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patios, invadidos por c i sol y rodeados de tránsitos conventuales con bancos de azulejos; la escuela, el comedor, los dormitorios generales, los cuartos cíe baño, duchas, etc. el lavadero mecánico, 5 a enfermería. L a casa, deshabitada, sin m o b l a j e ni utensilios, ofrece, sin embargo, al visitante el consuelo de una esperanza la de que los pobres reclusos han de v i v i r pronto como personas al margen de la sociedad, pero no en la ergástula; en c r i sis ciudadana, mas no reducidos a Ja pobreza andrajosa y condenados a la ruina física. Hay quien opina que esta nueva cárcel es demasiado buena; que Magnifica cocina de la nueva cárcel. no es una cárcel, s i no una excelente pensión. Hemos de pensar que pensión y reformatorio deben ser lo mismo, y que la m i sión de la Justicia no es flagelar sin compasión, sino corregir cordialmente y sancionar sin crueldades. N o falta quien cree que el honrado deseará ser deli n c u e n t e cuando se convenza de que los presos viven mejor que m u c h o s obreros. Y al oír esto, miramos las rejas, y los cerrojos, y las puertas blindadas. N o en deseable la vida en el encierro jamás. E! -pájaro p r e f e r i r á siempre la aventura, er. a libertad del cam- po, al regalo y el ocio en jaula de oro. H a y que elevar al delincuente a un plano espiritual de sensaciones nuevas, en que el delito duela como una herida abierta al aire del recuerdo. Y para lograr eso tenemos que empezar por dar razón de h o m b r í a al hombre, reconociéndole su derecho a vivir sin miseria, con dignidad y con higiene. Que en los hogares humildes se carezca de muchas cosas no es r a z ó n para que los presos c a r e z c a n asimismo de ellas. M á s humano es el intento de llevar a todas las casas un mínimo de comodidades, p r o c u rando el mayor bienestar posible de todos los hombres. Si no se estudia el asunto m á s que desde un punto de vista objetivo, acaso tengan apariencia d é lógica los argumentos de los pro- pugnadores del rigor penitenciario; pero si se piensa en Jesús, el gran Médico de almas, nuestra bondad resulta tan pobre... E n vez de preocuparnos por las concesiones hechas a los presos, h o l g u é m o n o s de ellas con alegría cristiana y la esperanza de una Humanidad mejor. Detalle de uno de los patios. (Fotos- Aguilera, MANUEL P R A D O S Y LÓPEZ
 // Cambio Nodo4-Sevilla