Cp stifeyeiites. llame usted al teléfono de la Administración, número 32.689, de diez de la mañana a ocho de 3 a noche