Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Y luego de sonreír y de acariciar al aludido, prosigue: -U n a vez ya arreglados, comienza el entretenimiento con a l g ú n fin educativo, y los h a c e m o s cantar, marchar, jugar. S i usted lo desea, podrán hacer alguno de estos ejercicios. -M e gustaría verlos- -respondí a la delicada invitación de l a dulce madre. Y en seguida los n i ños e n t o n a r o n unas breves y sencillísimas canciones, acompañadas de gestos, tan graciosos como las canciones. Y marcharon también cantando, no sin que algún distraído dejase de entorpecer el ordenado caminar, destruyendo la fila al caer, bien por torpeza o porque algún cercano compañero le sacase del me el pobre zapatillo, de una pisada. í: llo producía el natural regocifo en cuantos lo presenciábamos v ciábanos motivo a nuevas caricias v exhortaciones. -Cuando dan las once- -nos dice sor A n a M a n a- ornan la comida cocido o carne v pescado, v pan. Acostumbrados como están a tomar un solo plato en sus humildes casas, ellos lo prefieren asi, con abundancia de d i versos a r t í c u l o s alimenticios arroz, pa- Los niños marchando. Los niños descansan. (Fotos Serrano. tatas y garbanzos, o cocido de chícharos, ¡rarbanzos y legumbres en un solo condimento. Se les sirve la comida en esas mesas blancas con tapa de m á r m o l se les colocan baberos de- hule para que no se manchen, y se les deja comer solos, para acostumbrarlos, no cohibirlos, y que lo hagan hasta satisfacerse. E n seguida, al patio de juegos, a que corran, y salten, y se d i viertan, y luego a descansar en sus hamaJuegos en los coquitas, al sol en invierlumpios. no v primavera, y a la sombra en verano. Se les proporcionan algunos rudimentos de instrucción, enseñándoles las. letras, los números, los colores, v mucho canto v mucho luego, con fin educativo. A las cuatro de la tarde se les da una merienda, consistente en pan con chocolate o con miel, v cuando hay dulces, también se les dan dulces. H a y que ver como se la toman, con cuanto gusto v con cuanto deseo. Y viéndolos se disfruta lo que usted va se imaginara. Antes del atardecer van llegando Por los niños, unas veces sus padres, oirás sus hermanos iwiyores, y a q u í nos quedamos nosotras pensando, con profundos deseos, en la vuelta del otro día, para volver a tenerlos a nuestro lado, amparados contra- tanto peligro y tanta miseria como los persigue en la calle, en el hogar sin calor, sin comida, sin vigilancia. E n brazos del desamparo, que es fruto de la miseria. Y diciendo. esto, para terminar, una breve l á g r i m a se asomó a los ojos cariñosos de la santa hermana de San Vicente, encendiéndose con su brillo nuestra emoción, a flor de alma para estos sentimientos puros y humanitarios: J, MUÑOZ S A N ROMÁN
 // Cambio Nodo4-Sevilla