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DIARIO I L U S T R A DO. AÑO 10 j DIARIO ILUSTRAS J WL am D O A O TRl. GESIMÓ. A Ó C E N T S NUMERO g g, TR 1 G E CENTS. U SIMO. NUMERO g JLJ TM JL- Jr i J F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A U N A SESIÓN Q U E N O T I E N E DESPERDICIO H a sido la del miércoles, en la que sella discutido el caso de Calvo Sotclo. U n magnífico. discurso del Sr. Góicoechea. M a g nifico en. todos los sentidos. P o r el fondo y por la forma, pero sobre todo por la lealtad de la intención y por la caballerosidad del impulso. Escuchado con religiosa. atención por toda la Cámara, incluso por aquellos sectores que un día creyeron, ¡infelices! jue cada vez que se levantara a hablar el jefe monárquico, a quien la mayor parte no conocían, iba a ser un m o t i v o de algazara y de festival superdemocrático; llevó a todas las conciencias honradas del Parlamento la convicción de que el Sr. Calvo Sotclo liabía sido mal condenado c impecablemente indultado por la voluntad nacional, que anuló repetidas veces aquella condena absurda. U n Gobierno indeciso, vacilante. que parecía apelotonarse prudentemente, tras la figura espesa del. ministro de Justicia para que no. se le viera. U n ministro de Justicia que bate el record de la imprevisión y las vaguedades en un. discurso corto, pero ancho. U n a intervención del Sr. Prieto con toda la mala, intención que cabe, que es mucha, en el almacén de marrullerías de viejo parlamentario, de que dispone en la trastienda de su escaparate de revolucionario integral. U n paseo de ida y vuelta del Sr. G i l Robles por la cuerda floja, que va desde los escaños de su minoría al banco azul. U n intermedio cómico- sentimental a cargo del Sr. Royo V illanova, que, salvo en lo de despeinarse, cosa que le es imposible al otro, tiene una lamentable tendencia a seguir la ruta de Ossorio y Gallardo. U n a intervención, atinada y certera, del Sr. Martinez. de, Velasco, el flamante neorrepublicaho, que va dejando su camino sembrado de monárquicos asmáticos y de republicanos sin vitaminas. U n a exhibición de ventriloquia del señor Cambó, que dio la perfecta sensación de que el que hablaba era el Sr. Rahola. mientras D Francisco de Asís hacía pajaritas de papel. Unas palabras, dignas y sentidas, del conde de Rodezno, que cuantos más Sanchos haya, más Quijote parece. U n silencio muy expresivo de otros jefes de minorías, que no quisieron, no supieron o no pudieron dar del todo la cara. Unos últimos toques al retablo de la vaguedad y la imprecisión gubernamental a cargo del escultor de tanda, Sr. Alvarez Valdés. U n a resignación evangélica del Sr. G i l Robles, acompañada de un aval al Gobierno, harto más depresivo y humillante para él que los más apremiantes requerimientos de urgencia. Y por fin, una votación nominal, que, como votación, estaba perdida de antemano, y, como nominal, ganada para el futuro, en la que se quedaron solos un pu- nado de hombres de buena fe, para quienes antes que las dudosas eficacias, y los sutiles distingos, y las trapacerías, que son por lo visto. la esencia del sistema democrático y parlamentario, están los compromisos de la conciencia y los impulsos del corazón, que son los que corresponden a una masa nueva, sin usar y sin corromper, que viene a l a política nacional a barrer y. po a apuntalar, a crear formas nuevas y 110 á rodear las viejas, de miramientos y consideraciones que ño merecen, y que el pueblo, a quien se predicó otra cosa muy distinta y que pan. Jgo muy diferente dio sus votos, no puede com- micos, que son los suyos. L a técnica o saber racional y racionalizado, sin ardor y prender ni sabrá- disculpar. Esto fué lo. ocurrido en la sesión del miér- sin alma, encuentra en ellos los más expertos capitanes. L a irreligiosidad, el ateísmo de coles, que, como verá el lector, no tiene deslas grandes aglomeraciones és su doctrina perdicio. Y al salir del Congreso a la calle propia, doctrina que no tienen que apropiary respirar el aire fresco de la noche de enero madrileña, se nos ensanchó el pulmón a se porque la llevan dentro. unos cuantos españoles, que acabábamos de Así, en una época- deagrandes transatlánticos y grandes hoteles, en una- época de fácumplir con nuestro. deber y. que dejábamos bricas, almacenes, mercados, revistas de vanallí dentro, de cuerpo presente para la reaguardia y bazares, en que los valores del lidad nacional y velada por los que gracias cambio y. Ta compraventa lo sJn todo, miena ella viven y han vivido, la insensata ficción tras; los valores de la tierra y el. cielo no son de la democracia parlamentaria. nada, el judío se encuentra en condiciones de HONORIO M A U R A ventaja y preeminencia sobre los pueblos occidentales con siglos de aldeanía y gesta, surco y, milicia a la espalda. N o hay modo de que un aldeano de Bande, ABC EN BERLÍN con padres y abuelos y bisabuelos enraizados en l a misma parroquia, pueda competir, emigrante en N u e v a Y o r k con- un hebreo- de R a z ó n y sinrazón del antisemitisStuttgart, cuyos padresTian vivido