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A B C. S Á B A D O 27 DE ENERO DE 1934. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 21. aprobada l a ley por los socialistas, de buena fe, la práctica ha venido a demostrar que ha constituido la guerra encendida entre patronos y obreros y entre los mismos obreros. Pregunta a los socialistas si esta ley satisface a los obreros o solamente a un sector de éstos. E l Sr. M A R T Í N E Z G I L Y o digo que la inmensa mayoría de los obreros está conforme con esta ley. (Rumores. E l Sr. F E R N A N D E Z D E L A B A N D E R A Está en la conciencia de todos que ha hecho nacer esta ley un nuevo caciquismo y que ha llegado la hora de su derogación. E l P R E S I D E N T E Se suspende este debate. Se levanta la sesión a las nueve menos veinte. A c o t a c i o n e s de u n o y e n t e Sí; producimos hombres extraordinarios. Puede ocurrir que algunas ideas pazcan en cerebros ultrapirenaicos, que se articulen fuera de España procedimientos útiles, sistemas modernos. Pero al llegar aquí todo se transforma, impregnado por nuestra propia y pujante personalidad. E n estos momentos tenemos el orgullo de mostrar al mundo un ejemplo nuevo y desconocido en la política. U n caso imprevisto, aunque deseable. U n ministro de M a r i n a pacifista. Y o soy también pacifista. Nada me parece más cruelmente inútil que la guerra. Acerca de este tema obsesionante escribí centenares de cuartillas, en las que procuré verter todas las condenaciones, todas las exhortaciones también que creí podrían hacerse en auxilio de la paz. Pero jamás se me ocurrió ese remedio eficaz, simplísimo, maravilloso, de encargar de la Armada- ¿por qué no asimismo del Ejército? -a personas de pacifismo arraigado. E n el orden del día de ayer figuraba la aprobación definitiva de las obras realizadas en el crucero Méndez Núñes en los astilleros de Matagorda. Y a había quedado proclamada la víspera la completa invalidez de tales obras y el ministro de M a r i n a había aclarado suficientemente que bien sabía él que el Méndez Núñes, n i antes n i ahora, puede afrontar los riesgos de un combate naval; pero que las ideas pacifistas del propio señor Rocha le impulsaban a desentenderse de este pequeño detalle para cuidar tan sólo de que tuviesen trabajo algunos obreros de Matagorda. L a teoría hace subir hasta los ojos esa dulce humedad de l a ternura. Pero no todo queda en un vago sentimentalismo. E l panorama de l a guerra naval ha sufrido una profunda transformación. Viejos buques, remendados con terribles sietes en el acero de sus planchas, tosiendo humo por sus torcidas chimeneas, saldrán penosamente al mar, en la que antes era trágica hora de los encuentros. Mientras los malecones se alejan en l a ilusión óptica, los marinos cantarán el Dichoso aquel que tiene su casa a flote con acento en el que no habrá más que la preocupación musical de un coro bien organizado. L a escuadra enemiga, en parte sostenida por barriles vacíos, se acercará prudentemente. Los barcos frotarán sus proas como los negros sus narices cuando saludan, y acodados en la regala los dos almirantes adversarios- -mientras la Infantería de M a rina se dedica a la pesca del calamar- -cambiarán al través de sus bocinas éste o parecido diálogo: ¿Qué? ¿H a dado usted trabajo a muchos obreros desde la última vez que nos vimos? ¡P s c h! N o hay queja. A h o r a estoy es- tudiando un aumento de jornal a los carpinteros de ribera. -A mí me tiene preocupado l a reducción a seis horas de la jornada legal. ¡Qué quiere usted! E s nuestro oficio. P a r a eso somos marinos de guerra. -V a y a pues no quiero entretenerle. Retírese que hace fresco, y si se levanta un poco de viento van a irse a pique al primer bandazo. -N lo quiera Dios. ¡Abur, compañero! -U s t e d lo pase bien, Sr. Gravina. Esta actitud del ministro puede suscitar entre los deficientes mentales algunas objeciones. P o r ejemplo: Si s pacifista, ¿por qué acepta la cartera de Marina? Si hay que dar trabajo a los obreros. ¿por qué ese trabajo lia de ser inútil y perdido el dinero que en él se emplee, habiendo tantas cosas necesarias por hacer en E s paña? Pero aparte el encanto que el sistema ofrece, por su novedad, esos reparos carecen de importancia y pueden ser destruidos así: Contra el primer argumento. Que también el ministro de la Guerra es pacifista, y tan arraigadamente, que nunca S i n t i ó el impulso de estudiar nada que con la guerra se 0 Ya se habrán convencido