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A B C. M A R T E S 30 D E E N E R O D E 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 25, el mal es grave, pero que las medidas legislativas y las disposiciones oficiales, llevadas a la Gaceta, dormirán en ella incrustadas, si los Claustros todos, los alumnos y sus padres, tan interesados como el que más en remediar el estrago, no se levantan acordes, con la debida exaltación, para asegurar el orden material y moral que pide la enseñanza. E l ambiente de la Universidad está emponzoñado. ¡Malhaya el responsable de haber metido en ella la política! Yo tengo una modesta autoridad para decirlo, porque nunca impurifiqué mis lecciones con nada ajeno a éstas. ¡Malhaya también quien utilice para fines partidistas la juventud crédula y ge ncrosa! -EL C O N D E D E J I M E N O ¿PERO HAY FUERO UNIVERSITARIO? M i juventud, pasada en las aulas; mis cuarenta y cinco años de catedrático de Medicina en Santiago, Valladolid, Valencia y Madrid, y las tres veces que me llevó la suerte a ser ministro de Instrucción Pública, dan cumplida razón de cómo se aguzó mi conocimiento de la vida universitaria, vida que no se entiende ni se explica bien desde fuera. Hablar continuamente de la indisciplina estudiantil, creyéndola vicio morboso de nuestro país y de nuestra época, arguye ligereza. L a gente joven ha sido, en todo tiempo y en todas partes, inquieta y bulliciosa, dada a la exaltación fácil y a la violencia imprudente. Los muchachos son como ciertas frutas: fermentan cuando se amontonan. De chico, contribuí a algaradas; de maestro, pude evitar algunas, calmar no pocas y presenciar, impotente, muchas. Sé bien lo que son los movimientos escolares desordenados y lo difícil que es mantener en determinados momentos la disciplina en los Claustros, cuando se desoye la voz del catedrático y el bedel galoneado resulta instrumento inútil de la autoridad rectoral, desconocida o burlada. Pero los escándalos de nuestros días no ceden en nada a los de aquellas antiguas Universidades, donde la grey estudiantil andaba a linternazos con los corchetes de la Justicia ordinaria, y para huir de sus iras, saltaban la cadena es decir, se refugiaban en el recinto universitario, a fin de hallar amparo en el juez del estudio, al cual rendían el saludo que negaban orgullosos al corregidor de la ciudad. Aquello constituía un refugio, una asilo, un lugar inmune. L a Universidad era el alma máter, el foco espiritual único, y como tal, acreedor a toda consideración y digna de todos los respetos. Sin embargo, al estudiante rebelde por temperamento y soberbio por costumbre le tenía sin cuidado y así los provocaba de intento los conflictos y reyertas, los desmanes y tropelías, seguro de la salvaguardia que hallaba en el fuero. Mantenía éste una jurisdicción, exenta de la llamada juez del estudio, que era el único competente para juzgar a los estudiantes, quienes tenían dentro del recinto universitario su cárcel y estaban sujetos a sus penas especiales en pleitos y delitos comunes. Mas las contiendas, que en ocasiones terminaban yéndose a las manos los contendientes, no sólo se avivaban entre menestriles y escolares o entre éstos y los pacíficos vecinos de la ciudad, sino entre bandos estudiantiles de aspiraciones y propósitos distintos, que eran a modo de unas F. E y F U E... de añejos tiempos; con lo cual se demuestra que la historia se muerde la cola, y que siendo escasos los argumentos de la vida social se repiten a través de los siglos. Aquel fuero tan dado a competencias engañosas de autoridades diversas tuvo necesariamente que evolucionar, marchando con los progresos ciudadanos; y recortado aquí, podado allá, mutilado unas veces y remendado otras, acabó por ser suprimido, así como suena, con la noble coincidencia de que aparecía corriendo el tiempo cuando los recrudecimientos absolutistas y desaparecía en las explosiones del espíritu liberal. E l último asotno del fuero universitario, que mejor llamaríamos académico, pues así. era designado, se vio en el plan de Calomarde de 1 Q 24. Verdad que el padrino no era recomendable? Fué una rectificación de la célebre Constitución gaditana del año 1812, por la que se abolieron todos los fueros especiales, respetando sólo el eclesiástico y el de Guerra y Marina. Lo de Calomarde no perduró y el duque de Rivas, hace casi un siglo, borró ya de una vez el fuero académico, ordenando que cuan do se cometiera un delito dentro del centro 1 universitario el rector instruyera las primeras diligencias, detuviera al delincuente y lo entregara al juez ordinario. Después del plan de estudios del duque de Rivas, lo digno de ser citado confirma que no hay en la actualidad fuero alguno llamado universitario. No volvió a aparecer en ley alguna ni en disposición oficial de cualquier especie nada que a dicho fuero se acercara. E l fuero académico, que comprendía a catedráticos y a todos los empleados y estudiantes, lo hubo en