en L o n m o alemán dres, cuyos abuelos han vivido en Rotterdam y cuyos tíos y primos andan dispersos por los Cuando un extranjero llega a Alemania cinco continentes. lo, primero que quiere comprender es el porMientras la civilización fué esto- -y es lo qué de esta división entre arios y judíos en que fué desde comienzos del 19 hasta h o y- -orden a los derechos civiles, división que a el judío reinó y dominó sin rival posible. Su las gentes de los demás países nos es extrareino era de ese mundo fabril y mercante, ña. Ocurre quizá que el extranjero busca políglota e inquieto, maraña de cables de alta aquí y allí, pide claridades, pregunta y diatensión, hilos de teléfono, pujas bursátiles, loga, recaba libros para descubrir el enigma Parlamentos, torres de Babel y habitaciones y retorna a su. solar. sin. haber aprendido cosa numeradas sin calor, sin pasado y sin historia. alguna. Y a s í l a perplejidad- subsiste, porPero ese tipo de civilización es el que se que entre los litigantes de este difícil pleito, está yendo. Las fábricas racionalizadas ya no en donde todos dan gritos, nadie acierta a tienen para quien producir, los grandes aldar razones. Las razones que los hitlerianos 110 exponen creo exponerlas yo aquí. Pero- macenes no tienen a quien vender v los complejos de E d i p o no tienen a quien seducir. para después volverme a ellos, a los fieles de Los hombres, sin consuelo, le piden a instiHitler, y decirles que si persisten en enfrentuciones perdurables, maternas, llenas de tar a un error otro error semejante, se expocontenido y substancia, -aquel amparo que nen, a su vez, a llevar a un fracaso un molas formas de un liberalismo desalquilado y vimiento político llamado a grandes destinos. vacío no pudo darles. Cuanto era complejiDel judío decía Enrique Heine, conociéndad hoy es sencillez. Vuelve el ideal de la dose a sí mismo y conociendo a su casta, vida sencilla. Vuelven las raíces, la tierra! y que es lo mejor y lo. peor del mundo. Ciertas los muertos, el hogar y el campo. Vuelven, gracias de civilización, ciertas nostalgias suen fin, a recobrar plenitud- de sentido y tiles, ciertas galanuras finísimas tejen la i n amor aquellas palabras que los españoles quietud de ese pueblo. Pero las gracias se le quisimos tanto. Estas palabras: Patria, T r a convierten en desgracias, la. s dichas se le dición, Monarquía e Iglesia. Y. vuelve a pretruecan en desdichas por sobra de tm defecsentarse, como en el Renacimiento, cuando to y falta de una virtud. L o que le sobra al las comunidades se apretaron en haz de najudío es, sencillamente, soberbia. L o que le ciones, la angustia y la agonía del judío falta es entrañable y ancha pasión. de unierrante. versalidad. E l problema judío en la Alemania de hoy L o soberbia de creerse el pueblo elegido, es semejante al problema semita en la E s ese casticismo y fatalismo absoluto que les paña, de 1492. Pero la solución española fué lleva a negar l a existencia de una Iglesia cojusta y ejemplar, y la alemana- no lo es mún, en cuyo: seno todos los hombres pudiepor entero. Nosotros salvamos en la quereran salvarse, le: ha sido en otros tiempos y le lla los mandamientos d é l a ley dé Dios cuya es ahora fatal. P o r soberbia abandonaron su celosa defensa nos movía: el albedrío del tierra para irse, trashumantes, sin raíces, de alma, la posibilidad de conversión, los fueciudad en ciudad, huéspedes de las tinieblas ros del género humano y la dicha sin nomen el obscuro ghetto antiguo y huéspedes de bre del arrepentimiento. E s que en España los. arcos voltaicos y las luces eléctricas en había entonces- -y hubo después, hasta la la urbe moderna, industrial y cosmopolita. miseria de estos últimos años- -Reyes CaLos hábitos urbanos, el clon ele lenguas y el desasosiego nervioso de la vida babélica han tólicos, y en Alemania, a medias Monarquía intimado con las gentes de Israel antes que y a medias República, a medias cristiandad con ningunas, otras. Cualquier hebreo- -rico o y a medias paganía, hay un Rey natural, que no es Rey del todo. E n 14912 gentes de E s pobre- -habla cinco idiomas, sabe a qué hora paña, Jas únicas a quienes la idea de únisale el tren más rápido de Amsterdan a A m beres, aveómo se; cotizan los títulos de todas versalídad quepa en la cabeza, iban a descubrir mundos y a cruzar, antirracistas, s u las Bolsas y cuáles, son los nombres de los sangre con la indiada. V i v i r para Isabel y mejores- filósoíos- y los mejores automóviles. Fernando, era elevarse, ¿sin, inc. ertidu. mbre, L a civilización capitalista, lo que se funda en al alto y celeste misterio teológico. Ü H i t l e r signos abstractos, permutables, cheques y duda todavía, duda demasiado entre- ascenacciones o ideas sin patria, les coge preparader al misterio teológico o hundirse en el rlos. Lg. utopía, socialista- -que es un capitamisterio confuso, pagaiT y sin grandeza del lismo en enésima, potencia- -les es propicia, instinto. por cuanto sé funda en una reducción de todo el anhelo cósmico a valores econóBÜ ENIO M O N T E S í
 // Cambio Nodo4-Sevilla