ustedes que no hay figurín ni revista de modas que aventaje en consejos útiles y prácticos sobre las modas más elegantes que los contenidos en la sección de B L A N C O Y N E G R O titulada relacionase. Asimismo, al ministro de A g r i cultura le ha tenido toda su vida sin cuidado la propia agricultura, y como el hombre de aquel cuento de M a r k- T w a i n está pronto a aconsejar a cualquiera que no arranque los nabos violentamente para evitarles un dolor, sino que sacuda con suavidad el árbol que los produce hasta que caigan desprendidos. Igualmente el ministro de H a cienda ha observado hasta ahora una tenaz indiferencia respecto a todos los problemas de tipo económico, con la pequeña exclusión de los suyos particulares, a los que atendía como una concesión a la sociedad y a la época. P o r lo tanto está fuera de duda que se puede ser ministro de un ramo por profundas que sean la aversión y la frialdad que aquella materia inspire. Contra el segundo argumento. Quizá sea más difícil explicar el por qué de ese gasto sin provecho. Pero la culpa es de nuestra incapacidad. E l Parlamento se compone de cuatrocientos y tantos hombres, cuidadosamente elegidos. Su misión s velar por que los Gobiernos nos rijan bien, nos administren bien. ¿Creen ustedes que si el P a r l a mento viese con claridad que ese era un d i nero tirado a l a calle aprobaría el dispendio? N o S i tal hiciese faltaría a su deber y podríamos acusarle de que no se ocupaba más que de politiquerías y de que abandonaba nuestros más importantes intereses. Cuan do la Cámara aprueba ese gasto del Méndez Niíñez es que está muy bien hecho y que todos debemos felicitarnos de que sea así. Por mi parte creo que sólo queda algo por intentar. Pedir respetuosamente a l a comisión de Estocolmo que el Premio Nobel de la Paz de este año sea concedido a nuestro ministro de M a r i n a de Guerra, señor Rocha. -W. F E R N A N D E Z F L O R E Z F u e r a de la sesión La comisión de R e g l a m e n t o Ayer mañana se reunió en una de las secciones del Congreso la comisión de Reglamento, presidida por el Sr. Besteiro. Esta facilitó a los periodistas la siguiente referencia L a Comisión ha discutido en un ambiente de serenidad diferentes temas sobre la modificación del Reglamento de la Cámara, pero sin tratar a fondo en la cuestión. H a s ta ahora no ha empezado la Comisión a disi cutir el articulado del Reglamento. La comisión d e A g r i c u l t u r a Se reunión esta Comisión y acordó ped t a las mitiorías cuyos miembros no asisten a las reuniones n i una sola vez, que los aperciba y los sustituya por otros diputados de su agrupación y que exciten el celo de los interesados con el objeto de que asistan. Para el martes, a las doce, se ha convocado; a la Comisión con el fin de redactar un Re j glamento de régimen interior que sirva para! uso de la misma. i Tambiéa se h a a ordado pedir al Instituto de Reforma A g r a r i a ciertos datos j: v tivos a la intensificación de cultivos en E x tremadura y otros que conciernen a las. variaciones que en dicha región ha tenido l a riqueza ganadera en cada uno de los años del último quinquenio, incluido el actual. 1 r La Mujer y la Casa que en el número de mañana domingo contiene, entre otros, los siguientes: LAS ULTIMAS CREACIONES EN TRAJES PARA TE. LAS M A N G A S E N 1934, por A d a Lyncon- Berkeley. CRÓNICA D E L A M O D A T R A J E S D E C A L L F por la Condesa d Armonville. TRAJES D E MAÑANA LABORES: TAPETE REDONDO A P U N T A D E A G U J A LA DECORACIÓN: C O Q U E T A S por Romlay. Mane y Sesga S e r v i c i o d i a r i o cíe ó m j i i b u s e n t r e S e v i l l a- M é r i f i a- V i l l a n u c v a de l a S e r e n a y Tnijillo; Sevilla- Zafra y V i l l a n u e v a c? el F r e s n o Sevilla- Azuaga y G r a n j a S a l i d a s de S e v i l l a D e l a A v e n i d a i e! a L i b e r t a d 3 (t e l é f o n o 23.619) P a r a Jas neas de T r u j i l l o V i l l a n u e v a de l a S i r e n a y d e l F r e s n o y G r a n j a las o c h o de a m a ñana. S e r v i c i o d i r e c t o a Z a f r a a las c i n c o de la t a r d e J í e s s a j e r f a s Se admjiten. f a c t u r a c i s n s s g a r a t o d o s los s e r v i c i o s El ministro de la Gobernación, enfermo Ayer tarde se supo que el Sr. Martínez Barrios no asistiría a la sesión de la Cámara por hallarse indispuesto a consecuencia de un ataque gripal. Por esta misma r a zón ha suspendido el ministro su proyectado viaje a Valencia para el próximo d v mingo.