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MADRID- SEVILLA 28 D E E N E R O D E 1934. NUMERO EXTRI 0.20 C E N T S REDACCIÓN: P U A D O D E SAN SEBASTIAN. S U S C R I P C I O N E S X A N U N C I O S MUÑOZ DIARIO I L U S T R A DO. A Ñ O TRIGÉSIMO. NUMERO 9.582 OLIVE, C E R C A N A A T E T C A N SEVILLA! ERRORES D E LAS D E RECHAS De no recurrir a la violencia, y ninguno la quiere, sólo les cabe a los partidos derechistas ponerse en condiciones de gobernar dentro del régimen para acomodarlo al sentir de la nación. ¿Hay otro camino? preguntan los que con este argumento tratan de justificar la conversión republicana de los agrarios, y otras conversiones que se anuncian L a improvisación del republicanismo no es título bastante, ni medio prudente de gobernar la República con alguna eficacia, sin resistencias y obstrucciones de cuantía, que pueden conducir al fracaso. Es dudoso que lleguen a gobernar las derechas, y seguro que no gobernarían en paz y con provecho. Ños parecieron muy discretas las observaciones que sobre este punto formuló el señor Sánchez Román, refiriéndose a las credenciales de republicanismo. Pero, además, para corregir el régimen a gusto de la nación- -y concretamente, para obtener las reivindicaciones confiadas por el sufragio a las derechas- -de poco sirve, si es que sirve de algo, la sola posesión del Poder, ni en plenitud, ni en participación, y ahí está para demostrarlo el Gobierno actual. ¿Hay otro camino? Había otro y lo era el mejor, el que han estropeado los errores de las derechas. Tener y emplear una mayoría, como la que e! entusiasmo popular dio a estos partidos: una mayoría imprescindible para el normal funcionamiento del régimen, con derecho a influir en él, sin combatirlo, porque a eso no venía, y tanto más expedita y eficaz en su acción, cuanto más desinteresada del Poder y más libre de las responsabilidades y las luchas que lo entorpecen. Esta mayoría, que pudo y debió subsistir, tan unánime y vigorosa como la coalición electoral que le dio el triunfo, no existe ya: se ha relajado en formaciones, actitudes y rumbos incongruentes, y ni siquiera ha podido salvar las apariencias, ni opinar y votar acorde en puntos del programa común, tan fáciles como la amnistía y el caso del Sr. Calvo Soteio. ¡Qué diferencia tan brusca y enorme entre los discursos y los carteles de la propaganda electoral y las palabras y los actos en el Parlamento! Errores de táctica, pruritos de republicanización, contraproducentes afanes de conquista y de influencia, que arriesgan lo cierto por lo dudoso, han malogrado el valor ¡de una gran fuerza parlamentaria y han quebrantado el espíritu de una gran fuerza electoral. Todo está a la vista, y no hay por qué disimularlo. INTERESANTE CONVERSACIÓN CON EL SEÑOR LERROUX La situación parlamentaria. E l Gobierno, vigilante, aplastará cualquier movimiento revolucionario. Hay que restablecer la confianza en el país Madrid. Solicitamos ayer del presidente del Consejo una audiencia periodística. E l Sr. Lerroux, agobiado por una intensa labor de todo el día, tuvo el gesto gentil de acceder a nuestras pretensiones. En medio del desfile de comisiones que ayer acudieron a mediodía en gran número a la presidencia del Consejo. hizo un alto y nos recibió amablemente como siempre La derrota del Gobierno en dos Comisiones parlamentarias Comenzamos el diálogo indicándole al señor Lerroux que en los medios políticos s comentaba mucho la derrota del Gobierno en las comisiones de Presidencia y Justicia, en la tarde del viernes, y con motivo del examen de los proyectos de traspaso de servicios de Sanidad al ministerio de Trabajo y haberes del Clero, respectivamente. -No me explico- -contestó- -ese comentario, y mucho menos el asombro de ciertas personalidades; a mí no me ha sorprendido el suceso, y lo tenía previsto desde que me encargué del Poder. Somos un Gobierno minoritario, sin fuerzas parlamentarias suficientes para imponer nuestro criterio, y es natural que juegue el libre arbitrio de la Cámara en cuantas propuestas se le hagan; pero el Gobierno tiene siempre el derecho a declarar qué cuestiones son de Gabinete y cuáles no lo son. Es posible que los proyectos del Gobierno, que examinaron ambas comisiones, no se juzguen tan fundamentales, que requieran una declaración de esta índole. Bajarán ambos dictámenes al salón de