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P o r l a s r u t a s p o s i b l e s d e l o s posible p r i s i o n e r o s LOS DIFUNTOS M ATIAS sus? PÁSCAt (ir. dice de los extranjeros islamizados o en disidencia, ce los que tuve noticia) Apenas el eco. vago y confuso, m á s que de prisioneros, de desertores, de gentes que un día... De lirfou a Midelt sube el eco vago, y de Midelt a Mequínez- y de Mequínez se irradia en versiones distintas, en variantes, el romance misterioso de moros y cristianes, el ron- anee. de cautivos y renegados, cuya cuna po. recc encontrarse en los oasis del T a filete. Y o he oído estrofas, de ese romanee laberíntico en- bocas musulmanas- y prendidas del labio judío. M e lo hárí contado alguna vez, inclusa gentes cuyos ojos estaban habituados, aun más allá de los oasis tafileteases, más allá de la avanzada de Taouz, -en plenos climas de. disidencia, por donde, en estos días precisamente, según grandes planes de conquista, va a comenzar el ataque francés para someter, del centro a la costa, a unos setenta mil indígenas insumisos. Sus noticias son en alguna ocasión concretas. Coinciden, unas veces, con los datos oficiales del Informe francés y, otras se distancian macho, de aquella antología difusa de nombres y confidencias oue Francia irvió a raja: de. la misión Batalla. E l resumen que yo Re podido- hacer por mí mismo, fcccgl cndo dates en puntes muy 1 t! distantes y de fuentes muy diversas, es un alegato más- -digámoslo por anticipado- -de que, concretamente, nadie ha visto prisioneros españoles, como tales prisioneros, en la región del Tafilete. E l Tafilete está integrado por- ciento y pico de aduares habitados por kebalas, citorias, harrars y bereberes. Consta de seis dis- tritos, y vario aduares quedan fuera de la división política de la región. Quienes- han visitado y visitan, tanto ahora como hace tres, cuatro y cinco años- -que es cuando más puede interesar- -los oasis del Tafilete con motivos distintos, entre ellos la asistencia al zoco de A b o u- A a m y al zoco de los chorfas; junto al Alcázar de Meranin, lian visto y aún hablado con gentes que, aunque generalmente vestidas de árabes, eran europeas. Iguales encuentros tuvieron otros por otras regiones próximas, fuera de. los seis- distritos en tierras inmediatas, en las blancas Hammadas o a lo largo de las orillas del Draa. L o s que coinciden en sus manifestaciones con los declarantes del informe francés citado, me han dicho, poco más o menos, las mismas cosas. P o r no alargar esta serie de artículos, que, sin divagar demasiado, podría. muy bien sostenerse durante cuatro meses, concretaré las opiniones que, en cierto modo, coinciden con las de los declarantes en la encuesta francés; en tres principales, procurando una redacción concisa y estirada como la que podría hacer para un informe oficial: I. Se ha visto, en más de una ocasión, a tres cristianos, sin poder precisar si españoles o franceses, que vivían de la mendicidad y del robo. Anduvieron por la región del Tafilete hace tres años, según unos, y m á s de cuatro, según otros, desapareciendo después. Su paradero actual se desconoce, aunque es muy probable que salieran de los oasis de- Tafilete internándose en la Hammada sudoriental próxima. Dos veces se- me ha dicho que uno de los tres cristianos murió de fiebres, I I H a n visto a un renegado que creen alemán y que vive islamizado con una mujer de la que hubo dos hijos. H a tomado el nombre de Abdalá y vivió algún tiempo en el Tafilete, de donde desapareció. Otro me habló de un Abdalá que vivía con una mujer indígena muy bella, vestido de árabe y lievando una existencia pobre. Trabajaba como albañil en el valle del R e j E s fácil que sea el mismo, aunque el nombre no indica nada, porque todos los conversos al islamismo se llaman Abdalá, esto, es: Esclavo de Dios. III. Concretamente un judío me habló de que, según noticias que tenía por ciertas, tres europeos que vestían de árabes y se decían islamizados, que eran hombres j ó venes y fuertes, vivían en la disidencia y fueron muertos por los bereberes para robarles las armas que tenían. Interrogado sobe, sa opinión acerca de la nacionalidad de los tres europeos, dijo que lo, ignoraba. j