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R- ÓT I L O S CO í T E N I D O Derechas e izquierdas... Ayer, antes, ahora y siempre, nos hemos pasado la vida disputando vanamente por los nombres, luchando por las denominaciones y peleando encarnizadamente por los emblemas. Emblemas, denominaciones y nombres, carentes de expresión real y vacíos de contenido, salvo los momentos, fatalmente irremediables, en que las tendencias opuestas producen la colisión que ha de decidir el triunfo que lleve de nuevo a ios contendientes a los cauces normales. E l hombre, imagen de Dios, no fué creado para guerrear eternamente, sino para convivir armónicamente en sociedad, y cooperar en la medida de su inteligencia y de su trabajo en la obra civilizadora. Quien quiera que con serenidad observe lo que sucede en España, creerá que esto no reza con nosotros. Entre dos denominaciones de sentido adverso ha transcurrido en todos los tiempos la historia nacional, como si todos los afanes y todas las actividades se hubiesen de polarizar necesariamente en uno de los extremos. Moros y cristianos, comuneros e imperialistas, austríacos y borbónicos, liberales y carlistas, demócratas y reaccionarios, y ahora, para no ser menos: derechistas e izquierdistas. A l surgir una nueva denominación que substituía a la antigua, parecía que se salvaba la Patria, cuando lo que sé hacía era continuar hundiéndola en la perpetua pugna y en la sempiterna discordia. Establecido de manera tan simplista el dilema, los de cada bando- -encasillados voluntarios- -no tienen más misión que ¡a de atraer a los afines y perseguir sañudamente a los del grupo contrario. ¡Y cómo se los persigue! Ahora se los caza como a fieras, y todos los medios de destrucción se reputan lícitos. En los momentos actuales, los que bullen, los que se agitan, los que vociferan y los que se acosan sin piedad sólo atienden, porque la lucha así lo requiere, a atacar o a defenderse, con olvido de todos los demás intereses, y convirtiendo el país en un inmenso campo de Agramante. Pero España es algo más y mucho más que todp eso; es la España que produce, que trabaja y se afana, lejos de las controversias bizantinas entre derechas e izquierdas, con ansias de sosiego, para que a su amparo se desenvuelvan la industria, el comercio, la ciencia, el arte y la enseñanza, que son los signos de la prosperidad de un pueblo y la objetividad que primordialmente ha de perseguir el Parlamento, con abstracción de todos los demás quehaceres menudos que esterilizan su labor, entorpecida por la intriga, y por el cabildeo para conseguir el equilibrio de los grupos en las votaciones. Causa pena el confesarlo, pero es la realidad, y produce una amarga decepción en el animo que los. elegidos por el país para que sean sus representantes, sigan entregados a la vana porfía y no consagren su mentalidad sino al minúsculo empeño del predominio derechista o izquierdista. Si esto no íiiera así, y ya que, ante la magnitud del desastre y lo probado de la incapacidad, no se ha producido una determinación del Poder público, í a qué aguardan las Cortes para intervenir con toda la autoridad y toda la Ifuerza de su poder en lo que está ocurriendo en el Ayuntamiento de Madrid en materia de enseñanza? E l Ayuntamiento de Madrid es el de la capital de la nación, y los hechos vergonzosos que en él se producen nos deben causar sonrojo a todos los ciudadanos por lo que de ello se pueda opinar en España y fuera de las fronteras. De la gestión municipal, en diversos aspectos se ha dicho ya K se sigue diciendo bastante, aungue por; tíesgracia, sin fruto, pero Tó qué sucede en la actualidad en materia de enseñanza, ha venido a colmar la medida y requiere un remedio todo lo rápido y todo lo enérgico que sea posible. No, es cuestión de derechas o izquierdas, a pesar de que los munícipes siguen jugando a la política, en yuxtaposición de grupos y grupitos y a pesar también de que dos ex ministros de Instrucción pública, muy caracterizados- -uno de ellos catedrático y el otro con el título de maestro- -se dieron al deporte de la inauguración espectacular, de, grupos escolares (que no se debieron, claro es, a. su iniciativa) y a barajar cifras portentosas sobre el aumento de las escuelas y sobre, el número de ios escolares. Lo que ocurre es que por causas que la Prensa ha hecho públicas, ha sido necesario decretar el cierre de muchas de esas escuelas, y muchos millares de niños se ven privados en la capital de recibir instrucción. Esto ha sucedido- -o, por lo menos, a ellos se han referido los periódicos- -en los grupos denominados de Joaquín Sorolla, Jaime Vera, Pablo Iglesias, Emilio Castelar, Leopoldo Alas y en el de Lope de Rueda. En los comedores escolares ha habido que reducir el número de las plazas. En las pasadas Navidades, y por no haber librado el Ayuntamiento (este Ayuntamiento de la elevación del inquilinato, de la multiplicación de los automóviles y de la gasolina a caño libre) la cantidad que venía figurando en los