otros tiempos. No lo hay ahora. Es más, no puede haberlo. Existió cuando los ciudadanos se dividían en clases ante la ley. No existe ni debe existir en plena democracia que proclama la igualdad social y niega la existencia de ciertas jurisdicciones santas. La actual República española no dejó acabar el segundo mes de su nacimiento sin suprimir en el fuero militar y marino, todo lo que no se refiere a materia. Es decir, lo que al propio servicio de las aromas no fuera pertinente, exceptuando así la calidad de personas y locales. Ningún otro fuero se conservó. ¿Qué resta del famoso fuero universitario que en épocas de libertad democrática sería un anacronismo si ya, respecto a la del duque de Rivas decía Lafuente que había desaparecido por ridicula antigualla, propia de tiempos frailunos Esta cita resulta de curiosa oportunidad en nuestros días. ¿No es cierto? L a único que queda como órgano atrofiado de aquella jurisdicción lejana, es la obligación que imponga al rector el plan de estudios debido al marqués de Rivas y las disposiciones de Real decreto de Santa María de Paredes, en 1906, en virtud de las cuales la fuerza pública puede penetrar en el recinto dedicado a la enseñanza cuando la autoridad académica lo reclame, no negando la posibilidad de su entrada sin tal requisito en circunstancias que pudieran ser excepcionales. De las tres clases de inmunidad que un fuero abarca, la de persona, la de materia y la de local, no. hay precepto que mantenga las del fuero antiguo universitario como no sea el de que las faltas disciplinarias se juzguen por un Tribunal académico que lleve ese nombre. ¡Bien poca cosa para lo que era el célebre fuero un día! Colocado así el problema, necesario es eliminar una incógnita para resolverlo. ¿Hay o puede haber rector, decano o. jefe académico de un establecimiento docente que se atreva a llamar en su auxilio a la fuerza pública, a fin de restablecer la disciplina seriamente alterada? Esa pregunta, si fuera contestada, facilitaría un tanto el camino para llegar a las medidas más convenientes. Los uniformes y las armas, pudieran ser, dentro del local, unas veces más peligrosas que útiles, y en ciertas ocasiones, esfuerzo baldío, si la autoridad que representan no es respetada por no llegar a imponerse. De otra parte, ¿se puede dejar libremente que la turba estudiantil, en la que suelen injertarse elementos extraños, por heterogéneos más dañinos, convierta un edificio oficial en reducto temible, de resistencia sangrienta, sin que nada ni nadie intervenga de veras, por exigencia del propio decoro del que enseña y del que aprende, con objeto de evitar serios y lamentables escándalos? Doctores tiene la Iglesia... Hay ahora al frente del ministerio de Instrucción Pública un catedrático universitario, el Sr. Pareja Yébenes, de ilustración notoria, animado del mejor deseo, y tal vez piense como yo que LEA USTED SOBRE LA SALIDA D E LAS C O F R A D Í A S D U RANTE LA PRÓXIMA SEMANA SANTA Convocados por la Federación de Hermandades de esta Diócesis se vienen reuniendo en la Sacramental del Salvador los hermanos mayores de las Cofradías de penitencia que acostumbraban a hacer su estación en la S. I. C. los días de nuestra interrunrpida Semana Santa. E l objeto de estas reuniones, a las que han asistido los hermanos mayores de las Cofradías del Domingo de Ramos, Lunes, Martes y Miércoles Santo, es el conocer las impresiones de dichos cofrades sobre la salida de las Hermandades en la próxima Semana Santa. Como es de suponer, dichas gestiones se llevan con carácter particular, pues es sabido que sólo se puede tomar acuerdo en firme en los Cabildos de las Hermandades, convocados a tal fin. Después de las tres reuniones que. se han celebrado, las impresiones son muy favorables, contando con que el Ayuntamiento regule el tránsito rodado durante el tiempo que las cofradías estén en la calle, así como que se declaren festivos los días de Jueves j, Viernes Santo, y que por la autoridad gubernativa se garantice en lo posible cuanto afecte al orden público. En días sucesivos continuarán estas reuniones. Los hermanos mayores citarán a sus respectivas cofradías para celebrar Cabildos y en ellos se tomará acuerdo definitivo. Tenemos entendido que mañana se celebrará una reunión, convocada por el presidente del Círculo Mercantil, en la Cámara de Comercio, a la que asitirán elementos de la industria y el comercio para tratar de la forma cómo se haya de subvencionar a las Hermandades, en caso de salida. CUESTIONES RIAS AGRA- Un telegrama de Jos cerealistas sobre Ja importación de granos para pienso Madrid. Ministro Agricultura, ministró de Comercio: Noticiosa esta entidad de una probable importación granos pienso, respetuosamente rogamos V E tenga muy en cuenta graves perjuicios que se ocasionarían a esta provincia para que no sea autorizada importación alguna. S alúdale atentamente, Domingo del Pino, presidente Asocjacióní Cerealista Seyiljn f BLA 1 CO V MEGRO