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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O TRIGÉS I M O 10 C E N T S NUMERO g DIARIO SIMO. ILUSTRAí 0 CENTS. D O A Ñ O TRIGÉNUMERO F U N D A D O E L i. D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U G A D E T E N A ABC EN BERL 1 N La bien guarnida H a y países, como España, patria de Isabel y de Felipe, donde l a vida es o ha sido clara misión, ancha y universal, que así es Castilla. Qíros, como Alemania, patria de Fausto, Luteró y K a r l Baedeker, donde l a vida es anhelo sin fin, inquietud sin designio. Pero hay un tercer país, y éste es Francia, donde la vida es, a la par, misión y mixtificación o mixtura, corte de amor y jardín de los suplicios, gesta de Dios y mundo, demonio y carne, T a l duplicidad clásica c irónica, tal doblez no suele calarla la mirada epidérmica, fácil y simple. Pero, ahí está, inequívoca en su equívoco, a lo l a r g o de. dos mil años de Historia. L a mejor Francia se esconde, decía Nietzsche, viéndola a lo lejos y desde lo alto, con ojos de águila, que es como se. aprehende lo entrañable y profundo. L a mejor Francia... Y la peor, maestro; En. ese paraíso a la sombra de las espadas, donde el gallo galois cacarea y despluma, siempre hay, en verdad, un misterio escondido. A veces, es un caballero de la Tabla Redonda quien se esconde bajo el chaqué obscuro del notario. Sí, el burgués se siente galán de una doncella mística y rompe lanzas en un paso honroso. E s que han caído las nieves de antaño, la poesía del ciclo carolingio, y en el fondo de su corazón arde una llama celeste que lo transfigura en paladín y lo saca de sí y lo hace marchar a vientos y a rocíos, camino de Jerusalén, a pedirle torneo a la intemperie. Pero otras veces cae el sol de plomo y las cigarras cantan su estribillo y por el aire vaga, a la hora del crepúsculo, un perfume vegetal y epicúreo. Entonces, -peto y espaldar pesan demasiad) y la ley caballeresca es rígida. E l carolingic se despoja de sus ritos, se pone el chaqué y sale, como en el apólogo de José Pía, a ver cómo pinta la uva en las- viñas y cómo se recuestan, desmielas, en los. pámpanos, aquella. diosas rosadas que describe la Mitología de! Liceo. Sueñan con odaliscas, sueñan con odaliscas dice mi amigo Pía de los notarios franceses. Pero eso no es lo malo. L o malo es que vayan a pedirle ayer jenízaros al turco y hoy al bolchevique para que nadie turbe su siesta en el harén. L o malo es esa recluta de mastines para que hinquen los dientes en el desheredado, que ronda, vagabundo, en. torno al castillo. Y el subir cada vez más las almenas, y el profundizar cada vez más los fosos, y el negarle el pan y el agua al vecino pobre, porque si tiene pan y agua puede sentir, bien comido y bebido. ía tentación de tener el chotean, y el antiguo barón, que fué a las Cruzadas, se ha tornado voluptuoso y por armas que tenga en sus panoplias, qué le vamos a hacer, no se siente seguro. H a y algo, no obstante, mucho peor todavía que el epicureismo notarial. Y es el querer hacer pasar sus contratos, los Tratados que logró arrancar a l vencido, por juicios de Dios y Sagradas Escrituras. Nadie muev a ios artículos de Vcrsalles. Nadie altere una coma, porque son el Evangelio. Esto es l o que los alemanes j u z g a n más irritante, -el confundir l o divino c o n lo humano. Porque, sin duda, es- humano, demasiado humano. defender privilegios y g u a r d a r l a viña. Pero divino. no lo es ni caballeresco- taniDCco. tiva. E l tope mínimo está señalado por l a L a ley caballeresca manda darle al adverley de plenos poderes en el 50 por 100. E n sario las mismas armas que se tengan. Así todo caso, pues, el dólar puede oscilar toiba, bajo una ley de equidad, Bayardo a los torneos. Así se adornó Francia de un espíen- davía entre el 5,0 y el 60 por 100 de aquella paridad. A h o r a bien: ese 10 por 100, refedor glorioso que ha cautivado a un sinfín de rido al valor actual, importa bastante más: generaciones. Ninguna leyenda, salvo nuesimporta un 16,66 por 100. N o obstante, el tra historia, con tanto rapto heroico y tal oro americano es nacionalizado ya desde brillantez. ¡A y luces de París, temblor de los ahora mismo. cirios de Santa Genoveva sobre el oro y los E n esto consiste el avance más radical. yelmos de la Tabla Redorada! Aún aquellos Norteamérica nacionaliza todo el oro. N o a quienes no ofuscó el. incendio de la revosólo el que poseían los Bancos de la Relución ni sedujo el magnetismo del trueno serva Federal, también el que retenían los napoleónico te amaban por lo que quedaba en particulares, (De este último debe quedar ti de aquel reflejo católico y antiguo. Pero ya muy poco en mercado, pues M r Rooahora se ha interpuesto una sombra que nusevelt dictó en marzo medidas muy enérgibla- tu sugestión y cesa tu fulgor ante ojos cas para perseguir y