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MADR 1I P- SEVJ L L A 31 D E E N E R O D E 1 934. NUMERO S U E L T O ÍO C E N T S KKDAOOIOíí: PRADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRXPCIOSrKS Y ANUNCIOS, ARIO 1 LUSTRAD O A Ñ O TRIGÉSIMO. MERO NU 84 9.5 M U S O Z O L I V E C E R C A N A A T E T U A N S E V I L L A LA CRIMINALIDAD L a s memorias de los fiscales registran un aumento espantoso de. l a delincuencia desde 1931. Nunca se ha vivido en E s p a ñ a con tanta inseguridad, n i con tan hondo estrago del orden jurídico y de los intereses particulares y sociales que debe amparar la ley. P e r o los números estadísticos que acusan la extensión del estrago, no lo dicen todo, Jii lo peor. L a s causas, los caracteres, las formas y l o s procedimientos de la criminalidad caen fuera, de l a estadística. Son los delitos de sangre y los delitos contra l a propiedad ios que dan mayor contingente, y el hecho nue: vo y grave de característica de este período, es que por lo general se trata de una delincuencia organizada con etiquetas políticas ó sindicales. E l robo de cosechas, ganado y víveres y otros valores en los campos y en los poblados pequeños se organiza en forma ¡de motín, que hace su recluta en agrupaciones de aquel género. E l atraco en gran escala, que es la. forma de expropiación frecuente en las ciudades, es obra de grupos organizados, mayores o menores, según l a importancia y el riesgo de cada caso, con un personal adscrito especialmente a estas operaciones. Nuestro colega El Debate ha publicado, con pormenores de fechas y lugares, una estadística de los atracos cometidos desde marzo a diciembre de 1933 en capitales y poblaciones de importancia, ninguno por suma menor de. 5.000 pesetas, y con un total de 362.150, que si se le añaden los robos de m á s de m i l pesetas suman 450.000, cerca del medio millón, destinadas a las cajas de una F e d e r a c i ó n sindical. N o se escatima el derramamiento de sangre, n i en el robo motiñario, n i en los atracos, sino que se acompañan deliberadamente de l a ferocidad y de l a siembra del terror N o es aventurado suponer que el personal de estas organizaciones expropiadoras trabaje también, por su cuenta y provecho, en el margen de negocios menudos que les deje libres l a consigna del mando. H a y otra criminalidad, exclusivamente homicida y organizada t a m b i é n l a que actúa en los atentados y represalias de carácter político o societario, que, con aterradora frecuencia, llenan l a crónica periodística, y que casi siempre realizan en grupos sujetos cuya fi- liación ha comprobado muchas veces l a P o licía. Hemos citado l a fecha en qae se inicia ese período de barbarie, la de 1931, y en que omenzó el gran contrabando de armas corIs de fuego, de que se hizo profuso repart o- -e s de suponer entre qué clientela- -sin escrúpulo n i restricción. Todas las heces sociales removidas por l a revolución están en l a actividad y fomentadas por el contagio; se han extendido escandalosamente el comercio y el usó ilícito dé armas hasta el extremo de que sólo en unos días, los que d u r ó la última revuelta anarcosindicalista, y sólo de los detenidos recogió la fuerza pública 933 pistolas y 825 fusiles, sin contar millares y millares de bombas cargadas, cartuchos y otras materias de destrucción y mortandad. Siguen ahora, descaradamente como nunca, esas preparaciones: y organiza- ciónes revolucionarias con programa cantado. Y de todo este terrible acervo que acumulan unos y otros elementos disolventes en espera de la gran explosión In ocan los episodios aislados de brutalidad que conmueven a l a opinión pública. N o huelga señalar causas, y orígenes de este estado de cosas y establecer así las res- porísabilidades consiguientes. LA Y Consejo de ministros de ayer aprobó un anteproyecto de ley de amnistía para los d i- putados a Cortes D José Calvo Sotelo y conde de Guadalhorce. Ese fué uno de. los temas preferentes del comentario durante l a tarde de ayer en los pasillos de la Cámara. L a noticia circuló bien pronto entre los diputados y causó buen efecto entre los que figuran en la minoría de derechas y entre los radicales. Reconocían- todos que el Gobierno no podía hacer otra cosa sino proponer al Parlamento la amnistía de quienes debían resultar elegidos por el sufragio popular en enormes votaciones. E l Sr. Lerroux, al llegar a l a Cámara, fué