presupuestos municipales, no se ha podido hacer el reparto de calzado y prendas de vestir entre los niños. E n cambio, y como compensación, se ha remitido a las escuelas unos almanaques, a dieciséis pesetas cada uño, así como algunos mapas con los principales monumentos sin ningún valor pedagógico y cuyo gasto está siendo muy censurado Y para terminar con esta relación que literalmente recojo de la Prensa diaria, los maestros nacionales de Madrid continúan sin percibir la gratificación por vivienda, obligación que está a cargo del Ayuntamiento, por disponerlo así la ley de Instrucción pública. No se me ocurre otro comentario, sino el de preguntar, a quien pueda poner coto a tan torpe y desastrosa gestión, si. no podría ser éste un caso de aurora boreal. De no acabar por ser achacado, al viejo pleito de derechas e izquierdas, suprema razón del sectarismo, por su falta de contenido, para atribuir al contrario todas las culpas y todos los desafueros. Acabemos de una vez con los motes. SE A C A B A R O N LOS INDIANOS América nos devuelve más españoles de los que nosotros la enviamos. L a balanza migratoria con el Nuevo Mundo ha caído del otro lado, según una estadística que acabamos de leer, y apenas zarpan ya de nuestra tierra hombres con baulito para la costa de. la canela. En 1933 salieron únicamente 6.658 emigrantes. -Durante ese mismo año regresaron 30.862. Cifras que a nosotros nos parecen. trágicas, y que, probablemente, han circulado pos el país ante la indiferencia de todos. No hay nada que hacer en América, pof lo visto. L a riqueza por la especiería, pon. el tabaco, por las frutas olorosas, por ef café, por los azúcares, por el trigo y eli, maíz en océanos es una riqueza depreciada. Nada que hacer en tierras de palmeras y en tierras de boliches. Hambre allí también, como en todas partes; y quizá allí más hambre todavía. Los puertos americanos están llenos de españoles estáticos y nostálgicos que desean volver. Y no vuelven, probablemente, todos los que quieren. España no tiene colonias en serio; pero las tierras que fuimos descubriendo y conquistando en otros tiempos, y que mas tarde, fuimos, perdiendo, seguían incorporadas al Imperio de nuestros sueños de riqueza y de aventura. Una- sola noche de París bastaba, por lo visto, para cubrir las bajas del Ejército de Bonaparte; pero las noches de nuestras aldeas, y especialmente las noches de las aldeas asturianas, montañesas y gallegas, han poblado millones de legua? americanas. No eran nuestros ahora aquellos países, pero seguían siendo ricos y hospitalarios para el español. E l español llegaba con su ropa aldeana y con su humildad, oliendo todavía a campo de origen. Se le abría de improviso un horizonte inmenso. Es posible que allí no consiguiera nada tampoco; pero allí podría serlo todo. De todas maneras, era el indiano; y luchaba y blanqueaba al aborigen y regresaba con sus onzas, aun- que fueran pocas; con ía tez bronceada, con dulzura, de trópico en la palabra y con un terrible deseo de morir en su Patria lo más tarde posible. 1 Ignoro cuándo consentirán los apremios del original y del espacio que vean la luz pública estas líneas, pero declaro que nunca perderán actualidad, si se han de enmendar los. yerros, y que fueron escritas con el ánimo contristado ante las vergüenzas que quedan relatadas, como madrileño y como español que no se resigna a pasar callada mente por ellas. A RAMÍREZ T O M E Su niño se cvmvé mejor aun con Carburador SOIJEX a STARTER. Puesta ga marcha, inmediata en frío; ewnomí y, aayc r potencia. A España se le cierra su ruta más luí miñosa. Su salida hacia la riqueza para todos. Es como si, de improviso, no quedara, esperanza. Entre nosotros, el que llega, llega a una altura tan pequeña, que ni es altura. Apenas hay diferencia en bienestar y en satisfacciones de vida entre el que no ha llegado aún y el que ha llegado a todo. Como apenas hay distancia tampoco entra el obrero que trabaja y el parado. Y era esa posiblidad de bienestar, de derecho a la generosidad y a la gentileza) la que buscábamos los españoles en tierras americanas, y la que el mundo, descompuesto, nos niega ahora. ¡i Nuestras Indias perdidas seguían hacién- Ho indianos; gentes que continuaban descü- briendo América y trabajándola y queriéndola, e incorporando paisajes caribes y pampas a la emoción íntima de un rincón de ¡España. Pero lo grave de todo esto no es lo que desequilibra la economía nacional, la sequía del giro americano y la certeza de que desaparece esa ruta para la ambición. Es que desaparecen, además, los únicos caminos de viaje que teníamos. Nuestro turismo por el extranjero era la emigración. En, alguna ocasión hemos dicho que el inglés viaja, que el norteamericano se traslada y que el español emigra. L a emigración a América no 9 permitía seguir siendo viajeros y entrando en. los contrastes y en las enseñanzas; del mundo. Se traían horizontes nuevos, y esto importa mucho. Creemos gmceramenfaa qug
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