castigar su atesorajóvenes. Quien bien te quiere te lo dice. miento. E l Gobierno era dueño ya de un Del enemigo no, pero del amigo, en casa del fuerte stock: 1.372 millones en i. de noenemigo, el consejo. M i r a que ya son muchos viembre último. A h o r a recibirá 2.640 m i los que no te perdonan el que tus paladines llones más, que pertenecían a la Reserva monten la guardia ante la tumba de Lenin Federal. L o s Bancos emisores del Contiy el que Bayardó vaya pidiendo votos para nente europeo, después de la revalúación de desarmar a los demás, en vez d e i r sin miela respectiva divisa, conservaban en patrido, y sin tacha, a ganar el Toisón allá en monio el metal amarillo preciso como coOriente. bertura. Los Bancos emisores americanos se EUGENIO M O N T E S quedan sin oro. Ello se explica, en parte, por una particularidad de la emisión americana. E l billete americano esta garantizado, no sólo por el Banco, sino también por el Tesoro. Q u i zá se funda en esto M r Roosevelt al proponer la nacionalización. E n canje o como precio, el Tesoro americano expedirá a los Roosevelt y el o r o Bancos simples certificados. Ésto no implica novedad, pues en la cartera de fin de año Es, pues, una sabia medida conferir al d é l a Reserva Federal aparecen más de- 50- 0 Gobierno de una nación la propiedad y el millones de dólares en certificados, repreuso de todo el oro monetario existente en sentativos de oro perteneciente al Gobierno. ella, para conservarlo, no en forma de moL o nuevo, hasta cierto punto, es que el Goneda, sino de lingotes ha dicho M r Roobierno se reserve expresamente, según dice sevelt en su último mensaje al Congreso el mensaje, el derecho de fijar el peso y el (15 de enero) -ítem más: Aunque la ley título del oro por dólar, da tiempo en tiempo. autoriza al Gobierno. a tomar posesión de Esta previsión es lógica, y tiene largo a l ese oro por decreto, es una medida de tal cance. E s lógica, porque el Gobierno, reclaimportancia, que prefiero pedir al Congrema el oro, precisamente para desarrollar so una legislación especial que dé al Estado 1111 título de propiedad sobre todos los una política monetaria autárquica y soberana. De largo alcance, porque así asegura stocks de oro, que son propiedad particuel Tesoro la plusvalía aneja- a futuras y lar. El Gobierno pagará dicho oro con cereventuales devaluaciones monetarias, no detificados oro seables, pero muy posibles, sobre todo desH e aquí una fórmula, nueva y osada para pués de haberlas iniciado con tan sencilla un problema viejo: el de las plusvalías, desenvoltura. que producen. en los stocks amarillos las devaluaciones monetarias. Conocida es la fórE l mensaje lleva la expropiación a su mula que podríamos denominar continental último extremo. El Gobierno debe tener el europea, por haberla practicado Francia en derecho de emitir la moneda y de ser el pro 19- 2 S, Bélgica, Italia, etc. (L a acepta tampietario y guardián de su cobertura metálibién la legislación española. Véase el arca. Esto pugna con normas que parecían i n tículo 11 de la nueva ley de Ordenación veteradas e inconmovibles. Esta es la sociabancaria de noviembre de 1931. Conforme lización o nacionalización de la Banca de a ella, la plusvalía del oro pertenece en emisión en su función emisora. Quizá con más estruendo que realidad, por cuanto la derecho al Tesoro, y se destina, en- primer emisión está dirigida en todas partes por los término, a enjugar los anticipos que el B a n Estados, aunque la apariencia técnica revisco de emisión hubiese otorgado al Gobierta a los Bancos centrales de máximas gano. Pero M r Roosevelt va más lejos. rantías de independencia. Pero hay otra E n primer lugar, M r Roosevelt no esconsecuencia. E l Gobierno (o sea el Tesopera la. devaluación oficial y definitiva del ro) soportará en contrapartida l a carga dedólar. Los Estados europeos expropiaron la rivada ele una revaluación del. dólar, si algún plusvalía del oro acumulado en sus Bandía la exigiese el interés público. E n tal h i cos oficiales en el instante mismo en que pótesis, el oro valdría menos, y la pérdifijaban la nueva paridad de sus respectida sería para el Estado; esto es, para su vas divisas y restablecían más o menos amdueño. E n lo sucesivo, pues, los billetes de la pliamente la convertibilidad del billete. N o r Reserva Federal no tendrán garantía metáteamérica no se halla en ese- trance. Sus lica, sino fiduciaria; no oro, sino- papel, cerbilletes siguen siendo inconvertibles, y el tificados gubernamentales de oro. Tales cerdólar conserva su inestabilidad. N o en abtificados representarán dólares de un titusoluto, claró es. Míster Roosevelt propone que sé. fije un tope máximo para la reva- lo y ley determinados. E l Gobierno puede alterar esa ley. S i lo hace en sentido deluación: el por ico- de la- paridad primi- TEMAS ECONÓMICOS
 // Cambio Nodo4-Sevilla