interrogado por los periodistas respecto al anteproyecto de amnistía parcial. D i j o que se refería exclusivamente a los señores Calvo S o t e l y Benjumea. S i el proyecto estaba puesto en limpio al caer la tarde lo llvaría al presidente de l a República para que autorizase su lectura, en cuyo caso ésta tendría efecto en l a tarde de hoy. U n o de los informadores dijo al Sr. L e rroux que los socialistas no h a b í a n recibido con agrado l a noticia de la amnistía y que pensaban tomar actitud extrema tan pronto como el proyecto llegara al Parlamento; es decir, que agotarían todos los medios reglamentarios para evitar su apro 0 El señor Lerroux niega los ruEl proyecto parcial de amnistía; mores de dimisión del señor Papara los señores Calvo Sotelo y reja Yébenes. Hoy habrá Conseconde de Guadalhorce jo de ministros Madrid. Como decimos en otro lugar el E l Sr. Lerroux, al enfrentarse con los periodistas en la Cámara, les p epruntó sonriente: ¿M e van ustedes a; hablar de la crisis? -Le contestaron que si a l a salida del Consejo de ministros le hablaron de ella fué porque durante toda la mañana corrieron rumores que aseguraban la posibilidad de un planteamiento de dimisiones por alguno 3 ministros. E l Sr. Lerroux e x c l a m ó -Eso les pasa a ustedes porque no me creen nunca. H e dicho, y repito, que no pasa nada, y que el Gobierno no tiene ning ú n conflicto político interno. U n o de los periodistas hizo notar al señor Lerroux que la política, según parece, entraba en un momento culminante. -Después de todo- -afirmó el presidente- -a mí siempre me ha tocado bailar con l a más fea y siempre he bailado. SI T U A C I Ó N POLÍTICA PARLAMENTARIA Creía el Sr. A l b a que, por muy pronto que l a Comisión termine su tarea, no será antes del viernes, en cuyo, caso pudiera comenzar a discutirse en el salón de sesiones e l m a r í e s de la semana próxima. -Y o desde luego- -dijo- incluiré el dictamen en el orden del. día, y como considero su urgencia, lo pondré a discusión lo m á s pronto posible, E l jefe del Gobierno replicó vivamente; ¿Tanto les contraría la venida de esos señores? Pues si tienen algo, que decirles debían desear decírselo aquí en el Parlamento. Se supo en la C á m a r a q u e hasta hoy no autorizará el presidente de l a República la lectura. del proyecto. E l Sr. Lerroux, que pensaba cumplimentar ayer al jefe del E s tado, desistió de ello y lo h a r á al medio día. de hoy después del Consejo que se ha de celebrar en la Presidencia. E l proyecto consta de un preámbulo muy corto y de un solo artículo. E n éste s e d k t que se concede amnistía de la condena que les fué impuesta por el Tribunal extraordinario de Responsabilidades a los señores, don José Calvo Sotelo, y D Rafael Benjumea para que puedan ejercer sus funciones de diputados a Cortes. E l presidente do la Cámara, al hablar de este asunto, dijo que el proyecto se leerá probablemente en la tarde de hov y pasará a l a Comisión parlamentaria de Justicia para su dictamen. bación. f Como es sabido, la minoría socialista había comenzado unas obstrucciones violentas al proyecto de ley derogatorio de la dé T é r minos municipales. E n los griinos de diputados se comentó esta actitud, y la que se anuncia, de la misma minoría, contra el inhibitorio de la comisión de Responsabilidades; se suponía que los socialistas deseaban inutilizar la obra parla- mentaria e inmovilizar al Gobierno en el banco azul para que no pudiera dar un solo paso. Comentando est aactitud decía don M e l quíades Alvarez que eí Gobierno debía ha- A juicio del presidente de la Cámara se puede encontrar una fórmula de armonía para que cese la obstrucción al proyecto derogatorio de Ja ley de Términos municipales M á s tarde, v como se volviera a hablar en el Congreso de la dimisión del ministro de Instrucción Pública, un periodista interrogó de nuevo al jefe del Gobierno: -N o hay tal dimisión, n i el Sr. Pareja Yébenes tiene ningún motivo para presentarla- -contestó- Y le ruego a usted que desmienta, en mi nombre, esa noticia falsa. A g r e g ó el Sr. Lerroux que hoy se celeb r a r á nuevo Consejo de ministros en l a P r e sidencia. -Se celebra- -dijo- -porque he c o n s u m í do casi todo el tiempo del Consejo de hoy. Hablaron también tres ministros, pero no concluyeron de informar, y como hay algunos asuntos que requieren cierta urgencia en su resolución, nos reunimos de nuevo. 1