sesiones y ya veremos lo que pasa. Estos tropiezos en esta situación parlamentaria habíamos de tenerlos y no nos sorprende. Lo interesante para mí é stá en el resultado final y no en las escaramuzas que hayamos de sostener en el camino. Ese resultado final esta en vías de realización por este Gobierno minoritario, situado en el centro de la política de España, y en la incorporación a la República de fuerzas tan importantes como las agrarias. Supongo que nádie podrá regatearnos este hecho. Pues a esta incorporación sucederán otras, y entonces podrá constituirse hacia la derecha un verdadero instrumento de Gobiejno. Lo que yo deseo es que cuando el Gobierno actual, por su natural desgaste, tenga que marcharse, haya dentro del marco de la República fuerzas organizadas, de derechas o de izquierdas, que puedan continuar la obra del régimen republicano. E l error que hemos padecido hasta ahora consiste en confundir la política de izquierda con la República. Esta idea es completamente absurda. En el régimen republicano caben las más opuestas l tendencias y las ideologías más distintas. LEA USTED es la mejor de las revistas ¿Cómo he de pensar yo que en la República! no puedan tejier cabida las fuerzas que están a mi derecha, ¿Conoce usted las últimas declaraciones del conde de Romanones, en las que se afirma que se prepara un movimiento revolucionario? -Las conozco. Es posible que eso seal verdad; pero digo, para que todo el mundo lo conozca, que el. Gobierno está vigilante, y yo también, y que si alguien se mueve en! España para causar un daño, que tal vez fuera irreparable, lo aplastaré sin contemplaciones. Y o soy un hombre de lucha, que jamás ha sentido desconfianza de sí mismo ante el peligro, y no voy a consentir ahoral que los perturbadores del orden intenten subvertirlo. Tiene el Gobierno medios sobrados, y los tiene muy a punto para castigar conirapidez y energía cualquier intento revolucionario. Para mí- -el Sr. Lerroux pone graní energía en sus palabras- de todos los problemas, y son muchos, que nos rodean eri, estos momentos, no hay ninguno tan esen- cial para! a vida de España como el mantenimiento del orden público. Yo responde de que mientras esté en este sitio saldrán escarmentados los que intenten ir contra lal vida del país. -Debemos decir a usted, con lealtad, que aun entre amigos políticos suyos se habla de la paralización que se nota en el Gobierno es decir, de- la atonía que muchos? señalan en la labor ministerial. -Los que tal dicen ignoran, seguramente, cuan difícil es cambiar la faz del país en veinticuatro horas. Siempre es más rápida la! destrucción que la construcción. En una hora) pueden realizarse males que necesitan paral su remedio meses y años. E l Gobierno no tiene desatendido ni uno solo de los proble- mas que le acucian, y de ello daremos pruebaj muy pronto. ¿Oyó usted el discurso pronunciado anoche por el señor Gil Robles? -No, y lo he sentido mucho. Pues se diri- gió a las derechas españolas en tonos conminatorios para que se incorporaran a una! obra de justicia social y se desprendan de parte de lo que les sobra, para ayudar a los necesitados y atacar al pavoroso problema del paro obrero. E l Sr. Gil Robles es un experto político, y tiene admirables cualidades que yo me complazco en reconocer. Creo, no obstante, que ha expuesto solamente un aspecto de la cuestión. Y o tengo una idea distinta respecto al modo de conseguir y ío- grar la reducción del paro obrero. Con la ayuda de que habla el Sr. Gil Robles se conseguirá tal vez paliar, suavizar el tremendo problema, pero éste es de conjunto, de reconstrucción de la economía nacional, de restablecimento de la confianza pública, en una palabra. Es evidente que los negocios están paralizados, porque todo el mundo desconfía del mañana. Esta especie de colapso nacional no tiene otra causa. Se me dirá, que para esto está el Gobierno, y yo respondo que, en efecto, el Gobierno tiene su plan y lo ha de desarrollar muy pronto. De tal modo, que en la próxima semana llevaremos al Parlamento medidas jurídicas y económicas, que han de contribuir al afianzamiento de la pública cofianza. Crea usted- -termina el señor Lerroux- -que conseguido ese restablecimiento de la confianza, todo lo demás vendrá de añadidura. Y yo aseguro que la masa de opinión que me sigue no quedará defraudada.
 // Cambio Nodo4-Sevilla